¿Riesgo país rumbo a 450 puntos?: el dato que anticipa un nuevo rally en bonos soberanos y en cuáles invertir
El mercado argentino abrió el año con una pregunta que ordena casi todas las decisiones financieras: cómo se moverán el dólar y las reservas en un contexto donde la estabilidad cambiaria depende cada vez más de la microingeniería de liquidez. Con el Banco Central y el Tesoro participando en distintos frentes, la atención se concentra en la mecánica concreta de acumulación de divisas y en sus efectos sobre tasas, coberturas y expectativas.
En este tablero, el debate no es solo cuántos dólares se suman, sino cómo se los compra y qué costos transitorios aparecen en el camino. Compras en mercado secundario, operaciones puntuales en bloque, mayor uso de futuros y herramientas de cobertura a tasas atractivas forman parte de un entramado que busca sumar reservas sin recalentar el tipo de cambio.
A la vez, el precio de los bonos y el riesgo país siguen siendo el termómetro que confirma —o desmiente— la confianza del mercado. Cuando la curva soberana se afirma, se abarata el financiamiento y se refuerza la percepción de orden; si se empina, aumentan las primas y se revalúan estrategias defensivas. Por eso, el recorrido del riesgo país aparece íntimamente ligado a la hoja de ruta de reservas y a la dinámica del dólar.
En ese marco, los informes recientes que circulan en la City pusieron el foco en un nuevo régimen de acumulación de reservas, en señales de reacceso al financiamiento y en el potencial de compresión de spreads hacia niveles que el mercado identifica como "zona objetivo". La lectura combinada de esos elementos permite entender qué tiene que pasar para que el dólar se mantenga controlado y dónde se concentra el upside si el riesgo país continúa bajando.
Un régimen de reservas coordinado
Desde Delphos señalaron que se puso en marcha una estrategia coordinada entre el BCRA y el Tesoro para consolidar un nuevo régimen de acumulación de reservas. En su esquema, el Banco Central suma divisas mediante compras en el mercado secundario, mientras el Tesoro complementa con aportes puntuales a través de compras en bloque vinculadas a emisiones corporativas y a la liquidación de la cosecha fina.
Los especialistas del bróker detallaron que el objetivo operativo es acumular reservas controlando la dinámica cambiaria. Para eso, describieron al BCRA activo en la mayoría de los segmentos, con una mayor intervención en el mercado de futuros, reflejada —según indicaron— en un aumento del interés abierto.
Sus analistas apuntaron que también se observó oferta de cobertura cambiaria "barata" mediante ventas de DLK, que operaron con volumen récord a tasas atractivas, retirando pesos de la economía en el proceso. En esa clave, la pregunta sobre qué pasará con el dólar se engancha con la capacidad del esquema para sostener coberturas sin generar desbalances persistentes.
No obstante, desde Delphos explicaron que ese retiro de liquidez se compensa por dos vías: una reducción en los montos que toma el BCRA por simultáneas —que cayeron desde máximos de $6 billones a principios de diciembre hasta ubicarse en torno a $0,5 billones— y compras de Lecaps cortas, que concentraron el volumen diario de la curva a tasa fija.
Tasas de corto plazo bajo tensión
Desde Delphos señalaron que, aun con esos mecanismos de compensación, el mercado siguió reflejando un faltante de liquidez, a juzgar por la suba repentina de las tasas de corto plazo. En su lectura, ese salto no necesariamente describe un nuevo equilibrio, sino una fricción inicial vinculada a la estacionalidad y al arranque del régimen de acumulación de reservas.
Los expertos del bróker explicaron que, si bien el esquema puede generar tensiones transitorias en tasas muy cortas por efectos de liquidez y estacionalidad, no esperan que persistan. Esa expectativa es relevante para la dinámica del dólar: si el mercado percibe que el estrés de tasas es pasajero, tiende a moderar el precio de las coberturas.
Sus analistas apuntaron que, en paralelo, el BCRA se mantuvo activo en distintos segmentos para amortiguar impactos sobre el tipo de cambio, incrementando su intervención en futuros y ofreciendo cobertura mediante DLK. En ese entramado, el dólar queda atado a un equilibrio fino: acumular reservas y retirar pesos, pero sin dejar una sequía de liquidez que se traduzca en ruido financiero permanente.
Para Grupo IEB, este contexto se combina con un escenario favorecido por la aprobación del presupuesto 2026 y por el nuevo esquema de acumulación de reservas, lo que, en su visión, podría contribuir a una compresión adicional de los títulos soberanos si se resuelven definiciones legislativas clave.
Financiamiento y confianza:
Desde Delphos señalaron que el proceso de reservas se potencia cuando se lo mira junto con el reacceso gradual al financiamiento, que refuerza la capacidad del Tesoro para enfrentar vencimientos. En esa línea ubicaron dos hitos: la licitación del AN29 y la confirmación de un repo a un año con bancos.
