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El dato que obsesiona a la City: por qué el dólar puede moverse con el plan de reservas de Caputo

El BCRA inició compras de divisas y el Tesoro reordenó su rol: tasas tensas, REPO por USD 3.000 M y la pregunta clave: ¿se mueve el dólar en 2026?
13/01/2026 - 10:36hs
El dato que obsesiona a la City: por qué el dólar puede moverse con el plan de reservas de Caputo

El arranque de 2026 volvió a concentrar la atención del mercado en una pregunta simple, pero determinante: si la recomposición de reservas puede consolidarse sin recalentar el tipo de cambio. En las primeras ruedas del año, el foco dejó de estar en un solo dato y pasó a un tablero más amplio, donde se cruzan reservas, intervención, liquidez y deuda.

La discusión no gira únicamente alrededor de "cuánto compra" la autoridad monetaria, sino de cómo se acumulan esos dólares, con qué coordinación entre organismos y qué costo de corto plazo aparece en pesos. En ese equilibrio fino, las tasas se convierten en un termómetro inmediato: cuando falta liquidez, el mercado lo marca en cuestión de horas.

A la vez, la fotografía financiera de enero incluye un calendario de vencimientos en moneda extranjera que obliga a tomar decisiones operativas: de dónde salen los dólares, qué instrumentos se activan y cómo se administran los depósitos del Tesoro. En ese marco, el mercado empieza a mirar no solo la "caja", sino también el impacto contable en la medición de reservas.

Con ese telón de fondo, el debate de fondo se ordena en torno a un triángulo: reservas, dólar y tasas. Si la acumulación se sostiene y la liquidez no se rompe, el tipo de cambio puede transitar un sendero más estable; si la coordinación falla o la tensión en pesos se vuelve persistente, el dólar puede encontrar nuevos motivos para moverse.

Compras del BCRA y el "detalle fino" del 5%: lo que reveló la primera semana

Desde Ecolatina señalaron que el inicio de 2026 coincidió con el comienzo de la recomposición de reservas del BCRA, en línea con la nueva fase operativa. En ese marco, la autoridad monetaria comenzó a comprar divisas y, como contrapartida, inyectó $0,32 bn, equivalente a 0,7% de la Base Monetaria, un dato que dimensiona el arranque del proceso.

Sus analistas apuntaron que la intervención se ubicó por encima del 5% del volumen operado, cifra indicativa prevista para evitar presiones al alza en el tipo de cambio. En el desglose de la semana pasada, observaron que el lunes (5%) y el miércoles (2%) quedaron bajo el parámetro, pero el martes (14%), el jueves (11%) y el viernes (8%) lo superaron, con un promedio semanal de 8%.

Para Ecolatina, ese patrón habilitó una lectura relevante: la posibilidad de que el BCRA haya operado por fuera del mercado en algunos tramos. El punto no es técnico por sí mismo; importa porque condiciona la interpretación sobre el ritmo real de acumulación y sobre los mecanismos que se usan para evitar que la compra de dólares se transforme automáticamente en presión cambiaria.

En términos de dólar, la clave es que el mercado mira el "cómo" además del "cuánto". Cuando una intervención supera repetidamente un umbral que se considera referencia, el interrogante pasa a ser si esa estrategia es transitoria —para acelerar la recomposición— o si abre un canal de tensión adicional sobre expectativas y liquidez.

Tesoro vendedor, balance consolidado y una pista sobre recompras

Ecolatina remarcó que las compras del BCRA no compensaron las ventas del Tesoro. Según sus estimaciones, desde mediados de diciembre hasta finales de mes, Hacienda vendió USD 336 M en el mercado, es decir, se desprendió de 6 de cada 10 dólares que había comprado a comienzos del último mes de 2025.

Sus analistas detallaron que esas ventas estuvieron concentradas en la semana previa al inicio pleno del esquema: el Tesoro se desprendió de USD 226 M el 29 de diciembre y de USD 266 M el 2 de enero, cuando comenzaba a regir la nueva fase y, en ese mismo momento, el BCRA no compró.

Desde Ecolatina señalaron que esa seguidilla de ventas habría finalizado cuando el Central comenzó a comprar. Bajo esa mirada, al observar la posición consolidada Tesoro + BCRA y tomando únicamente lo transcurrido de enero, la intervención neta arrojó un saldo negativo de USD 51 M.

