MERCADO CAMBIARIO

Más vencimientos en dólares, pesos escasos y tasas en alza: el cóctel que amenaza al dólar en enero

Repo por USD 3.000 millones, vencimientos por delante y pesos escasos: claves que tensan tasas y marcan el piso y techo del dólar en 2026, semana a semana.
Por Marcos Phillip
FINANZAS - 14 de Enero, 2026

El dólar oficial opera este miércoles 14 de enero a $1485, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1460. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1522 ( 0,2%), y el MEP se ubica a $1487 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1505.

El arranque de 2026 reordenó el mapa financiero con una mezcla de señales que el mercado suele leer como un todo: pagos en dólares, ritmo de acumulación de reservas y costo del peso. La estabilidad cambiaria dejó de depender de un solo factor y pasó a estar atada a un equilibrio fino entre caja del Tesoro, intervención, licitaciones en pesos y la capacidad de sostener compras en el mercado oficial sin alimentar tensiones.

En ese tablero, el dólar no se define únicamente por si "sube o baja", sino por cuánta potencia tiene el programa para atravesar vencimientos sin vaciar reservas y, al mismo tiempo, evitar que la escasez de pesos dispare la demanda de cobertura. Cuando la liquidez se comprime, las tasas se recalientan; cuando la cobertura se encarece o se vuelve más volátil, el tipo de cambio recupera protagonismo.

En las primeras semanas del año, el mercado pasó de mirar el evento puntual del pago grande a seguir la secuencia completa: cómo se financió, qué margen dejó, y qué tan sostenible es el esquema que combina reservas con tensión en las curvas en pesos. El hilo conductor es simple: si el BCRA logra comprar divisas de forma consistente y el Tesoro consigue rollear sin sobresaltos, el dólar tiende a estabilizarse; si alguna de esas patas falla, el equilibrio se vuelve frágil.

Con esa lógica, el foco se desplazó hacia los "drivers" que pueden mover expectativas semana a semana: el Repo por USD 3.000 millones, el calendario de vencimientos 2026–2027, el comportamiento de la caución y de las LECAPs, y el termómetro del riesgo país como condición para volver a financiarse a plazos más largos.

El pago de enero: USD 4.200 millones y la importancia de "cómo" se cubrió

Desde Invecq señalaron que el primer vencimiento del año fue por aproximadamente USD 4.200 millones correspondiente a bonos Globales y Bonares, con un desglose de alrededor de USD 2.700 millones de capital y USD 1.500 millones de intereses. En su lectura, el pago neto a acreedores privados ascendió a USD 3.526 millones, un dato central para dimensionar el flujo efectivo hacia el mercado.

Los expertos de la consultora explicaron que, para afrontar ese compromiso, el Tesoro disponía de aproximadamente USD 2.200 millones construidos con recursos propios: emisión del Bonar AN29 por USD 910 millones, cerca de USD 500 millones provenientes de la privatización de represas hidroeléctricas y compras en el MULC. Ese "paquete" local fue clave para reducir el monto que debía cubrirse con financiamiento adicional.

Desde GMA Capital destacaron que el evento estaba mayormente "priceado", pero subrayaron por qué igual era relevante: estimaron que el 85% del pago estaba en manos privadas, lo que elevó su importancia como señal hacia el mercado. En ese marco, remarcaron el rol de los depósitos del Tesoro en el Banco Central, robustecidos por compra de divisas y por ingresos extraordinarios vinculados a concesiones hidroeléctricas.

Con el pago ya ejecutado, el mercado pasó a mirar el "día después": qué margen dejó la estrategia y cómo se reacomoda el sendero de reservas y del dólar, especialmente cuando las tasas en pesos se muestran sensibles a la liquidez.

El Repo de USD 3.000 millones: alivio de corto plazo con colateral y tasa definida

Desde Invecq detallaron que la operación de financiamiento se estructuró con seis bancos internacionales de primera línea mediante un pase pasivo (Repo), utilizando como colateral títulos BONARES 2035 y 2038. El monto total fue de USD 3.000 millones, a un plazo de 372 días.

