MERCADO CAMBIARIO

¿Dólar planchado o rebote? La pregunta incómoda detrás de las compras del Banco Central

El tipo de cambio podría sostenerse o apreciarse en el corto plazo, pero la clave pasa por reservas y expectativas. Por qué febrero y el agro son decisivos
Por Marcos Phillip
FINANZAS - 09 de Febrero, 2026

El dólar oficial opera este lunes 9 de febrero a $1450, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1437. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1491 ( 0,1%), y el MEP se ubica a $1450 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1435.

La aparente calma del dólar volvió a ocupar el centro de la escena, aunque esta vez el foco del mercado se desplazó del precio diario hacia variables más profundas. Reservas, liquidez en pesos, tasas de interés y expectativas se convirtieron en los verdaderos determinantes de un equilibrio que, si bien hoy luce estable, sigue siendo frágil. La pregunta que recorre la City no es cuánto vale el dólar hoy, sino cuánto puede durar esta calma.

El contexto es particular. El Banco Central viene sosteniendo compras de divisas incluso en un período estacionalmente adverso, mientras el Tesoro absorbe pesos y las tasas muestran episodios de volatilidad. A la vez, el frente externo suma ruido: movimientos del dólar global, cambios en el apetito por riesgo emergente y un clima internacional que no garantiza flujos permanentes hacia activos argentinos.

En este marco, el tipo de cambio se mueve dentro de un delicado equilibrio entre oferta de dólares, credibilidad del esquema cambiario y disponibilidad de financiamiento. Si alguna de esas patas se debilita, el escenario puede cambiar rápido. Si, en cambio, se refuerzan, la estabilidad podría extenderse más de lo que muchos anticipan.

Compras del Banco Central y reservas: la señal que sigue el mercado

Desde Ecolatina señalaron que el Banco Central sostuvo el ritmo de compras de divisas y logró acelerar la acumulación respecto de la última semana de enero. En el balance semanal, la autoridad monetaria acumuló USD 321 millones, con una jornada destacada en la que adquirió USD 126 millones, lo que permitió mejorar el desempeño frente al cierre del mes pasado.

Con ese resultado, el Central lleva comprados USD 1.479 millones en lo que va del año, un dato que el mercado sigue con lupa. Para los analistas de la consultora, este ritmo es relevante no solo por el impacto directo en las reservas, sino también por la señal que envía sobre la estrategia oficial en el mercado de cambios.

La recomposición de reservas aparece como un factor clave para que el riesgo país continúe descomprimiendo y para sostener la estabilidad financiera. Además, el stock de divisas es central para cubrir las necesidades del Tesoro y los compromisos que fue asumiendo el propio Banco Central en los últimos tiempos, como operaciones de financiamiento y pagos a organismos internacionales.

Sin embargo, la foto de las reservas netas sigue siendo delicada. Según el cálculo de Ecolatina, estas pasaron de un positivo cercano a USD 1.600 millones hacia fines de 2025 a ubicarse actualmente en torno a USD 300 millones negativos. Esta dinámica explica por qué cada semana de compras adquiere un peso determinante en las expectativas cambiarias.

FMI, Tesoro y el impacto en la caja de dólares

Los expertos de Ecolatina explicaron que, en la primera semana de febrero, se concentraron vencimientos por USD 850 millones con el FMI, pagos que impactan directamente sobre las reservas netas. Aunque estos compromisos estaban previstos, su efecto se siente en un contexto donde el margen del Banco Central es acotado.

Al mismo tiempo, la consultora destacó que los depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA crecieron USD 400 millones a fines de enero, llevando el stock a USD 462 millones según el último dato disponible. Desde el inicio de las compras del Central, el Tesoro se corrió del mercado de cambios y no se observaron movimientos compensatorios en la cuenta en pesos.

Para Ecolatina, esto sugiere que el ingreso de esos dólares respondió a financiamiento de organismos internacionales, utilizado para afrontar pagos con el Fondo. En ese sentido, asumieron que el Tesoro le compró al menos USD 400 millones al Banco Central, una operación que, si bien permitió cumplir con los compromisos, impactó negativamente en las reservas netas.

Hacia adelante, el mercado espera dos definiciones clave: la aprobación de la revisión con el FMI —incluido un waiver por el incumplimiento de la meta de reservas— y qué hará el Tesoro con el desembolso de USD 1.000 millones que se prevé recibir. De esas decisiones dependerá buena parte del clima cambiario de los próximos meses.