En ese contexto, la consultora dejó una hipótesis sobre la mesa: el hecho de que el BCRA haya realizado compras que superan el umbral del 5% podría ser indicativo de una recompra de dólares que previamente se desprendió el Tesoro. La lectura cambia el ángulo: ya no se trata solo de "sumar reservas", sino de entender el flujo neto y el ida y vuelta intra-sector público.

REPO y vencimientos en dólares

En este marco, Ecolatina ubicó el pago de deuda soberana y la constitución de un REPO como piezas centrales del arranque de enero. Según la consultora, el stock de depósitos en dólares del Tesoro alcanzó USD 2.209 M (6 de enero, último dato disponible) y registró una variación diaria de USD 533 M, que atribuyeron al ingreso por privatizaciones de hidroeléctricas.

Para cubrir vencimientos por USD 4.300 M, Ecolatina indicó que el BCRA constituyó un REPO con bancos privados por USD 3.000 M (sobre ofertas por USD 4.400 M) con BONARES 2035 y 2038 como colateral. El plazo de la operación fue de 372 días, con una tasa convalidada SOFR + 400 puntos básicos, equivalente a 7,4% anual en dólares.

Sus analistas subrayaron que, si bien la tasa se ubicó por debajo de las convalidadas en REPOs previamente negociados y de la última colocación del Tesoro, no debía pasarse por alto el tipo de operación: contiene otros títulos públicos como garantía y el deudor, en este caso, es el propio BCRA. En cualquier caso, señalaron que el Central amplió el uso de esta herramienta tras un REPO por USD 1.000 M en enero de 2025 y otro por USD 2.000 M en junio del mismo año.

Desde Delphos señalaron, en paralelo, que el esquema de acumulación de reservas descansa en una intervención coordinada entre BCRA y Tesoro y que, aun generando tensiones de corto plazo en tasas, sería el camino correcto para sostener un sendero de compresión del riesgo país. En su lectura, la acumulación de reservas no se evalúa en aislamiento: se integra a la señal financiera general que recibe el mercado.

Liquidez y tipo de cambio

Delphos explicó que el BCRA suma reservas vía compras en el mercado secundario, mientras el Tesoro complementa con aportes puntuales a través de compras en bloque vinculadas a emisiones corporativas y a la liquidación de la cosecha fina. Al mismo tiempo, describieron que el Central implementa mecanismos para controlar impactos sobre el tipo de cambio, manteniéndose activo en la mayoría de los segmentos.

Sus analistas apuntaron que el BCRA incrementó su intervención en el mercado de futuros, evidenciada por un aumento del interés abierto, y ofreció cobertura cambiaria barata mediante ventas de DLK, que operaron en los últimos días con volumen récord a tasas atractivas, retirando pesos de la economía en el proceso. En el lenguaje del mercado, esa combinación intenta lograr lo más difícil: comprar dólares sin desanclar expectativas.

Delphos añadió que ese retiro de liquidez se compensa por otros canales: una reducción en los montos que toma el BCRA por simultáneas, que cayeron desde máximos de $6 billones a principios de diciembre hasta ubicarse en torno a $0,5 billones, y compras de Lecaps cortas, que vienen concentrando el volumen diario de la curva a tasa fija.

Aun así, para Delphos el mercado siguió reflejando un faltante de liquidez, a juzgar por la suba repentina de las tasas de corto plazo. La lectura de la sociedad de bolsa es que parte del salto responde a un componente estacional que, sumado al inicio del nuevo régimen de acumulación de reservas, genera tensiones transitorias que no esperan que persistan.

La próxima prueba: la licitación del 14 de enero

Ecolatina puso números sobre esa tensión de pesos. La consultora señaló que el aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre tensó la liquidez del sistema, lo que hizo que las tasas volvieran a mostrar volatilidad al alza, con negociaciones por encima del 100% TNA en cauciones, dentro del esquema monetario trazado desde julio de 2025.

Para dimensionar el cuadro, Ecolatina apuntó a un indicador concreto: el rubro "Otros" pasivos del BCRA —donde se registra la absorción de pesos que realiza en el mercado— pasó de casi $4 bn a finales de noviembre a apenas $0,12 bn al 7 de enero (último dato disponible). En su lectura, eso reflejó la necesidad de pesos de las entidades financieras.

