MERCADO CAMBIARIO

El dólar está quieto, pero el mercado está en alerta por esta condición clave: qué pasará en febrero

Con el tipo de cambio oficial quieto y el Central sumando divisas, la pregunta es una sola: hasta cuándo aguanta el ancla del dólar sin sobresaltos hoy
Por Marcos Phillip
FINANZAS - 02 de Febrero, 2026

El dólar oficial opera este lunes 2 de febrero a $1465, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1444,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1512 ( 0,1%), y el MEP se ubica a $1460 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1475.

En el arranque de 2026, el mercado volvió a moverse alrededor de una obsesión conocida: si el dólar oficial no se inmuta, ¿es porque el esquema ganó solidez o porque todavía no llegó la parte más exigente del calendario? La estabilidad cambiaria, en la Argentina, rara vez se explica por una sola variable: depende de flujos reales, liquidez en pesos, tasa de interés y, sobre todo, de cuán creíble sea la acumulación de reservas.

Enero dejó una foto nítida: tipo de cambio oficial sin cambios visibles, un banco central con rol protagónico en el mercado, y una conversación que volvió a girar sobre la misma palabra que manda en la City: reservas. En paralelo, la micro de pesos jugó su propio partido: mientras la compra de divisas inyecta liquidez, distintos mecanismos vuelven a absorberla, con impacto directo sobre tasas y sobre la demanda de cobertura.

Por eso, febrero aparece como un mes de chequeo: la mirada se concentra en tres piezas que se retroalimentan. Primero, el ritmo de compras y recomposición de reservas. Segundo, el equilibrio de pesos (liquidez y tasa). Tercero, la capacidad del ancla cambiaria para mantener a raya las expectativas de devaluación sin multiplicar la demanda de cobertura en instrumentos atados al dólar oficial.

Reservas, riesgo país y la señal que el mercado leyó en enero

Desde Ecolatina señalaron que enero mantuvo el statu quo del tipo de cambio oficial con un Banco Central de la República Argentina comprador en el MULC. En su diagnóstico, el Central sostuvo veinte ruedas consecutivas de compras y acumuló USD 1.158 millones durante el primer mes del relanzamiento del programa bajo el marco de la Fase de Re-monetización.

Los especialistas de la consultora explicaron que esa recomposición sostenida de reservas era una condición que el mercado venía demandando y que, pese a ciertas dudas tras el anuncio oficial, empezó a volverse más creíble por el compromiso que mostró el Central con las compras. En ese contexto, remarcaron un efecto financiero visible: el riesgo país cayó a su nivel más bajo desde 2018 al romper la barrera de los 500 puntos en la semana, con seguimiento a partir de datos del BCRA y JPMorgan.

Para Ecolatina, el descenso no fue puramente local. Sus analistas apuntaron a factores internacionales que jugaron a favor: un dólar global más débil y un mayor apetito por deuda emergente, que venía comprimiendo la prima de riesgo del segmento y, en particular, la de países vecinos. Ese marco ayudó a que el "humor" acompañe, aunque subrayaron que el componente de reservas agregó tracción propia.

A la vez, desde C-P ubicaron el telón de fondo en la herencia del año electoral. Sus analistas señalaron que las exigencias políticas agotaron pilares centrales del programa y que, tras las elecciones, el esquema cambiario y la estrategia salarial entraron en un impasse, en un cierre donde la inflación alcanzó un pico de 2,8% en diciembre. En esa lectura, la estabilidad del dólar requiere respaldo: sin credibilidad en reservas y anclas, la calma suele durar menos.

De dónde salieron los dólares

En su repaso de los drivers del mercado oficial, desde Ecolatina indicaron que en enero comenzó a normalizarse la liquidación del sector agropecuario por el ingreso de la cosecha fina. Ese flujo, explicaron, ayuda a sostener la oferta de divisas en el MULC y se combina con un rasgo típico del primer mes del año: una mayor demanda estacional de pesos.

Los analistas de Ecolatina sumaron un segundo canal: un repunte de los préstamos en dólares, ligado al ciclo del agro y a un esquema cambiario que, en su lectura, ganó credibilidad. A eso agregaron que la colocación de Obligaciones Negociables en dólares por parte de empresas continuó su marcha, más un remanente a liquidar en el MULC por emisiones previas: un aporte adicional que sostiene oferta incluso cuando el mercado se pone más fino.