Liquidez en pesos y tasas

Desde Ecolatina señalaron que las compras de divisas del Banco Central vienen siendo el principal factor de monetización, en una estrategia donde el Central expande pesos mientras el Tesoro actúa de manera contractiva. El superávit fiscal y las licitaciones quincenales —con enero cerrando con un rollover superior al 100%— refuerzan ese sesgo.

El resultado es una liquidez en pesos extremadamente ajustada, que volvió a generar volatilidad en las tasas de interés. A pesar del alivio parcial que implicaron las compras de dólares y una licitación parcialmente expansiva a mediados de enero, el sistema financiero siguió operando con márgenes muy finos.

Un dato ilustrativo fue que, el 30 de enero, día de liquidación de una subasta en la que el Tesoro absorbió $2 billones, el Banco Central tuvo que prestar $0,7 billones a los bancos, algo que no ocurría desde octubre de 2025. Esa señal dejó en evidencia lo estrecho del colchón de liquidez.

Para acotar la volatilidad, el BCRA permitió trasladar el 5% de los encajes al mes siguiente, una medida que alivió parcialmente la presión. Aun así, la Base Monetaria real cayó 0,6% mensual en enero y acumuló cinco meses consecutivos a la baja, confirmando que gran parte de la emisión asociada a las compras de divisas fue esterilizada.

Fondeo más barato y curvas en pesos

Desde Mega QM señalaron que comenzó a abaratarse el fondeo, un movimiento que tuvo impacto directo sobre las curvas en pesos. Este cambio implicó un empinamiento de la curva de tasas reales, beneficiando principalmente al tramo corto y medio de los instrumentos ajustados por inflación.

Según los especialistas del bróker, el CER fue el claro ganador frente a la tasa fija, ya que la inflación implícita para 2026 se amplió del 22,5% al 24%, inclinando las preferencias hacia activos que protegen contra ese escenario. Los BONTAMs, en tanto, performearon en línea con el CER.

El tramo largo de la curva aún espera que la liquidez se consolide para terminar de comprimir. No obstante, Mega QM destacó que, al observar la curva en dólares y la expectativa de tipo de cambio, la duration larga luce atractiva, aunque su desempeño dependerá de que el fondeo continúe estable.

Este reordenamiento del carry en pesos también condiciona al dólar. Mientras existan alternativas atractivas en moneda local, con tasas reales positivas y baja volatilidad, la demanda de cobertura cambiaria tiende a moderarse, favoreciendo la estabilidad del tipo de cambio.

Bonos en dólares, riesgo país y la ventana de financiamiento

Desde Mega QM explicaron que la curva hard dollar cerró en torno a 503 puntos de riesgo país, en una semana adversa para los mercados emergentes. La volatilidad internacional y los movimientos del dólar global limitaron el flujo hacia activos de mayor riesgo.

En el plano local, los especialistas del bróker señalaron que el Gobierno no planea salir a los mercados internacionales en el corto plazo. La estrategia sería cubrir vencimientos con venta de activos del Estado y fondeo alternativo, como repos con bancos, buscando mostrar una escasez de activos argentinos que favorezca la compresión de tasas.

El interrogante central, advirtieron, es el timing. Si el flujo hacia emergentes se corta por factores externos, podría perderse una ventana de financiamiento que hoy luce accesible. En ese sentido, la capacidad de acumular reservas en los próximos meses será determinante.

Mega QM consideró que el escenario actual es relativamente favorable, dado que el BCRA está comprando dólares por encima del guidance anunciado en diciembre, incluso antes de que se active plenamente el flujo del agro. Si esa dinámica se refuerza en el segundo trimestre, podría abrirse una oportunidad para evaluar financiamiento en el tercer trimestre.

Qué puede pasar con el dólar

Para Mega QM, el ITCRM implícito marca una depreciación real del peso del 5% a dos años, aunque en el corto plazo el tipo de cambio podría sostenerse o incluso apreciarse si se consolida la calma cambiaria. Ese escenario favorecería a los instrumentos en pesos de mayor duration, siempre que la liquidez acompañe.

Desde Ecolatina, el foco está puesto en la credibilidad del esquema cambiario. Sus analistas remarcaron que, más allá de la oferta de dólares, lo fundamental es mantener expectativas de devaluación a raya. Sin esa ancla, no hay tasa en pesos ni cobertura financiera que alcance para frenar presiones dolarizadoras.

En definitiva, el futuro inmediato del dólar depende de un trípode claro: compras y reservas, liquidez y tasas, y credibilidad del régimen. Si esas variables se alinean, la calma puede extenderse. Si alguna falla, el rebote dejará de ser una hipótesis incómoda para convertirse en escenario.

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