En paralelo, la consultora describió cómo se prepara el Tesoro para completar la cobertura de vencimientos y encarar el frente doméstico. Señaló que los depósitos en pesos en el BCRA subieron $2,4 bn (equivalente a USD 1.645 M) y ascienden a $6,5 bn. Tras ese movimiento, Ecolatina estimó que el Tesoro podría adquirir cerca de USD 2.100 M faltantes para cubrir la totalidad de vencimientos, lo que implicaría una necesidad de $3,1 bn y dejaría un saldo final de $3,4 bn.

Ese es el punto de partida para la próxima licitación de Finanzas del miércoles 14 de enero, donde enfrenta vencimientos cercanos a $9,5 bn. Para Ecolatina, esa licitación puede funcionar como oportunidad para brindar liquidez al sistema y restar presión a las tasas, con una contrapartida: un rollover menor al 100% y una merma de depósitos en pesos. En ese equilibrio, el dólar termina atado a lo mismo que obsesiona a la City: si la acumulación de reservas se sostiene y si la tensión de tasas se vuelve transitoria o persistente.

Reservas Netas y el "detalle contable" que puede cambiar todo

Ecolatina explicó que estas operaciones también impactarán en la medición de Reservas Netas (RIN). Recordó que esa medición descuenta a las Reservas Brutas los pasivos con vencimientos menores al año, buscando medir la posición del BCRA para afrontar obligaciones de corto plazo.

En esa línea, la consultora señaló que los diferentes REPOs concertados implican un aumento de vencimientos de cara a 2027 por USD 6.700 M, que en poco tiempo comenzarían a computarse de lleno en la medición de RIN. A la fecha, indicó que se descuenta un REPO por USD 1.000 M que surge de la información mensual de reservas enviada por el BCRA al FMI.

Además, Ecolatina destacó que el BCRA comunicó la cancelación del tramo activado en diciembre del swap con el Tesoro de Estados Unidos. Según la consultora, a la comunicación oficial le siguió la confirmación del Secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, mediante una publicación en X. Por la naturaleza del swap, el monto activado por USD 2.500 M se toma en cuenta en la medición de RIN, como ocurre con el swap con China.

Al mirar el balance semanal del Central, Ecolatina observó que el 23 de diciembre la línea de "Otros Pasivos" (donde se registró el swap con EE.UU.) cayó en torno a USD 2.500 M y, como contrapartida, subió en igual magnitud la línea de obligaciones con Organismos Internacionales, movimientos consistentes con el comunicado. Sin embargo, advirtió que la falta de información no permite saber si esa nueva deuda tomada con organismos tiene vencimiento menor al año —y por tanto si debe descontarse de las RIN—, algo que quedaría para la publicación mensual de la planilla enviada al FMI.

Qué puede pasar con el dólar en 2026: la condición que ordena todo el tablero

Desde Delphos señalaron que, pese a las tensiones de corto plazo en tasas, el nuevo esquema de acumulación de reservas sería el camino correcto para sostener el sendero de compresión del riesgo país. En su lectura, la coordinación entre BCRA y Tesoro, sumada a herramientas activas en futuros y coberturas, apunta a evitar que el proceso de compras de divisas derive en una presión cambiaria directa.

Ecolatina, por su parte, puso el foco en el flujo consolidado y en cómo se financian los vencimientos: ventas previas del Tesoro, recompras potenciales del BCRA, un REPO de magnitud y un reordenamiento de depósitos en pesos para completar los dólares faltantes. En esa mirada, el dólar no depende solo de una rueda, sino del encadenamiento de decisiones.

Ambas lecturas convergen en un punto operativo: la reacción de tasas y la disponibilidad de liquidez son el canal inmediato por el que el mercado "pone precio" a la transición. Si la tensión se diluye —por estacionalidad y por ajustes de instrumentos— el dólar podría encontrar un marco de mayor estabilidad; si la escasez de pesos se estira y se vuelve estructural, el tipo de cambio puede empezar a reflejarlo en expectativas.

Para Ecolatina, al cierre lo importante será la confianza del mercado en el esquema económico, lo que podría plasmarse en una eventual reinversión del cobro de cupones. Eso, sumado a una recomposición sostenida de reservas, podría derivar en una baja adicional del riesgo país que habilite al Tesoro a reingresar a los mercados internacionales y refinanciar próximos vencimientos. Y, en el lenguaje de la City, esa combinación es la que termina respondiendo la pregunta más repetida del verano: si el dólar se mueve… o si el plan logra que no tenga motivos para hacerlo.