¿Se sostiene la calma? Estas son las 5 señales que pueden mover el dólar en las próximas semanas
El dólar oficial opera este viernes 23 de enero a $1450, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1429,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1505 ( 0,1%), y el MEP se ubica a $1458 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1495.
La calma del dólar oficial en enero convive con una postal que, por momentos, parece contradictoria: el Banco Central vuelve a comprar divisas con continuidad, mientras el tipo de cambio de referencia no sólo no se dispara, sino que muestra retrocesos puntuales. En la City, esa combinación reavivó la pregunta que domina el arranque de 2026: si la estabilidad es el inicio de una tendencia o apenas una tregua sostenida por herramientas financieras y flujos estacionales.
Detrás de la dinámica diaria del Mercado Libre de Cambios, el foco está en las reservas. El mercado mira el ritmo de compras, pero también el "stock" y, sobre todo, la capacidad de atravesar el calendario de pagos sin forzar un salto del tipo de cambio. La lectura es simple: aun con compras en el mercado, las reservas pueden caer por vencimientos, y la fragilidad se mide por cuánto margen queda para absorber shocks.
Al mismo tiempo, el Tesoro aparece como un actor clave de la demanda de dólares. Los movimientos en sus cuentas en el Banco Central exhiben una necesidad concreta de caja en moneda extranjera para afrontar compromisos inmediatos y un febrero cargado de vencimientos, donde el FMI vuelve a ocupar el centro de la escena. Esa presión convive con una contracara: el drenaje de depósitos en pesos que alimentan la liquidez del sistema financiero.
Con este mapa, la discusión de fondo deja de ser "si sube o baja el dólar mañana" y pasa a concentrarse en tres variables: cuánto puede seguir comprando el Banco Central, cuánto necesita el Tesoro para pagar y cómo evolucionan los flujos privados de oferta y demanda. En ese cruce —reservas, pagos y expectativas— se juega el próximo movimiento del dólar.
El BCRA compra y el oficial baja: la señal detrás de las operaciones
Expertos de la city porteña detallaron que el Banco Central acumuló en enero más de US$900 millones, con un promedio diario de US$63 millones y catorce ruedas consecutivas de saldo positivo. Para la sociedad de bolsa PPI, que compras de esa magnitud convivan con un tipo de cambio que no se recalienta sugiere que una parte relevante de la demanda se canalizó mediante operaciones en bloque.
Desde Epyca señalaron que, en la primera quincena de 2026, el BCRA también logró compras consecutivas bajo la nueva regulación cambiaria, acumulando US$562 millones y superando el 5% del volumen operado en el MLC que el Gobierno había tomado como referencia. Para sus analistas, ese dato muestra un aprovechamiento efectivo de una oferta temporal de divisas.
Sin embargo, los expertos de la consultora explicaron que la "compra fuerte" de dólares recién ganaría tracción cuando exista una oferta masiva, algo que ubican a partir del inicio de la liquidación de la cosecha gruesa desde marzo.
En esa ventana, sostuvieron, habría más margen para normalizar variables monetarias —como encajes y tasas— sin tensionar el techo de la banda cambiaria.
Tesoro en modo dólar
A la par de las compras del Central, desde PPI señalaron que el Tesoro habría vuelto a demandar dólares. En la rueda del lunes 19/01 —de bajo volumen por el feriado en Estados Unidos— sus analistas infirieron nuevas compras por el movimiento de sus cuentas en el Banco Central: los depósitos en moneda extranjera subieron US$279 millones, mientras que los depósitos en pesos cayeron el equivalente a US$269 millones.
Para PPI, dado el patrón reciente, es probable que esas operaciones se hayan realizado directamente contra el BCRA. Si esa hipótesis se confirma, el Tesoro acumularía compras por US$2.746 millones en lo que va del mes directamente a la autoridad monetaria, un dato que vuelve a poner el foco en la coordinación entre política cambiaria y necesidades financieras del sector público.
Los especialistas del bróker detallaron que las últimas compras servirían para afrontar las obligaciones restantes de enero, estimadas en US$245 millones. Mirando hacia adelante, estimaron que la dinámica podría repetirse: en febrero el Tesoro enfrenta vencimientos cercanos a US$1.000 millones, de los cuales US$830 millones corresponden al pago trimestral de cargos e intereses al FMI; al 19/01, añadieron, contaba con apenas US$349 millones en su cuenta en el BCRA.
PPI también advirtió el lado B: el Tesoro sigue reduciendo sus depósitos en pesos en el BCRA y al 19/01 se ubicaban en $2,32 billones, el nivel más bajo desde mayo de 2024, lo que erosiona una fuente clave de liquidez del sistema financiero.