El tercer elemento fue el comportamiento de la demanda de cobertura. Ecolatina explicó que, con la ganancia de credibilidad del esquema cambiario, la presión dolarizadora electoral se fue estabilizando. Ese freno habría reforzado el efecto estacional de enero (más demanda de pesos), aunque aclararon que el fenómeno se observa en menor medida que en diciembre.

Desde C-P pusieron el foco en cómo prolongar ese equilibrio más allá del "arranque favorable". Sus analistas señalaron que el gobierno busca superponer estacionalidad con mayores incentivos al carry trade, con un objetivo doble: reactivar el ancla del dólar sobre la inflación sin afectar la compra de reservas necesaria para volver a los mercados. En esa lógica, febrero se lee como parte de la etapa donde el esquema intenta ordenar expectativas con incentivos financieros y con señales de acumulación.

Pesos, tasas y dólar linked

Ecolatina advirtió que la mejora por compras y flujos convive con un Central otorgando cobertura en el mercado secundario. Sus analistas explicaron que, aunque de forma más errática, las compras de la autoridad monetaria tuvieron como contrapartida un aumento en la oferta de instrumentos dólar linked, coordinada con licitaciones ad hoc de Finanzas para instrumentos atados al dólar oficial.

En ese sentido, destacaron que luego de un volumen inusualmente alto durante la primera quincena, la última semana volvió a evidenciarse un aumento en la negociación de dólar linked, en particular el vencimiento a febrero. Para Ecolatina, esa dinámica sugiere presencia oficial y refuerza una idea central: el BCRA estaría ofreciendo cobertura cambiaria para los pesos emitidos mediante las compras de divisas.

La micro de pesos también dejó señales finas. Ecolatina señaló que, desde el inicio de las compras, el Central inyectó al mercado $1,7 billones, equivalente al 3,9% de la base monetaria previa al inicio del proceso, y sumó intervenciones puntuales en el mercado secundario para proveer liquidez. En el margen, eso contribuyó a una moderación de la tasa, en un contexto donde la liquidez venía muy ajustada.

Pero la consultora remarcó que una parte relevante de ese abastecimiento refluyó al propio Central. Detallaron dos vías: crecimiento de encajes (con $1,7 billones al 26 de enero) y absorción en la ventanilla de simultáneas, que disparó el stock de "Otros" pasivos hasta el orden de $2,5 billones en las últimas tres jornadas con datos disponibles (28 de enero, último dato). La implicancia para febrero es directa: no todo peso que se emite queda "suelto", y esa reabsorción ayuda a sostener un equilibrio de tasa y demanda de cobertura.

Febrero como test

En el frente fiscal-financiero, Ecolatina destacó que Finanzas obtuvo un rollover de 124% en la semana. Frente a vencimientos por aproximadamente $8,3 billones, el Tesoro adjudicó $10,34 billones (sobre ofertas por $11,17 billones). Del total, cerca del 67% se concentró en instrumentos a tasa fija capitalizable (LECAP/BONCAP), con vencimientos entre marzo de 2026 y enero de 2027 y TEMs en torno al 2,5%–3%, con la S16M6 absorbiendo casi la mitad del monto colocado a tasa fija.

La consecuencia que Ecolatina subrayó es clave para el dólar y las reservas: el Tesoro absorbió cerca de $2 billones, lo que podría permitirle eventualmente comprar divisas al Central de cara a vencimientos con el Fondo Monetario Internacional.

La consultora remarcó que el stock de dólares del Tesoro en el BCRA se ubica en USD 150 millones, insuficientes para vencimientos brutos cercanos a USD 100 millones con organismos internacionales y cerca de USD 850 millones con el Fondo en la semana siguiente, por lo que estimaron compras de al menos USD 800 millones al Central (equivalente a $1,2 billones) para afrontar pagos en moneda dura.

Para C-P, el esquema puede mostrar mejores perspectivas en la primera parte del año, pero reproduce vulnerabilidades hacia la segunda mitad: con menor oferta, la sostenibilidad del dólar vuelve a depender del ciclo financiero, aumentando el riesgo. En ese marco, febrero queda atravesado por la condición que ordena todo el tablero y que ambas consultoras colocan como necesaria, desde ángulos complementarios: que el esquema cambiario se perciba sostenible.

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