Sus analistas apuntaron que la tasa pactada equivale a la SOFR en dólares (ubicada "actualmente" en torno al 3,4%) más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que arroja una tasa efectiva cercana al 7,4% anual. En su interpretación, el uso de garantías y el menor plazo permitieron un spread más bajo, pero también reflejan un límite: con la prima de riesgo soberano vigente, el acceso a financiamiento sin colateral y a plazos más largos continúa siendo restringido.

Desde GMA Capital enfatizaron que se trató del tercer Repo en un año, con un monto superior a los anteriores y una tasa más atractiva, aunque con un matiz: el financiamiento quedó pactado por solo un año. Ese plazo corto hace que el mercado vuelva a mirar rápidamente el calendario, porque el alivio no borra los vencimientos, solo los ordena.

Invecq agregó un punto que el mercado considera determinante para el dólar: no se usaría el total del financiamiento obtenido vía Repo. Por lo tanto, quedaría un remanente que podría destinarse a reforzar reservas internacionales o a cubrir, total o parcialmente, el vencimiento previsto para el 9 de julio. Ese margen potencial es una de las "barandas" que puede acotar la volatilidad cambiaria si se administra con consistencia.

Vencimientos 2026: el calendario que condiciona reservas y expectativas de tipo de cambio

De cara a lo que resta del año, desde Invecq señalaron que el país enfrenta vencimientos en moneda extranjera por USD 18.000 millones. El Tesoro deberá pagar USD 4.300 millones al FMI (aunque recibiría desembolsos por USD 1.900 millones), USD 4.600 millones a organismos internacionales y USD 4.200 millones de Bonares/Globales (con cerca de USD 3.500 millones en manos de privados).

En el mismo cuadro, Invecq agregó compromisos del BCRA por USD 2.600 millones de BOPREAL y, teóricamente, USD 2.500 millones del tramo activado por el gobierno anterior del swap con China. Para el mercado, esa suma importa porque define la magnitud del esfuerzo externo necesario para sostener el programa sin comprometer el stock de reservas.

Desde GMA Capital complementaron el enfoque con una mirada de perfil: estimaron que las obligaciones en dólares con privados y el FMI alcanzarían USD 9.000 millones en lo que resta de 2026, pero que en 2027 el número escalaría hasta USD 23.000 millones. En otras palabras, parte de la exigencia se desplaza hacia adelante, pero el corto plazo sigue cargado.

Con esa hoja de ruta, el dólar queda atado a una pregunta práctica: ¿se puede acumular reservas a un ritmo suficiente mientras se afrontan vencimientos y se mantiene la estabilidad financiera en pesos? Ahí aparece el "cóctel" de 2026: si las reservas no suben, la cobertura se tensiona; si las tasas se recalientan, el rollover se complica; y si el rollover se complica, la presión sobre el dólar tiende a reaparecer.

Reservas y MULC: el regreso del BCRA como comprador y el rol del Tesoro como oferente

En paralelo al frente de deuda, del BCRA dio inicio al nuevo esquema de acumulación de reservas a partir del segundo día hábil de enero. En siete ruedas logró compras por más de USD 300 millones. Si se sostuviera ese ritmo el objetivo oficial de acumular USD 10.000 millones en el año podría resultar alcanzable, aunque el proceso no es lineal y deberá monitorearse de cerca.

Desde GMA Capital describieron ese regreso como un cambio de señal: tras casi doce meses, el Central volvió a posicionarse como comprador en el mercado oficial y marcó una racha de compras consecutivas durante una semana. 

Los especialistas del bróker detallaron que, con un volumen promedio diario de USD 505 millones, la participación del BCRA promedió 8,1% en las ruedas de la semana, moviéndose en un rango de 2% a 14,4% según la jornada. Además, señalaron que el Central se desprendió de LELINKs (incluso a tasas negativas), operó en futuros y mostró presencia compradora en la curva en pesos del Tesoro para abaratar la cobertura y contener tensiones cambiarias.

