EL PULSO DEL MERCADO

De YPF a Telecom, hay boom de ON: rinden hasta 8% en dólares y estas son las que elige la City

El interés de los inversores se centra en las Obligaciones Negociables emitidas bajo ley extranjera y de empresas con alta calidad crediticia
Por Santiago Rebollini
FINANZAS - 16 de Enero, 2026

El mercado argentino de Obligaciones Negociables (ONs) atraviesa una etapa de redefinición que marca un quiebre respecto de los años previos. Tras un largo período dominado por el riesgo soberano y la incertidumbre macro, el crédito corporativo volvió a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión en dólares.

Este jueves, Telecom Argentina colocó obligaciones negociables por u$s600 millones en el mercado de Nueva York. La operación generó un interés sin precedentes entre inversores institucionales.

En general, no se trata de un regreso ingenuo ni generalizado, ya que el mercado volvió, pero lo hizo con una lógica mucho más selectiva, donde el análisis de balances, el perfil de vencimientos y la generación de caja pesan más que nunca.

Hoy, el universo de ONs se estructura como un mapa claramente segmentado, en el que conviven emisores de alta calidad crediticia, compañías con historias de crecimiento bien definidas y otros nombres que siguen pagando tasas elevadas como compensación por riesgos estructurales.

La consecuencia es un mercado que ya no paga cualquier spread y que discrimina con mayor precisión entre ganadores y rezagados.

ONs en dólares bajo ley extranjera

El núcleo del mercado sigue estando en las ONs en dólares emitidas bajo ley extranjera, donde se concentran los mayores volúmenes, la mejor liquidez y la referencia de precios para todo el sistema. En este segmento, el inversor encuentra rendimientos que, en términos generales, se ubican entre el 6,5% y el 8,5%, con diferencias que responden más al perfil crediticio del emisor que al contexto macro.

Dentro de este universo, el sector Oil & Gas se consolidó como el verdadero ancla del mercado corporativo argentino. No solo por tamaño, sino porque reúne una combinación que hoy el mercado valora especialmente: ingresos dolarizados, capacidad exportadora, costos competitivos y balances que, en la mayoría de los casos, muestran niveles de endeudamiento razonables.

Vista Energy y Pampa Energía

Vista Energy se posicionó como uno de los créditos más consistentes del mercado. Su ON VSCVO con vencimiento en junio de 2033 rinde en torno al 7,6%, mientras que la VSCTO a diciembre de 2035 se mueve apenas por encima de ese nivel. El mercado reconoce en estos instrumentos un perfil de bajo riesgo relativo dentro del contexto argentino. La compañía exporta una porción significativa de su producción, vende a paridad de exportación y proyecta un crecimiento sostenido del EBITDA, lo que se traduce en una trayectoria clara de reducción del leverage.

Esa combinación explica por qué sus bonos muestran menor volatilidad que el promedio del sector.

Pampa Energía ocupa un lugar similar dentro del mapa. La MGCOO con vencimiento en diciembre de 2034 rinde cerca del 7,8%, mientras que tramos más cortos como MGCMO (2031) o más largos como MGCRO (2037) mantienen una curva relativamente plana. El atractivo de Pampa no pasa solo por la tasa, sino por la diversificación de negocios y un ratio de deuda neta cercano a 1x EBITDA, uno de los más bajos entre sus comparables.

Tecpetrol y YPF

Tecpetrol, con su ON TTCDO a noviembre de 2030, ofrece un rendimiento cercano al 7,8%. El mercado incorporó el aumento del endeudamiento tras las últimas emisiones, pero también valora que el perfil de vencimientos quedó aplanado y que la compañía mantiene una posición relevante en Vaca Muerta. La TTCAO con vencimiento en 2033 se mueve con un spread algo menor, reflejando mayor confianza en el mediano plazo.

YPF, por su parte, continúa siendo el benchmark absoluto del crédito corporativo argentino. Su curva es la más completa del mercado, con tickers que van desde YCAMO (2027) hasta YCANO (2047). En el tramo medio, bonos como YMCUO y YMCXO (2031) o YMCJO (2033) rinden entre 7,5% y 8%, mientras que el YM34O (2034) se posiciona levemente por encima. La lectura dominante es que el riesgo de YPF ya no es operativo, sino macro. Por eso, su spread funciona como un proxy del riesgo país, pero con el respaldo de un balance que muestra una transición clara hacia un modelo más enfocado en shale y exportaciones.

