Si con el FMI no se frena el dólar, el paí­s se asoma a una estanflación

Analistas advierten que el salto del tipo de cambio llevará a una fuerte caída del salario real. Sin embargo, nadie observa un escenario 2001
Por iProfesional
FINANZAS - 12 de Mayo, 2018

Desde Casa Rosada aspiran a que el potencial acuerdo con el Fondo Monetario Internacional calme las aguas de la economí­a argentina y genere estabilidad.

Sin embargo, se espera que uno de los condicionamientos que solicite el FMI sea una mayor competitividad cambiaria para mejorar la cuenta corriente del paí­s, lo que implicarí­a que a la suba del dólar le falten, al menos, algunos capí­tulos. Es decir, que sigua trepando.

Tras estos reacomodamientos iniciales, todo harí­a suponer que las presiones en contra de la moneda argentina tenderí­an a apaciguarse.

Distintos analistas opinanr sobre qué puede suceder en caso de que las corridas cambiarias se sostengan en el tiempo, y uno de los escenarios más recurrentes es el de una caí­da en el salario en dólares y, como consecuencia, un enfriamiento de la economí­a. Un escenario que podrí­a derivar en estanflación."Si la bazuca del FMI te sirve para controlar el mercado y contener la corrida, el Gobierno va a tener la espalda financiera para surfear el costo polí­tico y económico", señaló el director de EcoGo, Federico Furiase, a Perfil.

"Pero si no te alcanza esa bazuca, el riesgo es un escenario donde el dólar tiene un equilibrio mucho más alto y eso te lleva a una caí­da más fuerte del salario real", sentenció el analista.En una sintoní­a similar, el economista en jefe de la Consultora Radar, Martí­n Alfie, añadió: "En el peor de los casos, el tipo de cambio afectará el nivel de actividad y el nivel de inflación". Alfie explicó que la adopción de un sistema flotante es un "amortiguador" que permite contener una posible corrida bancaria.Como contrapartida, Alfie advirtió que este tipo de cambio que amortigua también tiene una cara negativa: "Afecta la actividad económica y se traslada a precios". Por otra parte, el economista agregó: "Esta incertidumbre frena proyectos de inversión. Hoy hasta se pone en duda si los proyectos de participación pública-privada van a seguir".

Fantasmas. Tanto Alfie como Furiase coincidieron en que, incluso en un escenario negativo, no hay riesgo de caer en una crisis como la de 2001.

"No hay un problema de descalce de monedas de los bancos, de hecho, los bancos están lí­quidos y la deuda del sector público es más baja. Es un momento completamente distinto", señaló Furiase.

Por su parte, Alfie consideró: "El problema serí­a que esta corrida cambiaria genere un mayor pánico o un mayor temor y esto se transforme en una crisis del sistema bancario. Yo, igual, no veo que suceda eso".Por otro lado, el director de la consultora Econometrí­a, Ramiro Castiñeira, afirmó que lo que vive Argentina en este momento es una "crisis de las Lebac".

El analista opinó que las Letras del Banco Central se volvieron "incontrolables" y que, en paralelo, "Argentina saturó el mercado internacional de bonos. Ya se colocaron más de 70 mil millones de dólares y el gradualismo pedí­a 70 mil millones más", expresó.Los sacudones de las últimas semanas también trajeron aparejados cambios en la visión que tienen algunos expertos respecto de la economí­a argentina. A nivel internacional, el banco HSBC emitió un documento en el cual informa que modificó sus previsiones de crecimiento del PBI argentino para 2018: calcula un 1% de incremento, mientras que en un principio las estimaciones eran del 2,5%. Asimismo, la entidad recalibró sus pronósticos inflacionarios, que hoy se colocan en un 26%.

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