YPF cerró un acuerdo millonario con TotalEnergies para avanzar con los combustibles verdes
Combustible sustentable para aviones. Ese es el nuevo terreno donde YPF decidió plantar bandera. La petrolera argentina, a través de Santa Fe Bio -la sociedad que conformó junto con Essential Energy-, cerró un acuerdo de largo plazo con TOTSA TotalEnergies Trading SA para comercializar la futura producción de una biorrefinería que se levantará en el complejo industrial de San Lorenzo, provincia de Santa Fe.
El proyecto marca un giro estratégico. YPF no solo seguirá extrayendo petróleo: ahora apostará por combustibles renovables destinados a un mercado global que busca descarbonizar uno de los sectores más complejos del planeta.
El objetivo es transformar parte de la infraestructura santafesina en una plataforma capaz de producir combustibles renovables destinados principalmente a mercados internacionales, aprovechando el crecimiento de la demanda mundial por alternativas con menor huella de carbono.
La biorrefinería tendrá una capacidad estimada de 170.000 toneladas anuales de combustibles renovables. El foco estará puesto en dos productos clave: SAF (combustible sostenible para aviación) y HVO, un combustible elaborado a partir de aceites y grasas mediante procesos de hidrogenación.
La mayor parte de esa producción ya tiene comprador garantizado. TotalEnergies se comprometió a adquirirla bajo un contrato de largo plazo. Además, la compañía francesa tendrá un derecho de preferencia sobre los volúmenes que queden disponibles.
Inversión superior a u$s400 millones para reconvertir San Lorenzo
El acuerdo con TotalEnergies no es solo un contrato comercial. Es una pieza fundamental para que el proyecto avance hacia su próxima etapa: el cierre financiero.
Según informaron las compañías, el deal aporta previsibilidad comercial y será un elemento central para estructurar el financiamiento bajo un esquema de Project Finance. En otras palabras: tener un comprador de peso antes de arrancar facilita conseguir los fondos necesarios para construir la planta.
La reconversión del complejo industrial de San Lorenzo requerirá inversiones superiores a u$s400 millones, y el modelo de negocio combina tres ingredientes especialmente atractivos: inversión industrial, producción local y generación de exportaciones con valor agregado.
La apuesta no apunta a abastecer únicamente el mercado argentino. El objetivo declarado es conectarse con la demanda internacional de combustibles renovables, un mercado que crece aceleradamente en Europa, Estados Unidos y Asia.
YPF busca aprovechar las ventajas competitivas de Argentina —disponibilidad de materias primas, infraestructura existente, costos relativos— para desarrollar nuevos productos destinados a la exportación. San Lorenzo puede convertirse en una plataforma industrial con proyección global.
SAF: el combustible que la aviación necesita para descarbonizarse
El SAF se transformó en una de las grandes apuestas de la industria energética mundial. La razón es simple: el transporte aéreo es uno de los sectores más difíciles de electrificar.
Los aviones no pueden volar con baterías. Al menos no en el corto o mediano plazo. Entonces, la alternativa que la industria encontró fue reemplazar el combustible fósil por uno renovable que pueda usarse en los mismos motores, sin cambiar la flota existente.
Ahí es donde aparece el SAF. Este combustible se produce a partir de materias primas como aceites vegetales, grasas animales o residuos agroindustriales. Mediante procesos de hidrogenación, se obtiene un producto compatible con los motores turbofan actuales.
Para las petroleras, el negocio abre una nueva frontera: producir combustibles renovables utilizando materias primas y procesos diferentes a los tradicionales derivados del petróleo, ingresando en un mercado que crece exponencialmente dentro de las estrategias de descarbonización global.
La demanda está traccionada por regulaciones cada vez más estrictas. Europa, por ejemplo, aprobó normativas que obligan a incorporar porcentajes crecientes de SAF en los vuelos que despegan de sus aeropuertos. Estados Unidos avanza en la misma dirección.
TotalEnergies entra en escena precisamente ahí. La compañía francesa aportará su capacidad de comercialización internacional para conectar la futura producción santafesina con mercados que están incorporando combustibles sostenibles dentro de sus hojas de ruta climáticas.
El acuerdo, entonces, resuelve una de las preguntas centrales de cualquier proyecto industrial de semejante escala: quién compra lo que se produce. Y lo resuelve antes de que la planta entre en operación.
Para YPF, el proyecto encaja dentro de una estrategia más amplia de diversificación. La compañía viene ampliando su foco más allá de los hidrocarburos tradicionales y busca posicionarse en nuevos segmentos del negocio energético.
El acuerdo con TotalEnergies le suma un comprador internacional de peso antes de que la biorrefinería arranque. La apuesta es clara: en los próximos años, desde Santa Fe no solo saldrán combustibles convencionales. También podría despegar una nueva industria argentina vinculada a la transición energética global.