Pan American Energy y Pluspetrol

Pan American Energy ofrece un perfil algo distinto. Sus ONs PNDCO (2027) y PNXCO (2032) rinden entre 6,8% y 7,4%, con menor liquidez que los grandes nombres del sector, pero con un respaldo operativo sólido. El mercado reconoce la fortaleza de sus activos, aunque exige algo más de premio por el nivel de endeudamiento y la evolución reciente de resultados.

Pluspetrol, en tanto, paga spreads más altos. Las ONs PLC5O (2031) y PLC4O (2032) rinden entre 7,9% y 8,2%, reflejando un leverage más elevado. Sin embargo, el fuerte crecimiento de producción y ventas explica por qué sigue siendo un nombre seguido de cerca por los inversores dispuestos a asumir algo más de riesgo.

TGS

Transportadora de Gas del Sur se consolidó como uno de los créditos más defensivos del mercado. Sus ONs TSC3O (2031) y TSC4O (2035) rinden entre 7,3% y 8%, con la particularidad de que la compañía presenta deuda financiera neta negativa.

En un contexto donde la solvencia volvió a ser un factor clave, ese atributo explica la fuerte demanda por estos instrumentos.

Utilities

El segundo gran bloque del mapa lo conforman las utilities, un sector que se vio beneficiado por la normalización tarifaria y la mayor previsibilidad regulatoria. Aquí aparecen nombres como Genneia, Edenor y YPF Luz, cada uno con matices propios.

Genneia, con su ON GN49O a diciembre de 2033, rinde alrededor del 8%. El atractivo pasa por su alto nivel de ingresos dolarizados y su posicionamiento en energías renovables, un segmento que ofrece visibilidad de largo plazo.

Edenor paga más -por su mayor riesgo-. ONs como DNC7O (2030) o DNC8O (2026) muestran rendimientos que pueden superar el 9%, reflejando que el mercado todavía exige una prima por el riesgo regulatorio, aun cuando la Revisión Quinquenal Tarifaria mejoró significativamente el panorama.

YPF Luz se ubica en un punto intermedio. Bonos como YFCJO (2032) o YFCOO (2028) rinden en torno al 7,5%–7,8%, combinando exposición a energía con contratos relativamente estables.

Consumo, telecomunicaciones e infraestructura

Fuera del sector energético, el mapa se vuelve más heterogéneo. Telecom Argentina presenta una curva con pendiente marcada, producto de vencimientos concentrados. Las ONs TLCMO (2031) y TLCPO (2033) rinden cerca del 7,8%, mientras que los tramos cortos como TLC1O (2026) funcionan más como instrumentos tácticos.

IRSA, con los tickers IRCFO (2028) e IRCPO (2035), ofrece rendimientos del 7% al 8%, respaldados por un perfil de deuda manejable y activos reales de calidad, aunque con menor liquidez.

Aeropuertos Argentina 2000, a través del ARC1O (2031), aparece como uno de los créditos más conservadores del segmento, con un rendimiento cercano al 6,9% y vencimientos relativamente bajos en los próximos años.

Arcor, mediante RC1CO (2033), rinde alrededor del 7,2%, aunque el mercado muestra menos entusiasmo por el sector consumo frente a la fortaleza relativa de energía.

Ley argentina, tasas altas pero con otro riesgo

El segmento de ONs bajo ley argentina ofrece rendimientos más elevados, pero con un perfil de riesgo claramente distinto. Aquí aparecen tickers como CAC8O, CACBO y CACDO de Capex, los instrumentos de MSU (MSSEO, MSSFO, MSSGO) o algunas series de CGC y Oleoductos del Valle.

En varios casos, los rendimientos superan el 10%, pero la menor liquidez y el riesgo jurídico hacen que estos instrumentos queden reservados para estrategias tácticas o perfiles agresivos.

Uno de los puntos más relevantes del informe es la comparación con corporativos de la región. A igual calificación crediticia, las ONs argentinas pagan spreads significativamente más altos que emisores de México, Brasil o Chile. Bonos de YPF o Vista, por ejemplo, ofrecen entre 300 y 350 puntos básicos adicionales frente a comparables regionales.

Esa diferencia no responde a balances, sino al componente macro, y para muchos inversores representa una oportunidad asimétrica.

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