Profertil afila inversión de u$s 2.000 millones para ampliar su planta de urea en Bahía
Puntos importantes
La única empresa fabricante de urea granulada de la Argentina prepara una inversión cercana a los u$s2.000 millones para construir una segunda línea de producción en su planta de Ingeniero White, en el polo portuario de Bahía Blanca.
El megaproyecto apunta a sumar más de 1,5 millones de toneladas anuales de fertilizantes nitrogenados, una escala que permitirá cubrir la totalidad del consumo del agro nacional y generar saldos exportables hacia la región. La iniciativa encuentra su impulso en el récord operativo que acaba de anotar la compañía y en la garantía de suministro a largo plazo que ofrece el gas natural de Vaca Muerta.
El proyecto se inscribe en una carrera por liderar la industrialización del gas neuquino, donde comparte escenario con otra iniciativa de peso. La expansión de Profertil se posiciona como uno de los dos grandes desarrollos petroquímicos en marcha para la fabricación de fertilizantes en el país, en competencia directa con el anuncio de Pampa Energía de un desembolso u$s2.700 millones para construir una nueva planta dedicada a la producción de urea.
La irrupción de este segundo megaproyecto en el polo de Bahía Blanca confirma que el sector privado aceleró la marcha para capturar el insumo no convencional y transformarlo en un complejo agroindustrial integrado.
Esta ofensiva inversora pone de manifiesto la alianza estructural entre la matriz energética y la cadena agropecuaria a través de la agregación de valor en origen. En lugar de limitar el horizonte de Vaca Muerta a la quema de gas para generación eléctrica o a la exportación de fluido en estado molecular, la conversión del metano en urea granulada transforma un recurso primario extraído del subsuelo en la proteína vegetal que demanda la producción de alimentos.
Récord de producción mensual en Bahía Blanca
El impulso decisivo para acelerar el desarrollo del nuevo módulo productivo llega tras la confirmación de la máxima capacidad operativa del complejo industrial. Durante agosto, la planta de Ingeniero White registró el volumen de producción mensual más alto de su historia para ese período, con un total superior a las 120.700 toneladas de urea granulada.
Este nivel de rendimiento se alcanzó gracias a la parada de mantenimiento general ejecutada en 2025 —la más compleja y relevante en los 25 años de trayectoria de la firma—, que dejó las instalaciones en condiciones de máxima confiabilidad y eficiencia para encarar la expansión.
En la actualidad, la compañía elabora en Bahía Blanca más de 1.300.000 toneladas anuales del principal fertilizante nitrogenado que utiliza la agricultura local. Con ese volumen, cubre cerca del 50% de las necesidades del mercado interno, donde la urea resulta un insumo indispensable para la nutrición de cultivos de primera línea como el maíz, el trigo y la cebada.
La aplicación de nitrógeno aporta la capacidad de generar mayor biomasa vegetal, lo que redunda en granos más llenos, nutritivos y con mejor calidad proteica. Ante el comienzo de la nueva campaña maicera, la empresa ratificó el abastecimiento continuo y el asesoramiento en Buenas Prácticas de Manejo (BPM) para potenciar el rinde por hectárea.
El salto estratégico que propone la construcción de la segunda planta permitirá modificar de manera estructural la matriz de abastecimiento del país. Al sumar una capacidad equivalente a la actual, la Argentina logrará el autoabastecimiento completo en fertilizantes nitrogenados, eliminando la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de los precios internacionales y los riesgos de abastecimiento por conflictos geopolíticos globales.
Además, la nueva escala abrirá una ventana de exportación sostenida hacia mercados estratégicos de América Latina, con Brasil como principal demandante.
El gas de Vaca Muerta como materia prima
La viabilidad técnica y económica del proyecto descansa sobre el desarrollo de Vaca Muerta como proveedora de insumos básicos. En el proceso industrial de la urea, el gas natural de la cuenca neuquina no actúa solo como combustible, sino como materia prima. Del metano se obtiene amoníaco mediante reformado con vapor, el paso previo indispensable para la síntesis final del fertilizante. De este modo, la mayor producción no convencional se transformará directamente en mayor proteína vegetal e industrialización en origen.
Para avanzar en el esquema corporativo y financiero, la dirección de Profertil —compañía cuyos accionistas son YPF y la canadiense Nutrien— dio pasos formales ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) al adecuar su estatuto social para habilitar las unidades de negocios requeridas por la obra.
El objetivo de la empresa es encuadrar la mega inversión dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), mecanismo que aportará certidumbre normativa, cambiaria e impositiva para un desarrollo proyectado a cuatro años que requerirá más de 3.000 trabajadores en su pico de construcción.
A nivel sudamericano, la consolidación del proyecto cobra un peso geopolítico insustituible. Según estimaciones de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y la CAF, los países de la región importan en promedio más del 90% de los fertilizantes nitrogenados que consumen, en su mayoría traídos desde mercados de Europa del Este y Oriente Medio.
La integración del gas neuquino con la plataforma industrial y portuaria de Bahía Blanca no solo evitará la salida de divisas por importaciones en la Argentina, sino que posicionará al país como un polo exportador estratégico para la seguridad alimentaria regional.