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Las señales de default encienden un peligro llamado riesgo país

Las señales de default encienden un peligro llamado riesgo país

Las señales de default encienden un peligro llamado riesgo país
Las sombras de un nuevo default encienden las alarmas en el mercado financiero, con el peligro de que el riesgo país pueda acelerarse. Los analistas opinan
Por Mariano Jaimovich
03.06.2020 12.51hs Finanzas

La activación de los seguros por default de los acreedores de deuda argentina por la falta de pago del Estado de los compromisos asumidos, rememora viejos problemas y crisis pasadas que pueden repetirse.

Y también surge la pregunta respecto al nivel que tiene posibilidad de alcanzar el riesgo país en este suceso, y el trastorno que puede ocasionar en la economía doméstica.

Justamente, porque el riesgo país es un índice que comenzó a utilizarse desde principios de la década del ´90, como referencia para determinar el grado de peligro para los inversores de que no se les paguen las deudas que hay en las distintas economías del mundo.

Esta "calificación" es elaborada por el banco de inversión JP Morgan Chase bajo la denominación de Embi+ (Emerging Bond Index Plus), lo que se traduciría como el Indicador de Bonos de Mercados Emergentes.

El mismo mide cuál es la diferencia entre el rendimiento que tiene un título a determinado plazo de un país en vías de desarrollo, con respecto a un bono del Tesoro de Estados Unidos, que son los títulos que tienen el menor riesgo de que no se vayan a pagar.

Es decir, su objetivo es medir el diferencial de tasas de interés de los bonos de determinados países con uno del Tesoro de los EE.UU. de igual plazo.

En consecuencia, cuanto mayor sea el riesgo país, más alta será la tasa de interés que deberá convalidar un Estado para poder financiarse desde el exterior.

Y, a su vez, cuanto más deba pagar un título argentino por encima de los bonos del Tesoro estadounidense, significará para el inversor un mayor riesgo de default de la deuda soberana.

Al respecto, Roberto Geretto, economista jefe del Banco CMF, resume a iProfesional que el riesgo país que "comúnmente se suele citar es el denominado EMBI (Emerging Markets Bonds Index), el cual es un indicador elaborado por el banco JP Morgan, mide el diferencial de tasas que pagan los bonos en dólares de un país con los bonos del tesoro de Estados Unidos".

Dicho diferencial, o spread, se suele establecer en puntos básicos, abreviadas como "bp", por las siglas en ingles de "basic points".

"En concreto, 100 bp equivale a 1% de tasa. De ese modo, si un país tiene 300 bp de riesgo país, estaría indicando que los bonos de dicho territorio muestran en promedio un adicional de 3% sobre la tasa que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos, los cuales se consideran libre de riesgo", grafica Geretto.

Riesgo país en la mira

A fines de marzo, en pleno inicio de la cuarentena por la pandemia del coronavirus y señales al mercado que el Gobierno se pondría muy exigente en la negociación de la deuda externa, algo que llevaría a un default, el riesgo país superó los 4.000 puntos.

Semanas después, con una moderación de los mensaje del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y del Ministro de Economía, Martín Guzmán, incluidas charlas con los principales fondos de inversión extranjeros que poseen títulos de la deuda, el riesgo país cayó en torno a los 2.600 puntos.

El riesgo país tuvo un salto a fines de marzo y luego descendió
El riesgo país tuvo un salto a fines de marzo y luego descendió

"El riesgo país es usualmente usado como ´termómetro´ de la economía local. En los últimos años venía mostrando valores por debajo de los mil puntos, a pesar de la crisis cambiaria. Sin embargo, con el resultado de las PASO, este se disparó a 2.000 puntos, ante expectativas que la reelección de Macri era un hecho casi imposible", describe Geretto sobre el comportamiento de este indicador en el último tiempo.

Así, viendo el resultado de las primarias electorales del año pasado, los inversores se desprendieron fuertemente de bonos argentinos, cayó el precio de ellos, aumentando el retorno (tasa) de estos papeles, "incrementando así el spread que mide el riesgo país", ejemplifica este experto.

