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Un regreso sintomático: con los bonos por el piso, fondos buitre otra vez sobrevuelan la City

Un regreso sintomático: con los bonos por el piso, fondos buitre otra vez sobrevuelan la City
Entre martes y miércoles, varios fondos se comunicaron con bancos de inversión para analizar la situación. Apuestan a un rebote "a la ucraniana"
Por Juan Bergelín
16.08.2019 07.02hs Finanzas

La brutal ola de ventas que desde el lunes viene azotando a bonos y acciones locales dejó precios de remate en muchos activos y atrajo a aquellos inversores especialistas en este tipo de situación.

Se trata de los fondos buitre, que el martes y el miércoles mantuvieron contactos con distintos bancos de inversión, para analizar la posibilidad de comenzar a comprar bonos soberanos, apostando a una reestructración de la deuda o a un eventual default.

"Tuve llamados de algunos fondos distressed (más conocidos como fondos buitre) del exterior, para eventualmente entrar", revela el ejecutivo de un banco de inversión extranjero con sede en el microcentro porteño, de contacto fluido con inversores del exterior

Según destaca la fuente, ellos "miran este tipo de situaciones porque es su negocio", aunque advierte que "todavía no hemos visto flujo de ellos". Si bien no quiso dar nombres de los que se mostraron interesados en los activos locales, aseguró que no son los grandes que entraban en otro momento -como el de Paul Singer-, sino algunos pequeños, pocos conocidos en la City porteña.

Se trata de fondos de capital de riesgo que invierten en deuda de economías en problemas o a punto de entrar en default, comprando los activos a precios de remate para luego, a largo plazo -y probablemente, juicio de por medio- terminar cobrando la totalidad de la inversión.

"Me preguntaron cuál creo que es el recovery value (el valor al que recuperarían la inversión) para ver si estos ya son niveles interesantes o no para entrar, si realmente va a haber una reestructuración ahora o en un año", aportó el ejecutivo.

En ese sentido, incluso a precios del miércoles -sin contar el repunte de este jueves-, el panorama que se llevaron de ese y de otros bancos de inversión es que "todavía" no eran precios para entrar.

Por ahora la ven de afuera

"Hoy no están en niveles atractivos para ellos porque los bonos que más cayeron cotizan a 45 o 50 dólares y en general los cálculos que hacemos nos muestran que el recovery value estaría en promedio en u$s40, y a ese precio entrarían", explica un operador bursátil que también tuvo contactos con estos fondos en los primeros días de la semana.

Los bonos buscados por este tipo de inversores son los que hayan sido más golpeados por el desarme de posición y que estén nominados en moneda extranjera. El Bonar 24 rondó,los u$s42 y el Bonar 37 operaba el miércoles en torno a los u$s43, antes del salto de más del 20% que experimentó el jueves el primero de esos.

En 2014 fue la última vez que los bonos locales ganaron protagonismo manos de los fondos buitre y hoy apenas representan una pequeña parte de su cartera. "Algunos se han quedado con una leve posicion de 2014, pero mínimas en relación al tamaño de sus activos", comentan en la city porteña.

Otro de los temas que preocupaba a los gestores de estos fondos es la actualidad política, ya que si bien la crisis económica es propicia para sus negocios, necesitan cierta estabilidad en las instituciones para que su negocio sea redondo. "Preguntan mucho por la situación política, si es caótica puede llevar mucho tiempo a que haya una reestructuración", explican desde el banco de inversión extranjero.

Un claro ejemplo es el de Venezuela, con bonos en niveles más que apetecibles para este tipo de fondos pero con un contexto que desalienta el ingreso de la mayoría. "Muchos no entraron porque no pueden tardar muchos años en cobrar. No tienen la espalda que tiene Aurelius o Elliot, que lo pueden mantener diez años", destaca el ejecutivo que recibió el llamado de los fondos del exterior. 

El caso de Ucrania, en la mira de la city

De llegar a una reestructuración de deuda, que es a lo que apuestan, el caso que muchos inversores están mirando como posible guía para Argentina es lo que ocurrió con Ucrania, uno de los pocos países que atravesó este proceso bajo el paraguas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Uno de los que primero vio esta posibilidad fue Michael Hasenstab, vicepresidente ejecutivo y jefe de inversiones de Franklin Templeton Investments -uno de los principales del mundo y uno de mayores tenedores de bonos locales-, que en octubre del año pasado dio esa visión en un almuerzo con brokers locales.

En marzo de 2015, el Gobierno ucraniano acordó con el FMI un paquete de ayuda por 17.500 millones de dólares, con un desembolso inicial de u$s5.000 millones en el acto y el resto en los siguientes cuatro años. Pero a los pocos meses, no pudo pagar parte de sus vencimientos y comenzó a negociar con acreedores para lograr una reestructuración "amigable".

¿Por qué se la considera "amigable"? Porque fue un acuerdo que se hizo sin haber llegado al default, algo que sólo había ocurrido tres veces en la historia: con Grecia, con Belice y con el archipiélago caribeño San Cristóbal y Nieves.

Después de cinco meses de negociación, y con el aval del FMI y de Estados Unidos (que no querían que Ucrania, que estaba en plena crisis bélica con Rusia, entre en default) se llegó a un acuerdo con la mayoría de sus acreedores privados.

Con el fantasma de la la reestructuración a la ucraniana sobrevolando la city, la consultora Delphos Investment analizó las particularidades de ese caso y sus similitudes con el contexto local.

"Los términos de la reestructuración incluyeron una postergación de los vencimientos, mediante nueve series de bonos con maturities en los años comprendidos entre 2019 y 2027 versus vencimientos entre 2015 y 2023 previamente", explica el informe de Delphos. Adicionalmente, agrega, se realizó un recorte del principal del 20%, y una capitalización sin recorte de los intereses devengados.

Todas las series de bonos fueron asignadas un cupón de 7,75% frente a un cupón promedio de 7,2% para los previos y al mismo tiempo se otorgaron cupones PBI, con pagos potenciales entre 2021-2040, si se superara un umbral de PBI nominal y un crecimiento real del PBI por encima del 3%, detalla el informe. "En el marco de un exit yield del 10%, el recorte del valor presente neto se estimó alrededor del 28%", acotó.

Respecto a lo que pasó con los bonos en este proceso de reestructuración, Delphos destaca que el anuncio de la necesidad de reestructurar la deuda soberana, no marcó un punto de inflexión sino una profundización del movimiento bajista.

El precio del bono con maturity en 2017 perforó los u$s40 poco después de que el país anunciara la necesidad de reestructurar su deuda, estabilizándose luego entre u$s45 y u$s55. "Al conocerse el establecimiento de un acuerdo Ad-Hoc de reestructuración entre Ucrania y los acreedores privados, se produjo un rally que impulsó el precio del bono por encima de los u$s70.

El miércoles, cuando los precios de los bonos llegaron a mínimos en años, las probabilidades de default, marcadas por la evolución del CDS (Credit Default Swap), llegaron al 80%.

La recuperación de las últimas horas en la mayoría de los activos, en línea con las señales políticas de hacer una transición ordenada, redujo este riesgo de default y al mismo tiempo alejó a los fondos buitres de la zona. De todos modos, al menos en las próximas semanas, estos fondos seguirán sobrevolando la zona hasta tanto no se consolide una tendencia alcista que rescate a los bonos del precio de remate.

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