¿Se mantiene el dólar estable? El dato de liquidez que mira la City para anticiparse
El dólar oficial opera este miércoles 4 de febrero a $1465, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1448,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1493 ( 0,1%), y el MEP se ubica a $1460 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1450.
Enero dejó una combinación que el mercado venía esperando: reservas fortaleciéndose, riesgo país en baja y un dólar que no se desordena. La foto, sin embargo, no es un "milagro" ni un resultado automático. Se armó por una secuencia de decisiones y flujos que conviene entender, porque febrero puede cambiar la música.
La clave estuvo en el comportamiento del Banco Central de la República Argentina en el mercado oficial: compras consecutivas que apuntalaron el "colchón" de divisas. En paralelo, ayudó un viento de cola que aportó dólares por vías no tradicionales para esta época del año y, al mismo tiempo, una demanda estacional de pesos que redujo la presión sobre el tipo de cambio.
Pero el equilibrio no fue gratis. A la par de la calma del dólar, el mercado de pesos mostró un pulso cambiante: liquidez volátil, tasas overnight sensibles y un rol del Tesoro cada vez más relevante para absorber o liberar pesos. Por eso, si hay un "dato" que la City mira para anticiparse, no es solo el nivel del dólar: es cómo se recalibra la liquidez.
Con ese mapa, la pregunta para febrero no es si el dólar "sube o baja" por capricho. Es qué pasa cuando se modera el ritmo de compras, cuando la demanda de pesos se normaliza y cuando la tasa corta vuelve a marcar el costo real de quedarse en moneda local.
Reservas en modo compra
Desde 1816 señalaron que el mes mostró una señal fuerte y repetida: ruedas consecutivas de compras en el mercado libre de cambios (MLC). Para sus analistas, la importancia no es solo el número final, sino la continuidad, porque ordena expectativas sobre la disponibilidad de divisas y la trayectoria de corto plazo.
La misma dinámica confirmó la consolidación del programa de fortalecimiento de reservas: 22 ruedas consecutivas con un total de más de USD 1.200 millones. Sus especialistas agregaron que en enero el Central ya habría superado el 10% de la meta de USD 10.000 millones prevista para 2026, un dato que le pone "horizonte" a la acumulación.
En paralelo, desde GMA Capital explicaron que las reservas brutas ascendieron a USD 45.780 millones, favorecidas por la suba del precio del oro. Ese incremento, según su lectura, reforzó el clima de mercado porque suma respaldo a la hoja de ruta de fortalecimiento del balance.
Con ese telón de fondo, 1816 destacó un termómetro que se movió en la misma dirección: el riesgo país comprimió a 484 puntos básicos, su menor nivel desde junio de 2018. En su diagnóstico, esa compresión acompaña la idea de un frente externo más sólido, aunque el mercado mantuvo cierta prudencia en rendimientos de bonos específicos.
Viento de cola
Para GMA Capital, el mejor tono no se explicó solo por las compras del Central: también apareció un flujo de oferta de divisas poco habitual para esta época del año. Sus analistas señalaron que la liquidación se vio reforzada por emisiones de obligaciones negociables y deuda provincial, con colocaciones recientes de Mirgor y de la Provincia de Córdoba.
Ese mayor flujo de dólares coincidió, además, con un período de demanda estacional de pesos más elevada, lo que redujo presión compradora en el mercado cambiario. Dicho simple: con más necesidad de pesos, parte del sistema no corrió al dólar, y eso descomprimió el spot.
Desde 1816 sumaron otra pieza del rompecabezas: el viento externo también jugó. Sus expertos destacaron que el rally de los bonos Globales se aceleró y que el caso de Ecuador funcionó como referencia de apetito por riesgo: el país emitió nuevos Globales a 8 y 13 años por USD 4.000 millones en torno a 9% de rendimiento, con un bid-to-cover de 4,5 veces, para recomprar bonos 2030 y 2035.
En el mismo tramo, 1816 remarcó que el dólar global se debilitó: el DXY cayó a mínimos desde 2022 y las monedas de América Latina se apreciaron hasta 5,2% en lo que iba de enero. Ese combo, según su lectura, también jugó a favor del peso argentino en términos relativos.
El dólar y la banda
Con esas condiciones, GMA Capital explicó que el Banco Central pudo sostener su posición sin generar tensiones cambiarias: el tipo de cambio se mantuvo estable, a una distancia cercana al 7% del techo de la banda. Esa distancia se volvió un dato psicológico: indica que, al menos en enero, el mercado no empujó al dólar hacia el límite superior.
Sin embargo, el cierre del mes dejó un matiz que importa para febrero. GMA Capital señaló que, con la normalización de la demanda de pesos, se vio una moderación en el ritmo de compras: en la última semana promedió USD 39 millones diarios. No es un cambio de signo, pero sí un cambio de velocidad.
Desde 1816 aportaron el contexto de expectativas que ayuda a entender por qué el mercado no se "emocionó" de más. Sus analistas indicaron que el consenso tenía como escenario base un repo por USD 3.000 millones a 372 días con un costo de 7,4% de rendimiento, y que se descartó de forma tácita la posibilidad de acceder a financiamiento internacional sin garantías antes del vencimiento de enero. En ese marco, la reacción de precios fue más de "acompañar" que de euforia.
