Caso $LIBRA y "Adornigate" desatan una tormenta perfecta que hace temblar a los bonos y dispara el riesgo país
El ruido político vuelve a colarse en el mercado financiero. Si bien no es el único ni el principal factor que pone en rojo a los bonos argentinos en dólares e impulsa al riesgo país por encima de 600 puntos, en el mercado creen que un eventual debilitamiento de la imagen pública de Javier Milei, a raíz de los avances en denuncias de presunta corrupción, es uno de los motivos que hoy desalienta a los inversores y profundiza la cautela. De fondo, y con mayor peso, el escenario luce complejo por el conflicto bélico en Medio Oriente.
El desempeño de los títulos de deuda argentina en dólares es negativo en lo que va de marzo, con bajas de hasta 4% en los que vencen en 2046 y 2041. Las fuertes compras de reservas del Banco Central, que en el año ya superan u$s3.600 millones, y las señales del Gobierno respecto a financiamiento para garantizar los pagos actúan como drivers positivos. Pero pesa más el "fly to quality" global y se sumarían otros factores, como los ruidos políticos.
Los avances en la investigación del caso $Libra y la polémica en torno a los viajes del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, golpean en el corazón del oficialismo: contradice el discurso emblema de La Libertad Avanza de apuntar contra "la casta" política, los privilegios y la corrupción. Ambos casos, que se juntaron en los últimos días, contribuirían a enrarecer un escenario que ya es negativo, principalmente por razones externas.
No sería extraño que los próximos sondeos de opinión pública sobre la imagen del Gobierno y del Presidente registren más deterioro: hay repunte de la inflación, aumento del desempleo, noticias sobre cierres de empresas y la reaparición de casos vinculados con presunta corrupción. Además, esta semana se publicó el índice de confianza del consumidor que elabora la Universidad Di Tella, que refleja cómo la población siente "el bolsillo", y marcó una caída de 5,3% mensual y se suma a la baja de 4,7% de febrero.
Obviamente, el ruido político sería sólo un factor más que estaría contribuyendo a la cautela de los inversores del mercado bursátil. Sobre todo, teniendo en cuenta que este año no hay elecciones, así que por ahora no implicaría un riesgo de gran magnitud: habría tiempo para revertirlo. El mayor peso se encuentra en la incertidumbre vinculada con la guerra en Medio Oriente y las tensiones que se derivan a partir de la disparada del precio internacional del petróleo, que esta semana rozó los u$s120 por barril.
Qué dice la City sobre el impacto de los ruidos políticos
Si bien este factor no es compartido por todos (algunos se basan en la lejanía de las próximas elecciones para restarle importancia), crece en el consenso en el mercado de que es uno de los componentes que explica el mal desempeño de los bonos soberanos en dólares y la consecuente suba del riesgo país. Uno de ellos, el analista Gustavo Ber, estima que el ruido político, a la espera de testear el efecto sobre la opinión pública, tiene incidencia en la cautela de los inversores, por supuesto junto al mal clima externo a partir de la guerra en Medio Oriente.
El equipo de research de Max Capital coincide en que las bajas de los títulos de deuda argentina en dólares, a contramano de sus pares, probablemente "refleja los temores políticos, en medio de rumores en torno al escándalo del caso $Libra". Los descensos se dan a pesar de la expectativa de mayor ingreso de dólares al país a través de exportaciones del agro, energía y minería, impulsados tanto por mayor producción como por la suba de los precios internacionales de las materias primas.
La consultora 1816 también marca a los ruidos políticos como uno de los posibles condicionantes de los inversores. Resalta que en los últimos días la agenda política giró en torno al caso $Libra y la polémica por los viajes de Adorni, dos temas que afectan a La Libertad Avanza, un "contraste notable con los últimos meses de éxitos legislativos del oficialismo nacional y con el hito de llevar a once gobernadores a las reuniones con inversores globales en el Argentina Week" que se realizó la semana pasada en Nueva York.
Martín Genero, de Clave Bursátil, no descarta la incidencia de estos temas sobre el comportamiento del mercado. Considera que, a pesar de que los que operan activos de América Latina están acostumbrados a convivir con corrupción, golpes de Estado y todo tipo de eventos disruptivos, el "punto sensible" sería que a partir de estos hechos se deteriore tanto la imagen presidencial que se especule con una pérdida de apoyo por parte de la población. Sin embargo, resalta, aún falta mucho tiempo para los próximos comicios.
Por qué el riesgo país volvió a superar los 600 puntos básicos
"Argentina tuvo superávit primario en 24 de los últimos 26 meses (algo muy difícil de anticipar en diciembre de 2023, tras el cambio de Gobierno), Milei tuvo un éxito electoral contundente en octubre de 2025, el Gobierno cuenta con un apoyo inédito de Estados Unidos y el Banco Central lleva comprados más de u$s3.600 millones de reservas en lo que va del año. Aún así, el riesgo país tocó esta semana su valor más alto de 2026 y superó los 600 puntos, nivel que hace que, al menos en este momento, el mercado internacional esté cerrado", expone la consultora 1816.
Por lo tanto, plantea varias hipótesis para intentar responder por qué, aún con datos positivos y tras haber caído por debajo de 500 puntos a finales de enero, el riesgo país supera nuevamente los 600 puntos. En primer lugar, ubica al contexto adverso para los mercados emergentes, en medio del conflicto en Medio Oriente. Además, resalta, una eventual derrota de Donald Trump en las próximas elecciones legislativas por la extensión de la guerra no sería bien vista por los inversores en Argentina, teniendo en cuenta el apoyo y la cercanía de los mandatarios.
A la vez, cita datos vinculados a la dinámica de los rendimientos de los bonos en dólares y la posición técnica respecto a la cantidad de papeles en poder de los inversores. Otro punto es la aceleración inflacionaria de los últimos meses y la falta de "derrame" del crecimiento económico, que se refleja en el aumento de la tasa de desempleo. Además, como se mencionó anteriormente, señala a las tensiones políticas locales como una de las hipótesis que explicarían el mal desempeño de los bonos soberanos en dólares y la consecuente suba del riesgo país.