FINANZAS

El Banco Central logra una suba inicial en tasas de plazos fijos: ¿alcanza para aplacar al dólar?

La medida difundida tras la jornada volátil del miércoles tiene el objetivo de canalizar pesos hacia los depósitos. Pero en la City mantienen la cautela
FINANZAS - 29 de Marzo, 2019

Con una normativa hecha a la medida de algunas entidades, el Banco Central logró que finalmente la tasa de los plazos fijos reaccionara al alza, en línea con el mayor rendimiento que el organismo viene pagando por las Leliqs.

En concreto, ayer los bancos pagaron en promedio un punto más por los depósitos de los grandes inversores y ya pagan un interés del 50% por los plazos fijo a un mes.

La medida, anunciada antes de que abrieran los mercados, eleva del 65% al 100% el límite de tenencia de Leliqs sobre los depósitos privados, o la Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC), el que sea mayor de los dos.

Así, a través de la Comunicación A6661 el BCRA dio marcha atrás con una medida que había tomado el 8 de febrero, cuando limitó la inversión en las letras de liquidez, tras comprobar que algunos bancos estaban sobreexpuestos y apalancados con fondos del exterior, lo que le generaba una presión bajista sobre el tipo de cambio.

Si bien en un comienzo muchos interpretaron la resolución como un incentivo para que los bancos subieran la tasa de plazo fijo, desde el Central relativizaron esa idea. "El objetivo no necesariamente es que se achique el spread (entre la tasa de Leliq y la pasiva que se paga por los depósitos), sino eliminar cierta fragmentación que había en el mercado", explicaron desde el organismo monetario.

De todas maneras, el timing de la medida, al día siguiente de una jornada volátil en la cual el dólar tocó los $45 en el minorista, dejó en la City una sensación innegable de que esta normativa tenía un claro objetivo de aplacar los nervios en el mercado cambiario.

"Algunos jugadores necesitaban esa modificación", agregan, confirmando que el tope a la inversión en Leliqs dejaba a algunos bancos con las manos atadas para seguir colocando sus pesos en las letras a siete días. Hoy el stock de Leliq ronda los $983.000 millones, lo que representa más del 46% de los $2.083 millones que suman los depósitos privados. Sin embargo, la clave está en ver la tenencia banco por banco.

Sin saberlo, pero con años de experiencia en el sistema financiero, el gerente financiero de un banco local intuía una medida "a la carta", como se dice en la City. "Seguramente algunos bancos le dijeron que no podían seguir suscribiendo Leliqs porque estaban en el límite que le habían puesto", especuló.

El efecto en el mercado

En definitiva, lo que hace el BCRA es permitir que los bancos puedan comprar más Leliqs. Después, el efecto que eso puede generar en el mercado es discutido. Incluso hay analistas que creen que la tasa de los plazos fijos hasta podría llegar a bajar si el Central no acomoda su oferta de letras.

"Aumenta la demanda potencial de Leliqs y el porcentaje que los bancos pueden colocar en promedio de cada plazo fijo en ellas. De ahí depende que querrá hacer el BCRA", plantea Gabriel Caamaño, economista de Consultora Ledesma. "Si no la convalida con más stock y contracción, la tasa debería tender a ser más baja de lo que hubiera sido cuando el límite estaba en 65%", sostiene.

Para el analista, si se diera ese escenario en el cual el Central convalida una mayor demanda de letras con una mayor colocación, entonces sí, un efecto probable sería la disminución del spread que actualmente se verifica entre la tasa de la Leliq y la tasa pasiva que pasan los bancos. De todas formas, ese efecto dependerá también del nivel en el que el Central corte la tasa frente a una mayor demanda.

Lo cierto es que este mayor límite para invertir en Leliq generó un mayor apetito de los bancos por pesos, lo que se tradujo en una suba de un punto en la tasa de los plazos fijos mayoristas y de más de 2 puntos en el call, que es el termómetro de la liquidez del mercado.

Según confiaron de distintas mesas, por un plazo fijo a 30 días los bancos llegaron a pagar hasta 50% anual a fondos comunes de inversión y a inversores institucionales, cuando el día previo la tasa rondaba entre 48% y 49%.

