• 11/2/2026
ALERTA

Billetes viejos, manchados o de series antiguas: cómo funciona el canje de dólares "cara chica"

El sistema bancario permite depositar y cambiar dólares antiguos o deteriorados sin límite de tiempo, bajo un esquema coordinado por el Banco Central
Por L.C.
23/12/2025 - 07:10hs
dolar cara chica

Días atrás, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) resolvió prorrogar de manera indefinida la normativa que habilita a las entidades financieras a recibir y canjear billetes de dólares estadounidenses declarados, aun cuando se encuentren deteriorados, presenten manchas visibles o correspondan a emisiones antiguas, conocidas en el mercado como "cara chica". La medida elimina el límite temporal que regía hasta el 31 de diciembre de 2025 y consolida un esquema que permite a los clientes bancarizar este tipo de billetes sin restricciones vinculadas a su estado físico o a su diseño.

La decisión fue oficializada mediante la Comunicación "A" 8352, publicada a comienzos de noviembre, que dejó sin efecto el plazo establecido anteriormente por la Comunicación "A" 8205. En el texto oficial, la autoridad monetaria informó a las entidades financieras que se suprimía el límite temporal y que continuaban vigentes las disposiciones sobre la recepción de depósitos de billetes de dólares estadounidenses en los términos ya establecidos. De esta manera, el régimen pasa a tener vigencia permanente, siempre sujeto a las condiciones técnicas definidas por el propio Banco Central y por la Reserva Federal de los Estados Unidos.

El esquema apunta a resolver una problemática histórica del mercado argentino vinculada a la circulación de dólares físicos en mal estado o de series antiguas, que suelen ser rechazados en operaciones comerciales o sufrir descuentos en el mercado informal. Con esta normativa, los billetes pueden ser ingresados al sistema bancario, verificados y posteriormente reemplazados por ejemplares nuevos, sin que el cliente deba recurrir a intermediarios privados o asumir costos adicionales.

Cómo funciona el canje de dólares "cara chica"

El mecanismo implementado por el BCRA permite que las entidades financieras reciban billetes de dólares antiguos o con deterioros visibles y los transfieran al propio Banco Central. Una vez recepcionados, esos billetes son enviados a los Estados Unidos para su destrucción, mientras que el organismo monetario importa billetes nuevos que ingresan al circuito financiero local como reemplazo.

En este proceso, el Banco Central cumple un rol de intermediación centralizada. A diferencia de esquemas anteriores, en los que los bancos debían canalizar este tipo de operatorias a través de entidades financieras internacionales privadas, ahora el procedimiento se realiza de manera directa. Esto implica una reducción de costos operativos para las entidades participantes y una simplificación administrativa en la gestión del recambio.

El servicio es gratuito para los bancos adheridos al programa. La participación, sin embargo, es voluntaria, por lo que no todas las entidades del sistema financiero local se encuentran obligadas a ofrecerlo. Este punto resulta clave para los clientes, que deben verificar previamente si su banco opera bajo esta modalidad o si es necesario recurrir a otra entidad que sí esté adherida.

El proceso para los clientes

Para los ahorristas o usuarios que deseen cambiar billetes de dólares deteriorados o de emisiones antiguas, el primer paso consiste en consultar con su entidad financiera si participa del programa. En caso de que el banco no esté adherido, existen alternativas dentro del sistema, como el Banco Nación y algunas entidades provinciales, que sí reciben este tipo de depósitos bajo el esquema del BCRA.

Una vez confirmada la adhesión, los billetes pueden ser presentados en la ventanilla bancaria para su depósito. La revisión inicial se limita a comprobar la autenticidad de los dólares y a verificar que cumplan con los criterios básicos de integridad definidos por la Reserva Federal de los Estados Unidos. El canje no se acepta cuando más del 40% del billete se encuentra inutilizable o ausente, ya que en esos casos se considera que no cumple con los estándares mínimos para su identificación y validación.

Superada esta instancia, el cliente puede optar por mantener los fondos depositados en su cuenta bancaria en dólares o retirarlos en billetes de series más recientes, según las condiciones y los plazos establecidos por cada entidad. Estos plazos pueden variar en función de la logística interna del banco y de los tiempos de acreditación definidos por el Banco Central.

Origen y objetivos de la medida

El mecanismo de recepción y canje de dólares deteriorados fue adoptado por el BCRA en agosto del año pasado, en el marco de un conjunto de iniciativas orientadas a facilitar la regularización de activos y la incorporación de divisas al sistema financiero formal. En ese contexto, quienes poseían dólares no declarados debían incorporarlos al programa de exteriorización vigente, que finalizó el 8 de noviembre.

Más allá de ese régimen específico, la medida también buscó resolver dificultades operativas que enfrentaban bancos públicos y entidades de capital local para gestionar el recambio de billetes directamente con la Reserva Federal. La operatoria internacional implicaba costos elevados y requisitos logísticos que no todas las entidades podían afrontar de manera eficiente. La centralización del proceso en el Banco Central permitió reducir esas barreras y estandarizar el procedimiento.

La prórroga indefinida del esquema apunta a ampliar el acceso al recambio de billetes, dado que elimina la presión de un plazo de vencimiento y brinda previsibilidad tanto a las entidades financieras como a los clientes. Al tratarse de una adhesión voluntaria, el BCRA mantiene la recomendación de consultar previamente con el banco antes de presentar los billetes, a fin de evitar demoras o rechazos.

Condiciones técnicas para la recepción de billetes

Para que los dólares sean aceptados y acreditados, deben cumplir con una serie de requisitos técnicos. En primer lugar, los billetes deben conservar más del 50% de su superficie original y permitir la identificación clara de la denominación, así como de las principales medidas de seguridad. Además, deben ser contados por piezas y presentados de manera ordenada, con esquinas y bordes alineados, sin elementos que dificulten su manipulación.

No se aceptan fajos que contengan subcientos ni billetes sujetos con gomas, clips u otros elementos. Asimismo, los billetes identificados como mutilados no son recepcionados bajo este régimen y no deben incluirse junto con billetes aptos o no aptos. Aquellos ejemplares que no cumplen con las condiciones por su estado físico deben ser incluidos en los depósitos regulares, según las normas vigentes de cada entidad.

La verificación de autenticidad es un paso central del proceso. Los bancos deben asegurarse de que los billetes sean genuinos antes de su aceptación, siguiendo los protocolos habituales de detección de falsificaciones. Una vez superada esta instancia, el resto del procedimiento queda sujeto a los estándares definidos por el Banco Central y la Reserva Federal.

Alcance e impacto en el sistema financiero

La decisión de otorgar carácter indefinido a la normativa refuerza el rol del Banco Central como articulador del recambio de dólares físicos en el sistema financiero argentino. En un contexto donde la tenencia de billetes estadounidenses sigue siendo una práctica extendida, el esquema busca reducir fricciones y homogeneizar criterios entre las distintas entidades.

Para los clientes, la medida implica la posibilidad de ingresar al circuito formal billetes que, en otros ámbitos, suelen ser rechazados o aceptados con descuentos. Para los bancos, representa una herramienta operativa que simplifica la gestión de efectivo en moneda extranjera y reduce costos asociados a intermediaciones internacionales.

Con la eliminación del plazo de vencimiento, el BCRA establece un marco permanente para la recepción y el canje de dólares deteriorados o de emisiones antiguas, sujeto a las condiciones técnicas vigentes. La continuidad del programa queda ahora vinculada a la adhesión de las entidades financieras y al cumplimiento de los requisitos establecidos, en un esquema que busca dar previsibilidad y uniformidad a una operatoria históricamente fragmentada.

Temas relacionados