Cómo evitar que un préstamo personal se convierta con el tiempo en un dolor de cabeza

Cómo evitar que un préstamo personal se convierta con el tiempo en un dolor de cabeza
Solicitar un préstamo personal es muy sencillo, pero cumplir con el pago de las cuotas a lo largo del tiempo puede ser un problema
Por Ruben Ramallo
18.07.2021 19.13hs Finanzas

Antes de tomar la decision de endeudarse con un préstamo personal, conviene preguntarse cuáles son los factores que se deben tener en cuenta al momento de elegir un préstamo personal tradicional.

Esta es una pregunta que suele surgir cuando se está ante la necesidad de solicitar un préstamo en un banco y cuya respuesta abarca varios conceptos, como por ejemplo:

  • No pedir más dinero del que se necesita
  • Utilizar los simuladores que ofrecen los bancos
  • Tratar de devolverlo en el menor tiempo posible
  • Evitar retrasos en los pagos
  • Justificar el gasto
  • Evitar el "dinero rápido" y sin garantías

Luego de este "punteo", sin duda que el primer dato a develar es la tasa nominal de interés, lo cual se resuelve rápidamente pues prácticamente en la actualidad no existen variantes entre las principales entidades locales, más allá de alguna promoción puntual para sus clientes.

Pero donde sí existen marcadas diferencias es en lo que hace al Costo Financiero Total (CFT) pues es la base a partir de la cual se calcularán las cuotas a pagar. Su importancia radica en que incluye no solo la tasa nominal anual sino también comisiones, gastos, impuestos, etc.

Es importante chequear el Costo Financiero Total del préstamo, al igual que sucede con las tarjetas de crédito
Es importante chequear el Costo Financiero Total del préstamo, al igual que sucede con las tarjetas de crédito

Otro punto a tener en cuenta es la relación cuota / ingreso del grupo familiar, que en la mayoría de los casos ronda entre el 25% y el 30 por ciento.

Más allá de estos factores, quizás el más relevante y que no siempre es tenido en cuenta, es el referido a los plazos, pues si se lo analiza en profundidad puede ser la clave para evitar dolores de cabeza a futuro.

En tal sentido, existe cierto preconcepto según el cual la inflación juega a favor del que se endeuda a más largo plazo, a lo que se sumaría el hecho de que las cuotas serían sustancialmente menores. Pero para desazón de quienes sostienen esta idea, a continuación se demostrará exactamente lo contrario.

Considerando un préstamo de $100.000, el primer cálculo que se plantea es cuánto dinero se va a devolver a lo largo del mismo, en función de la tasa y el plazo. Con las condiciones actuales del mercado, si fuera a 24 meses se estaría devolviendo prácticamente el doble de lo solicitado, en tanto que si la devolución se extendiera a 60 cuotas, el monto debería multiplicarse por cuatro.

Claro está que este cálculo no es correcto, pues no es lo mismo una cuota que se abona dentro de 30 días que la última, dentro de 24 o 60 meses. Es por ello que se suele apelar a lo que se denomina el Valor Actual, el método que permite determinar cuánto se abonaría hoy tomando por ejemplo una determinada tasa de inflación.

A manera de ejemplo, si se supone que la inflación para los próximos meses rondará el 3% mensual, para el préstamo de 24 meses se estaría devolviendo unos $140.000, en tanto que para los 60 meses, ese importe treparía hasta los $184.000. Obviamente que cuanto más baja

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También se debe chequear la tasa inflacionaria para saber si el préstamo conviene

En función de lo anterior, tomando en cuenta que el costo financiero promedio mensual ronda el 6,5%, para que las cuotas y el monto a devolver le ganen a la inflación sería necesario superar ese porcentaje.

En lo que hace al monto de las cuotas, se debe tener en claro que si bien este baja en la medida que se extienden los plazos, lo hace a un ritmo mucho menor que el que se puede presumir a priori.

De hecho, si la cuota para un préstamo a 24 meses es de $8.400, si se agrega un año más, se pagarán $7.830, pero el monto a devolver ajustado por inflación se incrementará en unos $23.000. Dicho de otra manera, se ahorra un 10% en la cuota, pero se termina pagando un 15% más.

Las diferencias se estiran aún más si el plazo se estira a los 48 meses, ya que si bien la cuota baja a $6.930, se terminará pagando $35.000 más que en el caso de los 24 meses. Entonces, si bien la cuota cae un 17%, la devolución en pesos constantes crece un 25%.

En definitiva, si bien pagar un poco menos pero a mayor plazo pareciera ser una forma de desahogar el presupuesto familiar, terminará siendo un mayor gasto a lo largo del tiempo.

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