La economía argentina en el "complejo laberinto de la estanflación", alerta Sigaut Gravina

Con la mira en el precio del dólar y en la inflación, iProfesional entrevistó a Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra
Por Mariano Jaimovich
24/11/2022 - 19,25hs
La economía argentina en el "complejo laberinto de la estanflación", alerta Sigaut Gravina

Con el foco en las elecciones presidenciales del año que viene, la mira del Gobierno se centra en mantener equilibrado el precio del dólar, controlar la inflación e intentar no recibir los coletazos del contexto internacional.

Para analizar qué puede pasar en los próximos meses en Argentina, iProfesional entrevistó a Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico.

-¿Cómo clasificaría la situación económica actual?

-La economía argentina se adentra en un complejo laberinto de estanflación. Es que, por diversas razones, como el bajo stock de reservas netas, atraso cambiario y nulo financiamiento externo, no hay divisas genuinas para cubrir las importaciones necesarias para que la economía siga creciendo. Todo eso nos conduce, en el mejor escenario posible, al estancamiento.

Asimismo, sufrimos un proceso inflacionario del orden del 6% mensual, o 100% anualizado, que presenta una elevada inercia debido a que hubo una aceleración inflacionaria en el tercer trimestre, donde la suba del IPC Nacional promedió casi 7% mensual.

Entonces, las tres principales variables nominales locales que determinan los precios, que son los salarios, el tipo de cambio y los precios regulados, trepan a un ritmo mensual de al menos 6%, lo que implica que el cuarto trimestre la inflación, salvo un cambio significativo en la política económica, no perforaría ese nivel promedio por mes.

-¿Qué cambios notó desde la asunción de Massa como ministro de Economía?

-La llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía logró estabilizar las crecientes presiones cambiarias/financieras, aportando algo más de certidumbre. Sin embargo, las últimas medidas parecieran indicar que no van a implementar cambios profundos que permitan salir del laberinto de la estanflación, sino parches para llegar a las próximas elecciones sin mayores accidentes.

La inflación en niveles mensuales por encima del 6% y el precio del dólar son dos factores a seguir de cerca
La inflación en niveles mensuales por encima del 6% y el precio del dólar son factores a seguir de cerca por economistas

-El tipo de cambio oficial se devalúa por debajo de la inflación en un momento donde no ingresan divisas en volúmenes destacados, ¿puede mantenerse esta situación?

-Por suerte, las presiones cambiarias/financieras son mucho menores que las de hace tres meses atrás. El dólar soja permitió salir de una situación crítica de reservas netas del Banco Central, pero ya no habrá liquidación de divisas del principal complejo exportador hasta la próxima cosecha gruesa, que es en el segundo trimestre de 2023.

En tanto, la cosecha fina (trigo y cebada) aportará menos divisas durante el verano por el impacto productivo negativo de la sequía. Ergo, la situación cambiaria en el mercado formal seguirá tirante hasta la próxima cosecha gruesa, lo que explica las diversas medidas del Ejecutivo para reducir el egreso de divisas, como el dólar Qatar, Coldplay, Lujo, entre otros.

En este contexto, el tipo de cambio oficial seguirá depreciándose a un ritmo mensual en torno al 6%, en línea con la tasa de inflación y de interés de referencia del BCRA, sin pérdidas significativas de reservas netas.

-Uno de los grandes problemas cambiarios es la amplia brecha que existe entre el dólar oficial y los libres: ¿Tiene solución eso?

-La creación de nuevas cotizaciones cambiarias a partir de una mayor carga impositiva tiende a ampliar el piso de la brecha. De todas formas, Massa logró alinear la política económica a lo acordado con el Fondo Monetario, lo que permitió reducir la incertidumbre bajando las presiones cambiarias y financieras heredadas.

La clave hacia adelante pareciera no desviarse del camino marcado, pero en 2023 ocurre un hecho político trascendental que sucede cada 4 años: hay elecciones a Presidente, por lo que aumenta el incentivo del oficialismo a implementar una política económica expansiva.

-Las reservas internacionales del BCRA se encuentran en un nivel preocupante, ¿tienen margen para recuperarse?

-Las medidas defensivas implementadas para moderar la salida de divisas tras la acumulación de u$s5.000 millones por el incentivo a liquidar al "dólar soja", busca frenar la caída de reservas netas hasta la próxima cosecha gruesa, cuando se produce una elevada oferta estacional de divisas del agro.

El nivel de reservas del Banco Central se encuentra en alerta por el bajo nivel de ingreso de divisas en esta época del año.
El nivel de reservas del Banco Central se encuentra en alerta por el menor ingreso de divisas en esta época del año

Igual, es posible que el Ejecutivo logre retener buena parte de los u$s5.000 millones comprados en septiembre, pero tendrá que pagar un precio elevado en términos de actividad e inflación.

La pregunta del millón es saber qué sucederá en los meses pre-electorales de 2023, pues el sector privado suele posicionarse en moneda dura, y los productores agropecuarios tendrán que decidir qué porcentaje de su cosecha comercializarán. Por ende, la tendencia a acopiar a la espera del nuevo Presidente electo, sólo podría revertirse con una versión del "dólar soja" más favorable que la de septiembre.

-¿Cuáles son sus pronósticos para la economía para los próximos meses?

-En el corto plazo, la economía argentina enfrenta factores exógenos, como el clima y un contexto internacional relevante para el país, que jugarán en contra de la estabilidad alcanzada. En primer lugar, la persistencia del fenómeno climatológico de "La Niña" hasta, al menos, el verano, está agravando la sequía existente, golpeando la producción agropecuaria. Hecho que afecta la generación genuina de divisas, los recursos fiscales por derechos de exportación y los precios internos de alimentos claves, como trigo, maíz, aceites, carnes y lácteos.

A esto se le suma un contexto internacional cada vez más adverso para nuestro país, como la guerra contra una inflación cada vez más enquistada en las principales economías occidentales, con la suba de tasas de interés, que hace que los inversores se posicionen en activos considerados más seguros, deprimiendo las monedas de países emergentes y el precio de las commodities. Mientras tanto, el crecimiento tanto en Estados Unidos como Europa tiende al terreno negativo, y pierde dinamismo en China.

-¿Cuáles son las consecuencias que puede traer este escenario negativo?

-Extendiendo un poco el horizonte, me preocupan las consecuencias de un giro expansivo de la política económica en la previa a las elecciones de 2023. En un contexto de debilidad del oficialismo, la Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, que es un buen predictor de la intención de votos a la fuerza gobernante, no supera actualmente el 25%.

Así, los incentivos de la coalición gobernante a apartarse de los lineamientos del acuerdo con el Fondo Monetario crecen a medida que nos acerquemos a los comicios. Pero, a la vez, pareciera que tratar de cumplir lo pactado con el FMI fue la principal ancla para moderar las presiones cambiarias/financieras que surgieron a mediados de este año, producto del desvío de la gestión Guzmán respecto de los lineamientos del acuerdo.

En definitiva, sin el ancla del acuerdo con el FMI y con factores exógenos desalineados, las chances de sufrir un nuevo episodio de stress cambiario/financiero crecen significativamente.-