Se aprecia en el grafico anterior que después de las elecciones PASO del 2019, las tensiones políticas y económicas fueron creciendo hasta llegar a niveles de incertidumbre tan altos, que sólo fueron superados por los registros de riesgo país del 2002. Año que fue considerado uno de los peores de la historia de la Argentina por la crisis extrema.

"Otro salto que se puede ver es con la aparición del coronavirus, que hizo que la macro de Argentina profundice su recesión, a la vez que empeoren los números fiscales del Tesoro local", señala Geretto.

Entonces, viendo estas dificultades y descontando una oferta de canje más agresiva que la inicialmente esperada, nuevamente cayeron los precios de los bonos, aumentando el riesgo país casi hasta 4.500 puntos.

"Sólo ante el avance en las negociaciones con los bonistas resultó que el riesgo país volvió a descender, para estar por encima de los 2.500 puntos", grafica Geretto.

Ahora, moderadas las expresiones del Gobierno respecto a la renegociación de la deuda, el mercado vive una tensa calma, con las proyecciones que todo este camino de incertidumbre conducirá a una solución positiva y a un consecuente posible arreglo de los pagos.

Pese a que nuestro país ingresó técnicamente al default, "el mercado mira con optimismo la gestión de negociación de la deuda soberana. El diálogo con los acreedores parece ser constructivo y se considera que las negociaciones vayan más allá" del vencimiento del viernes pasado, dice Federico Laborda, analista de la consultora Fessa.

Para completar que el riesgo país no muestra volatilidad operando en estos días en niveles 2.600 puntos básicos, "recordando que el máximo en las tensiones de este año fue de 4.500 pb.

Asimismo, varios bonos se estabilizaron en su precio en los últimos días por este contexto más favorable que se presenta.

En cuanto a la inversión en acciones de empresas, estas cotizaciones suelen estar más vinculadas con el nivel de actividad de la economía, pero también correlaciona fuertemente con el riesgo país, ya que cuando este indicador sube, las acciones bajan. Y viceversa.

"Consideramos que una solución del problema de la deuda que haga descender el riesgo país a los 1.000 puntos, impulsaría al índice accionario a los 500 dólares (hoy en nivel de 320 dólares) como primer objetivo. Cabe recordar que el promedio histórico frente al riesgo país (embi) es entre 1.500 y 800. Y, como segundo objetivo, podría escalar hasta los 800 dólares si las perspectivas mejoran", pronostica a iProfesional Ignacio Abuchdid, analista de Invertir en Bolsa (IEB).

En resumen, para este experto de IEB, "los activos financieros argentinos están ante un evento binario otorgando grandes oportunidades en caso de éxito, pero asumiendo riesgos considerables. Es por eso que, a través de informes y comunicaciones directas con nuestros clientes, estamos preparando sus carteras de acuerdo al perfil de cada uno de ellos".

Una suba del riesgo país traería problemas para financiarse al Estado y a las empresas
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Cómo afectaría un posible default al riesgo país

Por el momento, el mercado tiene previsto que las negociaciones con los acreedores serán arduas, aunque existe cierto optimismo respecto a su desenlace, mientras tanto el riesgo país se encuentra estabilizado por debajo de los 3.000 puntos básicos.

"Estamos ante una situación atípica donde desde el 8 de mayo, que era el supuesto primer Día D para aceptar la oferta de canje (o incluso un poco antes), los bonos mejoraron sus paridades. Algo que se vio reflejado en una baja del riesgo país", dice a iProfesional Florencia Bonacci, analista de mercados de PPI.

¿Por qué ocurre esto? Según esta experta de la City, la voluntad del Gobierno de extender los plazos y escuchar ofertas "fue tomada como positiva en el mercado". Por ello, Bonacci indica que, por una cuestión de plazos, el país ingresó en un "soft default", por los intereses de los bonos globales que se dejaron de pagar, pero "dependerá de la postura de la Nación" para ver el comportamiento del mercado.

Es decir, detalla que si se mantiene abierto el dialogo y el Gobierno "actúa de buena fe y con sensatez", el riesgo país se mantendrá en estos niveles.