Reservas: compras, pagos y un stock que todavía condiciona al dólar
En la foto de reservas, los analistas de Epyca explicaron que las reservas brutas descendieron a US$44.646 millones como consecuencia de pagos y deuda con privados. En ese movimiento incluyeron US$100 millones al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo, US$3.000 millones correspondientes al Repo con bancos privados internacionales y otros US$4.300 millones por bonos Globales y Bonar.
Epyca destacó además que, pese a la mayor demanda de divisas del BCRA, el tipo de cambio oficial se mueve a la baja durante enero. Subrayaron que el movimiento se dio incluso con una inflación de diciembre de 2,8% mensual —la más alta en ocho meses y la segunda más elevada de 2025—, dato que adelantaba un incremento futuro marginalmente mayor del techo de la banda cambiaria.
Para la consultora, este punto es clave para entender por qué puede haber un Banco Central comprador en el MLC y, aun así, un stock de reservas que no mejora al mismo ritmo: el calendario financiero y los egresos pesan sobre la "caja" bruta y reordenan la lectura del mercado sobre la capacidad de atravesar el año sin tensión cambiaria.
En ese marco, Epyca recordó que el último proceso de acumulación de reservas de duración comparable se observó en el primer trimestre de 2025, aunque no se sostuvo en los trimestres siguientes. Por eso, advirtieron que el logro de enero no garantiza sostenibilidad a lo largo de 2026.
Oferta y demanda en el MLC
Del lado de la oferta, desde PPI señalaron que la última presentación del vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, aportó señales sobre los flujos que empiezan a aparecer. Según los especialistas del bróker, ya se liquidaron US$2.800 millones de emisiones corporativas y aún restan US$3.600 millones por ingresar, de los cuales US$1.300 millones vencen en el primer semestre; también mencionaron emisiones provinciales, cuyo grado de liquidación todavía no está claro.
En el frente agroexportador, PPI destacó una variable que puede acelerar la oferta: la deuda comercial de exportadores del agro se habría reducido desde un estimado de US$7.317 millones en junio hasta US$735 millones en diciembre. En esa línea, sus analistas apuntaron que las liquidaciones habrían subido en enero a un promedio diario de US$85 millones, desde los US$53 millones observados en diciembre.
Desde Epyca añadieron que, además de los flujos corporativos y del agro, se observó un desarme de posiciones en dólares por parte del sector privado en un contexto de shock de confianza y tasas de interés en pesos elevadas. También consignaron una liquidación del sector agroexportador que alcanzó US$143 millones, como parte del aumento reciente de oferta.
Por el lado de la demanda, PPI sostuvo que el frente sigue contenido. Sus especialistas detallaron que las importaciones se moderaron: el promedio mensual de US$7.171 millones en septiembre-octubre descendió a US$5.577 millones en noviembre-diciembre. Además, la demanda minorista luce baja: la formación de activos externos habría sido de apenas US$1.100 millones en diciembre, muy por debajo de los picos electorales de septiembre (US$4.500 millones) y octubre (US$3.400 millones).
Qué puede pasar con el dólar
En el corto plazo, Epyca explicó que el BCRA enfrenta el desafío de acumular divisas sin presionar el tipo de cambio ni los precios, porque comprar dólares implica emitir pesos. Según sus analistas, la inyección asociada a las compras se neutralizó con un uso intensivo de instrumentos dólar linked y futuros, como parte de una estrategia activa de esterilización y administración de expectativas.
La consultora detalló que el Central estaría ofreciendo coberturas a un tipo de cambio implícito inferior al oficial, lo que incentiva a bancos, fondos y empresas a canalizar su exposición cambiaria vía deuda en pesos. Para Epyca, ese mecanismo traslada riesgos hacia adelante y concentra vencimientos en pesos indexados al tipo de cambio: una apuesta históricamente riesgosa, aunque hoy más creíble que en cualquier otro momento de la última década y media.
PPI, por su parte, puso el acento en el canal operativo: cuando el dólar oficial baja pese a compras relevantes, el mercado lee una dinámica de operaciones en bloque. Con esa clave, sus analistas sostuvieron que la convivencia entre compras y calma cambiaria depende tanto del flujo de oferta como del "cómo" se ejecutan las órdenes, en un mercado donde el volumen puede cambiar de un día a otro.
Hacia adelante, Epyca sostuvo que la continuidad de la acumulación dependerá de que se mantenga la oferta de divisas, aunque limitada en volumen, y que un waiver del FMI ayudaría con las expectativas del mercado. Sin embargo, advirtieron que el esquema sigue siendo inestable: un deterioro de expectativas —por ejemplo, un shock internacional— podría volver a presionar el tipo de cambio y forzar un uso más intensivo de reservas, como ocurrió en 2025.
Por eso, remarcaron que sostener la acumulación reciente es indispensable para construir un amortiguador frente a eventuales shocks y, a la vez, normalizar las condiciones monetarias, aunque consideran difícil que durante enero y febrero se vea algo más que ajustes en los márgenes de estas variables.