ECONOMÍA

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El turismo dejó un rojo récord de u$s7.221 millones, el consumo masivo cayó 3,1% y producir en el país ya cuesta 11,4% más en dólares
Por Julieta Rico
FINANZAS - 13 de Mayo, 2026

Viajar al exterior y ver llegar marcas globales hoy parece más fácil que sostener fábricas, supermercados o plantas de alimentos en la Argentina. Esa es la postal incómoda que deja la economía. El turismo internacional ya acumuló un déficit récord de u$s7.221 millones y, al mismo tiempo, el consumo masivo cayó 3,1% en el primer trimestre, mientras el comercio online saltó 31,3%.

Turismo récord afuera y consumo en baja adentro

Detrás de esa foto hay una misma tensión. Mientras la salida de argentinos al exterior deja un rojo histórico en la balanza turística, adentro el mercado interno sigue sin levantar. La Cámara Argentina de Comercio relevó para el primer trimestre una baja de 1,1% en el consumo frente al mismo período de 2025, y Scentia midió una caída de 3,1% en consumo masivo. En paralelo, el e-commerce siguió expandiéndose con fuerza y avanzó 31,3%.

Ese cambio de patrón también explica parte de la rareza del momento. No desaparece todo el consumo, pero sí cambia de canal, de ticket y de prioridad. Mientras algunos rubros ligados a marcas internacionales o ventas digitales encuentran demanda potencial, la economía más pegada a la góndola, a la fábrica y al salario real sigue mucho más exigida.

Producir en la Argentina ya cuesta más en dólares

Con el dólar quieto pero una inflación que sigue arriba del 2% mensual, producir en el país se volvió más caro en moneda dura. Un informe de la consultora Sistémica, mostró que el índice de costos industriales subió 11,4% en dólares en el primer trimestre. Solo el componente de energía eléctrica y gas natural saltó 14,6%, mientras los insumos industriales treparon 10,4%.

Ahí aparece el nudo del problema. Los costos suben, pero los precios de muchos productos industriales quedan planchados o directamente bajan, porque el mercado interno está débil y las importaciones presionan. Para muchas empresas ya no hay margen para trasladar aumentos a las góndolas sin perder ventas. El resultado es una compresión cada vez mayor de los márgenes operativos.

La Anónima, Loma Negra y Granja Tres Arroyos exponen la grieta

Esa presión ya se ve en casos concretos. La Anónima informó una contracción de 76,5% en su rentabilidad nominal en el período de nueve meses cerrado al 31 de marzo: la ganancia neta cayó de $43.699 millones a $10.248 millones. Además, el segmento supermercados, que explica el 88% de su facturación, registró una baja de 5,11% en ingresos netos y los cargos por incobrabilidad de su tarjeta propia saltaron de $5,46 millones a $39,71 millones.

La construcción tampoco da señales firmes. Loma Negra apagará por seis meses su horno principal en Olavarría por exceso de stock, gas caro y desplome de la demanda. La empresa acumuló unas 700.000 toneladas de clínker fuera de los silos, en un contexto en el que los despachos de cemento se derrumbaron en abril.

Y en alimentos también aparecen grietas. Granja Tres Arroyos paralizó la planta Wade por atrasos salariales, en medio de un deterioro operativo más amplio. La empresa habría perdido cerca del 60% de sus productores integrados, redujo su faena diaria desde unos 700.000 pollos a alrededor de 200.000, y arrastra miles de cheques rechazados tanto en Wade como en la controlante.

Caputo vuelve a buscar dólares con un bono anti inflación

Por eso Luis Caputo vuelve a mirar al mercado para sostener la calma financiera. En la nueva licitación del Tesoro reintrodujo un bono dual que paga la tasa más alta entre CER, que ajusta por inflación, y Tamar, que sigue el rendimiento promedio de los plazos fijos. La idea es ofrecer una cobertura extra, bajar la tasa y mantener atractivo el financiamiento en pesos.

Al mismo tiempo, Economía vuelve a pedirle dólares al mercado local con nuevos bonos dolarizados. El mensaje es bastante claro: la estabilidad financiera todavía necesita sostén. Porque aunque el frente cambiario siga ordenado, la economía real continúa mostrando grietas en consumo, producción y empleo.

En síntesis, hoy hay calma en las finanzas, pero la producción y el consumo siguen partidos en dos. El desafío del Gobierno ya no es solo sostener el dólar, sino evitar que esa estabilidad conviva cada vez más con fábricas frenadas, márgenes rotos y bolsillos agotados.

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