En el mercado de call, que es el préstamo interbancario a un día, la tasa se movió entre 64% y 66% anual, más de 2 puntos por encima del 62,5% en que operó el día previo. Esta suba muestra la necesidad de algunos bancos por hacerse de pesos, aunque también se da en sintonía con la mayor demanda que suele haber a fin de mes para poder cumplir con el requisito de encajes.

Ayuda, pero no soluciona nada

Para Martín Kalos, director de EPyCA consultores, la medida podría ayudar a que los bancos paguen más por los plazos fijos aunque, en realidad, no soluciona nada de fondo en el mercado del dólar, donde la volatilidad no podrá ser aplacada con estrategia de este tipo.

"Al poder los bancos poner un mayor porcentaje en Leliq, tendría que afectar más en su toma de decisiones y podría impactar más rápido en la tasa, pero es marginal", asegura. "No es algo que vaya a repercutir de una manera que cambie las condiciones de fondo de la política monetaria", agrega.

Otra la lectura que hacían ayer en la City es que así como en febrero, cuando el Central limitó la tenencia de Leliq, el objetivo fue cortar un flujo de dólares que entraba para aprovechar esa tasa, hoy buscaría que reingresen esos fondos para que alimenten la oferta de divisas en el mercado. En el BCRA, de todos modos, descartaban esa teoría y remarcaban que el nuevo esquema responde exclusivamente a la corrección de una distorsión que afectaba a algunos jugadores.

De todas formas, es inevitable que la especulación se haya instalado en el mercado: después de todo, esa "bicicleta" que en su momento molestó al Central, hoy podría resultar funcional porque el ingreso de divisas desde el exterior llegaría en un momento de "sequía" en la oferta de dólares.

Por otro lado, como explicó un banquero, si sube la tasa pasiva también subirá la activa. En concreto, si el banco paga más por los depósitos también va a cobrar más por los créditos que coloca.

El Central, de todo modos, no está preocupado por una suba en el costo del crédito, ya que hace cinco meses que viene retrocediendo y no es un factor que alarme a la cúpula del organismo. Lo que busca es que así como ellos pagan más por las Leliqs, los bancos también paguen más a sus clientes, de modo que la mejor tasa sirva para desincentivar la compra de dólares y a la vez absorber pesos del mercado.

En carpeta

En ese sentido, desde hace algunas semanas miembros del directorio mantuvieron reuniones con banqueros privados, sondeando la posibilidad de lanzar una Leliq a 30 días de plazo para que trasladen al público la suba en la tasa que aplica el BCRA. La idea surgió en respuesta a la excusa de los bancos, que decían que no trasladaban los movimientos que hacía el BCRA porque el plazo de la Leliq era de sólo una semana.

"Pasó en febrero, cuando la tasa estaba alta, pagábamos bien por plazos fijos a 30 días y de repente la tasa empezó a bajar y lo que nos daba el BCRA era mucho menor a lo que nosotros le teníamos que pagar un par de semanas después al inversor", cuentan en la mesa de un banco.

Con el nuevo instrumento el banco le garantizaría una tasa al cliente (generalmente al mayorista) y colocaría esos fondos en una Leliq que vence en el mismo plazo que el depósito. La medida, sin embargo, todavía está siendo analizada por el directorio, que quiere esperar a ver el efecto de la norma que sacó ayer antes de dar un nuevo paso.

Por lo pronto, la señal que envió al mercado es que seguirá subiendo la tasa, al menos en el corto plazo. En las subastas de Leliq, la tasa promedio de las dos licitaciones fue de 68,35%, más de medio punto por encima de los 67,75% que había pagado el día anterior.

El dólar cortó una racha de siete subas consecutivas y se vendió a $43,63 en las pizarras, una baja de 24 centavos respecto a la rueda previa. La mejora en los mercados internacionales fue el principal motor de esta baja que le da al Gobierno un respiro hasta que lleguen los dólares del campo.

Mientras tanto, hay que ver si los bancos siguen mejorando la tasa que pagan a ahorristas e inversores para ir desincentivando la compra de dólares, una tarea difícil para un año electoral.

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