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Crisis global complica el anhelo de Guzmán de reestructurar la deuda rápidamente y sin default

Los bonos argentinos ya están con paridades debajo del 40%. Empiezan a ser más atractivos para los fondos buitre. Prevén una dura negociación
Por Leandro Gabin
09/03/2020 - 17,51hs
Crisis global complica el anhelo de Guzmán de reestructurar la deuda rápidamente y sin default

El desplome de todos los activos financieros del mundo, ahora producto de un mix entre el pánico al coronavirus y las tensiones de la OPEP, es definitivamente el "Cisne Negro" más temido por el equipo económico.

El mal timing, algo imposible de calcular en la previa, juega de distintas maneras en la oferta que Martín Guzmán presentará en las próximas semanas. Pero sea el análisis que se haga, es altamente negativo el escenario que se plantea para que el país lance una reestructuración de la deuda.

Por un lado, un mundo convulsionado y tomando pérdidas todos los días no ayuda a que los fondos de inversión se enfoquen en el caso argentino. Los acreedores de la Argentina, que en su mayoría son fondos de inversión que tienen apuestas en toda clase de activos, "están en otro tema en este momento".

"Ya las últimas veces ni querían hablar de Argentina, no ven negocios ahí. Sí en México o Brasil, por ejemplo, dentro de la región. Pero están con mucho hartazgo con el tema de la deuda. Además no hay novedades oficiales. Están mirando para otro lado y la situación global hace que las miradas se alejen cada vez más de la Argentina", explicaba un estratega de un banco internacional que suele charlar con los fondos.

La explicación, además, es que los bonos argentinos que tienen en cartera representan menos del 1% de su portfolio general. Con lo cual, tampoco es tan relevante lo que suceda con el caso local. "Están atajando las pérdidas que se están generando en los mercados globales. Hoy, en lo que se denomina emergentes, la Argentina no existe", explica el mismo ejecutivo. 

El derrumbe de las Bolsas a nivel mundial genera un efecto "distracción" que complicaría las negociaciones entre los acreedores y Martín Guzmán. Más aún si, como se cree, el ministro de Economía termina lanzando una propuesta agresiva.

"Se van a levantar de la mesa de negociación. No es momento para hacerse el duro. El mundo se cae a pedazos y no podés perder el tiempo si lo que va a ofrecer Guzmán es una oferta disruptiva. Más vale que el ministro lo tenga en cuenta", advierte otro ejecutivo que suele traer a Buenos Aires contingente de banqueros. 

"Ofrecer algo horrible y negociar"

Avisan fuentes allegadas a los acreedores que, a pesar del desplome de los activos y la baja brutal de los rendimientos de los bonos (algo que beneficiaría a la Argentina), no están dispuestos a aceptar una "mala oferta".

El temor en el exterior es que Guzmán aproveche que ahora los bonos de la Argentina valen menos para ofrecer una propuesta de canje con una quita implícita muy alta. "Son peronistas, seguramente van a ofrecer algo horrible para los inversores y después negociar. No creo que sean suicidas", disparó un argentino que se desempeña en un banco de Wall Street.

De hecho, con el riesgo país subiendo 15% este lunes y rozando los 2.800 puntos básicos, el precio de los títulos argentinos se desplomó. Las paridades de los bonos -la relación del precio del bono con su valor técnico- cayó peligrosamente del umbral del 40%. 

En algunos títulos como el Bonar 2046, el Century Bond o Bonar 2027 ya están en torno al 37% de paridad. Esta caída podría tener un costado positivo para Guzmán. Por la sencilla razón de que cualquier oferta que valga más que el 37% en el que cotizan ahora los bonos, podría ser considerada una "ganancia" para los acreedores.

Pero esa jugada es muy riesgosa, ya que ahí los bonistas verían que Argentina no actúa de "buena fe" y que podrían preferir un default de la deuda y litigar.

Precisamente, un informe reciente de Balanz Capital dice que el hecho de que los bonos  argentinos en dólares cruzaran la barrera de los u$s40 está reflejando "ya una probabilidad de lograr un acuerdo de cerca de 30%, demasiado pesimista en nuestra opinión, empezando a ser precios atractivos de cara a la reestructuración". 

"Cabe aclarar que el contexto internacional complica la negociación, ya que hace más incierto el futuro de la economía argentina en términos de crecimiento, tipo de cambio y generación de dólares, dificultando la estimación de los precios de los bonos luego del acuerdo", acota Balanz.

Si el mundo caerá más de lo pronosticado, incluso, los acreedores le pedirán seguramente un mayor reaseguro a Guzmán para cobrar los próximos bonos que emita en la reestructuración. Y la única manera que existe es pedirle un sendero fiscal más ambicioso.

"Si la economía argentina va a crecer menos, porque el mundo va estar complicado, entonces la capacidad de pago será menor. Y por eso tendrán que acercar el equilibrio fiscal y tener superávit primario antes de lo previsto. En caso contrario, no tiene sentido pedir tiempo para pagar, porque no va a haber recursos", dice un consultor económico de la City. 

El ministro de Economía prometió déficit cero a partir del 2023 y recién después ir construyendo un mínimo superávit primario para los próximos años, para llegar al superávit del 0,6%-0,8% del PBI. 

En la misma línea, Héctor Torres -ex representante argentino en el FMI- cree que se necesitará generar excedentes fiscal y de cuenta corriente. "Normalmente se busca recobrar la sustentabilidad de la deuda con un mix de una recuperación de la confianza y una quita. Nosotros estamos apostando más al segundo elemento", afirma. 

El segundo efecto no deseado de la caída de los bonos, y que sus paridades vayan al rango de 30-35 por cada 100, es que podría volverse un terreno atractivo para los fondos buitre. Claro que éstos aparecen cuando la deuda vale menos, pero los llamados "distress" (o sea los que aparecen antes que los buitres) podrían empezar a comprar.

Esta clase de inversores ya estuvieron adquiriendo Par y Discount porque tienen cláusulas de acción colectiva más beneficiosas para los acreedores. El país, con estos títulos, necesita 85% de adhesión para forzar al resto a sumarse. Con los bonos que emitió Macri, por el contrario, si el Gobierno tiene el 66% del total, automáticamente se canjea a todos. 

"Hay que ver si con paridades del 35% empiezan a vender. No creo. Pero sí veo que en caso de que la turbulencia global siga, y en caso de que la Argentina ofrezca un deal muy agresivo, podría ser que algunos fondos vendan. Pero no todos, algunos irán a juicio. Está claro que habrá litigios después de esta reestructuración", dice un banquero de Nueva York.

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