En ese esquema, GMA Capital subrayó un dato que el mercado sigue de cerca: si bien los depósitos del Gobierno en moneda extranjera ascienden a USD 2.209 millones, en la última semana se desprendió de casi USD 500 millones, más del doble de lo que el Central logró comprar en el mismo período. Esa coexistencia —BCRA comprando y Tesoro ofreciendo— refuerza la idea de una transición en la que el equilibrio cambiario se administra día a día.

Pesos escasos y tasas altas: licitación, rollover y cobertura cambian la dinámica del dólar

Para Invecq, la próxima semana se vuelve crítica por la reciente volatilidad de tasas. Señalaron que la caución a un día superó el 60% la semana previa, mientras que las tasas de las LECAPs se ubicaron por encima del 33% a 1 año, en parte por falta de liquidez en el sistema. Con pesos escasos, el mercado exige más tasa y eso puede amplificar la búsqueda de cobertura.

Desde GMA Capital añadieron que, aunque la presión se moderó respecto a máximos de diciembre, la tensión persiste: aun con la integración mínima del 75% de los encajes, la tasa de caución seguía elevada y citaron 50,7% TEA al 8/01. También remarcaron que la "doble ventanilla" complica la liquidez del sistema y que la intervención sobre instrumentos vinculados a cobertura busca abaratar el costo de protegerse del tipo de cambio.

En ese marco, la licitación en pesos se vuelve el test inmediato. Invecq indicó que el foco estará en la licitación por $9 bn y en el comportamiento del rollover: dada la posición de pesos del Tesoro tras el pago de la deuda en el BCRA ($ 3,6 bn), la presión está dada para lograr un rollover alto, por lo que no esperan una baja considerable de tasas.

GMA Capital, por su parte, subrayó que la atención del mercado se concentra en vencimientos en pesos, mencionando $ 9,6 billones entre Lecaps, bonos TAMAR y LELINKs no canjeadas. En términos de dólar, el razonamiento es directo: si el rollover no acompaña o si la liquidez se tensiona más, la demanda de cobertura tiende a aumentar y el tipo de cambio vuelve a ponerse sensible, incluso si el frente externo luce transitoriamente más ordenado.

Curvas, breakeven y riesgo país: las tres señales que anticipan el "piso y techo" del dólar

Desde GMA Capital señalaron que la suba de tasas y la volatilidad de corto plazo impactaron en las curvas en pesos. Recordaron que, un mes antes, la curva de Lecaps mostraba una pendiente positiva en el tramo corto, con rendimientos anuales entre 25% y 30% a tres meses. Luego, el cuadro cambió: la curva se aplanó y se desplazó a un rango más exigente, entre 35% y 40%.

El bróker también explicó que no todo se explica por liquidez: cambió la inflación esperada. La inflación breakeven a mayo se mostraba cerca de 1,8% mensual en la primera quincena de diciembre, pero tras el dato de inflación de noviembre y la implementación del nuevo esquema cambiario, esa expectativa subió a 2,1%. Esa señal reordena decisiones entre tasa fija, cobertura e instrumentos indexados.

Con ese reacomodamiento, GMA Capital planteó que el incremento del breakeven le quita atractivo relativo a la curva CER e inclina la balanza hacia instrumentos a tasa fija en el corto plazo. Sin embargo, remarcaron que el inversor no debe descuidar riesgos de liquidez: si los pesos siguen escasos, los instrumentos TAMAR aparecen como una cobertura para transitar 2026 con tasas reales que el mercado descuenta como prácticamente neutras.

Para Invecq, la condición de fondo que puede cambiar el escenario del dólar es el riesgo país. Señalaron que será clave observar si, tras el pago de la deuda y la continuidad de la acumulación de reservas, se consolida una compresión que permita volver al mercado internacional de manera más contundente. Para ello, indicaron que el spread deberá perforar y sostenerse por debajo de al menos 450 puntos, acompañado por avances en reformas locales pendientes y por un contexto internacional favorable. En términos de "piso y techo" del dólar, el mensaje es claro: sin reservas sostenibles y sin riesgo país en compresión, el tipo de cambio queda más expuesto a cualquier shock de tasas o de rollover.

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