Los especialistas del bróker detallaron que en la licitación del AN29 se recaudaron USD 910 millones, con condiciones especiales y a tasas por debajo de las de mercado. Y sumaron que se confirmó un repo a 1 año por USD 3.000 millones, con ofertas por USD 4.400 millones, a un spread de 400 puntos sobre SOFR, lo que implica una tasa del 7,4%.
Sus analistas apuntaron que, con esos elementos, el Tesoro tendría capacidad para refinanciar vencimientos por mercado, pero buscaría hacerlo a tasas más atractivas, habilitando una compresión adicional del riesgo país sustentada en el nuevo régimen de acumulación de reservas. En la práctica, una baja del riesgo país tiende a reforzar el "clima" financiero y, por extensión, a descomprimir presiones sobre el dólar.
En ese escenario, Delphos también describió un marco internacional más constructivo para LATAM, con expectativas de recortes adicionales en la tasa de referencia estadounidense y una tendencia bajista del DXY, junto con un cambio geopolítico regional que interpretan como favorable a gobiernos de derecha pro mercado.
La zona 450: por qué se volvió el número que define todo
Desde Grupo IEB señalaron que todavía restan definiciones clave en el ámbito legislativo —como la reforma laboral y la reforma impositiva— que podrían contribuir a una compresión adicional de los títulos soberanos. En ese marco, plantearon que el riesgo país podría acercarse a la zona de 450/500 puntos básicos, apuntalado por la reciente aprobación del presupuesto 2026 y por el nuevo esquema de acumulación de reservas.
Desde Delphos, el foco se ubicó en una convergencia hacia 450 puntos, nivel que asocian con tasas cercanas al 8%, entendido como un rango con el que el Gobierno se sentiría cómodo para tomar deuda. En ese marco, sus analistas apuntaron que una convergencia hacia 450 puntos implicaría un upside inmediato de entre 5% y 9% para los bonos largos.
Esa lectura ordena la selección de instrumentos. Para Delphos, dentro de la curva de soberanos Hard Dollar sostienen la recomendación de estirar duration, priorizando Bonares por sobre Globales, ante la expectativa de compresión adicional y considerando, además, la suba reciente en los spreads por legislación. También incorporaron un view donde la brecha de canje entre CCL y MEP tendería a 0 en el mediano a largo plazo, como parte del argumento a favor de esa preferencia.
Para Grupo IEB, en línea con la idea de capturar compresión en el tramo largo, ratificaron su recomendación de compra de deuda soberana con énfasis en mayor duración, destacando AL35 y GD41 por su potencial de ganancia. Además, remarcaron que los bonos ley local podrían capturar una mayor compresión, dado que mantienen spreads de entre 3% y 5%, por encima de una media histórica de 2,5%, que debería normalizarse si se concreta el escenario de compresión del riesgo país.
Dónde estaría "la mejor inversión": duration, ley local y la cartera que busca upside sin perder diversificación
Desde Delphos señalaron que el upside se concentra principalmente en el tramo largo de la curva soberana, por una razón simple: el tramo corto ya ofrece rendimientos que consideran atractivos (en el rango de 7% a 8%) y, por lo tanto, el potencial adicional por compresión sería más acotado. En su marco, incluso una compresión ambiciosa hacia niveles comparables al tramo corto de El Salvador implicaría un upside inmediato limitado.
Desde Grupo IEB, el mensaje fue consistente con esa lógica: pusieron el acento en la mayor duración como canal para capturar mejor una compresión del riesgo país, y por eso destacaron AL35 y GD41 como instrumentos con upside potencial de entre 7% y 8% por su duration. En esa lectura, el tramo largo aparece como el lugar donde el mercado puede "pagar" más rápido si valida el objetivo de 450/500.
Para diversificar riesgos más allá del soberano, desde Grupo IEB sostuvieron su recomendación de incorporar bonos subsoberanos, destacando emisiones de provincias con equilibrio fiscal y bajo stock de deuda. Sus top picks fueron Santa Fe 2034 y Córdoba 2032, con TIR en torno a 8,4% y 8,2%, en una estrategia que combina elevados current yields con mayor duración.
Y en el segmento corporativo, los especialistas del bróker detallaron una estrategia en dos tramos: valor para devengar tasa con baja volatilidad en el corto —donde destacaron YPF Luz 2026 (YFCNO), con vencimiento en octubre de este año y TNA de 5,9%— y, en el largo, priorizar créditos con balances sólidos, resaltando Telecom 2033 (TLCPO) e IRSA 2035 (IRCPO), ambas con TNA arriba del 7,5%.