De cara a febrero, GMA Capital señaló que se espera que el ritmo de compras se sostenga, aunque a un paso más moderado, y que las colocaciones de deuda podrían seguir aportando dólares como puente hacia la cosecha. Pero advirtieron que, ya sin el impulso estacional de pesos, la gestión de la liquidez será determinante para sostener la estabilidad.
El dato de liquidez que mira la City
El mes también dejó una lección micro: el dólar puede estar calmo, pero el "costo" de quedarse en pesos se define todos los días en las tasas cortas. Desde GMA Capital describieron una dinámica volátil de liquidez y rendimientos: al comienzo, demanda de pesos firme y absorción ligada a compras de dólares tensionaron tasas; luego, la moderación de la demanda de dinero y una menor esterilización dieron vuelta el tablero hacia mayor liquidez hacia fin de mes.
Esa volatilidad se vio reflejada en el mercado de repos. GMA Capital destacó que el stock operado por bancos saltó casi $1.000 millones en una rueda, pasando de $323 millones a $1.286 millones el lunes 26 de enero. Para la City, movimientos así son señales de fricción: cuando el sistema necesita fondeo de golpe, la tasa overnight puede reaccionar rápido.
En paralelo, los especialistas del bróker explicaron que la caución a un día se estabilizó en el rango de 22% a 24% TNA, reflejando una mejora en liquidez y un mercado más ordenado. Aun así, remarcaron que persistió cierta brecha frente a otros instrumentos en pesos, que se mantuvieron más estables: el ruido se concentró en el muy corto plazo.
1816 complementó esa mirada al señalar que el relajamiento de liquidez se notó en tasas overnight en torno al 20% TNA en el período que analizaron, con el Banco Central tomando pesos simultáneamente. Esa combinación refuerza la idea central: liquidez y tasa corta son el "dato adelantado" que puede anticipar tensión cambiaria.
Tesoro, licitación y rollover: el mercado pidió corto y con premio
Con la sensibilidad del overnight sobre la mesa, el rol del Tesoro volvió a quedar en el centro. Desde GMA Capital explicaron que la licitación se leyó como señal de administración de los pesos. El resultado fue un rollover del 124%, con ofertas por $11,17 billones, confirmando apetito por instrumentos en moneda local.
Pero el detalle fue igual de importante que el titular: la demanda se concentró en plazos cortos. GMA Capital indicó que la LECAP que vence el 16 de marzo (S16M6) se adjudicó a una TEM de 2,99%, explicó casi 47% del total y concentró $4,91 billones. La letra a julio cortó a 2,75% TEM y captó cerca de 18% de la emisión. El mensaje, en su lectura, fue claro: duration corta y prioridad por liquidez.
Desde 1816, en la misma línea numérica, sus analistas señalaron que una Lecap a 45 días cortó a 2,99% TEM bajo convención del Mecon (o 3,10% TEM con convención de días reales). Para ellos, eso implicó un premio de 30 bps TEM respecto del cierre previo en BYMA, menor que los 44 bps TEM de la licitación del 14 de enero, pero todavía "considerable" en el marco de las últimas ruedas.
GMA Capital agregó que la licitación funcionó como absorción: retiró cerca de $2 billones del mercado y endureció levemente la liquidez. También puntualizó un condicionante de corto plazo: los depósitos del Tesoro en el Banco Central rondaban $2,3 billones al viernes previo, y se sumaba el pago de USD 824 millones al Fondo Monetario Internacional el 1° de febrero, reforzando la necesidad de financiamiento cercano.
Qué mirar para anticipar el próximo giro del dólar en febrero
Con enero como antecedente, el "manual" para febrero se apoya en tres variables que se retroalimentan. La primera es el ritmo de compras del Banco Central: si sostiene el flujo, refuerza reservas; si lo modera demasiado, el mercado puede empezar a recalibrar expectativas, incluso con un dólar aún dentro de la banda.
La segunda variable es la liquidez del sistema, porque determina el pulso de las tasas overnight. Cuando el fondeo de un día se vuelve frágil o caro, sube el costo de sostener posiciones en pesos, y el dólar suele volver al centro de la escena aunque no haya una noticia "macro" ruidosa.
La tercera variable son los dólares puente: colocaciones de deuda corporativa/provincial que aporten oferta hasta la cosecha. GMA Capital considera que esas colocaciones pueden ayudar a sostener el esquema y tender el puente hacia el ingreso de divisas del agro, pero advierte que la estabilidad cambiaria dependerá de cómo se administre la liquidez una vez que desaparezca el impulso estacional de demanda de pesos.
1816 sumó un factor de riesgo que no es financiero pero mueve flujos: el clima. Sus analistas remarcaron que enero tuvo temperaturas templadas pero precipitaciones escasas, por lo que las lluvias de febrero serán clave para determinar el volumen de la cosecha gruesa. En un país donde la oferta de dólares suele depender de esa estacionalidad, esa variable puede sumar o restar tranquilidad.
Conclusión: el dólar puede mantenerse estable si el Banco Central sostiene compras sin recalentar el mercado de pesos y si el Tesoro logra seguir "calibrando" la liquidez sin forzar premios excesivos. El dato que mira la City, entonces, no es uno solo: es liquidez tasa corta ritmo de compras. Cuando esas tres cosas se alinean, el dólar suele calmarse; cuando se desordenan, la presión puede reaparecer aunque las reservas sigan mejorando.