Incluso, la experta sostiene como ejemplo que, si se mira lo ocurrido en el 2014, en donde la negociación fue en Estados Unidos y ya con fondos de distress, el riesgo país se mostró volátil los días anteriores, pero luego se mantuvo estable en los 700 puntos promedio.

"Por ello, es probable que, de no haber ningún agravante en relación a el contexto local, y que las condiciones económicas argentinas no se deterioren por fuera de lo esperado, el spread sobre los bonos libre de riesgos no debería dispararse", describe Bonacci.

En resumen, pasado el período de gracia de 30 días, el no pago el 22 de mayo pasado de los cupones de los bonos globales Bonar 2021 (AA21), Bonar 2026 (AA26) y Bonar 2046 (AA46), por un total de u$s503 millones, "hizo que Argentina caiga por novena vez en su historia en default", dice Geretto.

Sin embargo, agrega el economista, esto no hizo que el riego país se dispare por varios motivos.

"El primero de ellos es que el hecho ya estaba descontado y el actual nivel de riesgo país es compatible con una situación de distress, donde el aumento desde las PASO fue en consonancia con que el cambio de gobierno. En concreto, la vuelta del kichnerismo iba a producir que el mercado se termine de cerrar para el país, aumentando este hecho las probabilidades de un default", enumera Geretto.

Y agrega que también el 22 de mayo pasado no se disparó el riesgo país por el "contexto en que se cayó en default, donde el mercado percibe que las negociaciones con los bonistas están avanzando, y hay expectativas que se resuelva en el corto plazo".

De hecho, los expertos consideran que se trata de un default restringido, ya que inicialmente afecta sólo a algunos bonos en particular.

"Se diferencia del hard default, por ejemplo del ocurrido en el 2001, donde se declaró unilateralmente la cesación de pagos de todos los bonos, y también del default técnico (por ejemplo, el del 2014) donde Argentina giró los pagos al banco fiduciario, pero este no pudo pagarles a los bonistas por las medidas cautelares recibidas en contra del país", acota Geretto.

El riesgo país influye en la tasa de interés que pagan los bonos nominados en dólares
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¿Puede subir el riesgo país?

Ante la actual situación, en el que ya se dispararon los seguros de default de los tenedores de deuda, los analistas ponen ciertos interrogantes respecto a que la situación calma que se vivió hasta inicios de junio se mantenga en el tiempo.

"Todo lo anterior está lejos de implicar que el riesgo país no se pueda volver a disparar. En la medida que las negociaciones con los bonistas no avancen en el tiempo, hay mayores chances que ocurra el denominado cross-default y aceleración", sentencia Geretto.

Esto significa, según este economista, que el 25% de cada serie de los bonos tiene que "votar" que el país está en default, declarando el cross-default en su serie y, por lo tanto, "siendo exigible todo el flujo de pagos futuros (aceleración)" de la deuda.

En este escenario, "Argentina se encaminaría a un hard default, habiendo default en todos los bonos que declaren este cross-default y aceleración, por lo que el riesgo país aumentaría sustancialmente".

Por tanto, se afirma que el efecto del reciente default de Argentina en el riesgo país es un capítulo que recién comienza. La suerte dependerá del éxito de las negociaciones, debido a que si resultan exitosas "podría caer más de la mitad el riesgo país", pero en caso que las negociaciones no prosperen y se avecine un hard default, la mencionada variable "tiene mucho más recorrido (ascendente) por delante", advierte Geretto.

Al respecto, Bonacci también sostiene que, de agravarse los términos de la negociación, esto podría terminar en una situación de "hard default", donde "el índice de riesgo país dejaría de tener sentido: 2.000, 3.000 o 4.000 puntos, en términos prácticos, sería lo mismo".

¿Qué quiere decir esto? El acceso al financiamiento externo "deja de ser una opción, tanto para el soberano como para las provincias", dice Bonacci.

Es decir, según su opinión, este efecto hasta podría afectar el proceso de renegociación de deuda que están llevando a cabo las provincias de Buenos Aires, Salta, Neuquén Mendoza, entre otras.

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