ECONOMÍA

VIDEO | Panorama económico financiero de hoy en menos de 90 segundos

El riesgo país cayó cerca de los 400 puntos, pero industria y construcción siguen débiles y el dólar ya corre más rápido que la inflación.
Por Julieta Rico
FINANZAS - 23 de Junio, 2026

Luis Caputo consiguió una foto financiera que hace no mucho parecía imposible: el riesgo país cayó a cerca de los 400 puntos, su nivel más bajo en ocho años. Pero el Gobierno sabe que esa mejora no alcanza por sí sola. Por eso ahora apuesta a algo más concreto: que ese alivio financiero se transforme en inversión y empiece a mover una economía que todavía sigue fría.

En esa lógica se entiende la nueva medida de Javier Milei para facilitar la importación de maquinaria usada. Bajó aranceles, eliminó tasas y flexibilizó requisitos para que las empresas puedan incorporar equipos más baratos y modernizar plantas. La apuesta oficial es acelerar decisiones de inversión sin esperar a que llegue una recuperación más firme.

El riesgo país cayó a un mínimo de ocho años, pero la mejora no baja sola a la economía

El índice de JP Morgan perforó una barrera clave y bajó a 421 puntos, tras tocar incluso 419 durante la rueda. Es el nivel más bajo desde abril de 2018. La mejora estuvo acompañada por una suba de los bonos soberanos en dólares y por nuevas señales de respaldo al frente financiero.

Para el Gobierno, esa compresión del riesgo país no es solo una buena noticia de mercado. La apuesta es que termine bajando el costo del financiamiento y ayude a empujar inversiones privadas, sobre todo en una etapa en la que la obra pública sigue frenada y la recuperación no logra afirmarse en los sectores más ligados al mercado interno.

Pero esa expectativa todavía choca con una realidad más áspera. Energía y minería siguen empujando, mientras la industria manufacturera volvió a caer y la construcción continúa muy golpeada. La mejora financiera está, sí, pero la economía real todavía no acompaña con la misma velocidad.

Milei abarata la importación de maquinaria usada para apurar inversiones

En ese marco se entiende la reformulación del régimen para importar líneas de producción usadas. A través del Decreto 483/2026, el Gobierno redujo de manera fuerte el costo de incorporar maquinaria del exterior y buscó acelerar proyectos de modernización productiva.

Desde ahora, esos bienes pagarán solo el 25% del Derecho de Importación Extrazona, además de quedar exentos de la tasa de comprobación de destino y de la tasa de estadística. También se ampliaron sectores alcanzados, se flexibilizaron procedimientos y se elevó de 20 a 30 años la antigüedad máxima admitida para ciertos equipos.

La señal oficial es clara: si la baja del riesgo país no alcanza por sí sola para encender la inversión, entonces hay que bajar más rápido el costo de equiparse. El problema es que esa misma apertura también genera preocupación en fabricantes locales de bienes de capital, que ven una competencia más dura en un momento donde el mercado interno todavía no reacciona.

El dólar ya corre más que la inflación y el mercado ve una etapa distinta

Al mismo tiempo apareció otra señal que el mercado ya no ignora. Por primera vez en el año, el dólar en junio corre más rápido que la inflación. El mayorista se ubicó en torno a $1.461 y acumula una suba de 3,8% en el mes, mientras las consultoras proyectan un IPC por debajo del 2%.

No parece el inicio de una crisis cambiaria, pero sí de una etapa distinta. Los operadores ven una presión más persistente por la menor oferta de divisas del agro, una demanda privada más activa y un Banco Central que sigue comprando reservas, aunque bastante menos que en abril y mayo.

En el corto plazo, varias mesas ya ubican al dólar oficial en una zona de entre $1.420 y $1.480, con posibilidad de acercarse a $1.500 más adelante si no aparecen nuevos flujos de ingreso. Es un cambio relevante porque, durante buena parte del año, el mercado había dado por hecho que el tipo de cambio iba a seguir planchado.

La conclusión de hoy va por ahí. El Gobierno ya consiguió una mejora financiera que hasta hace poco parecía lejana. Ahora la prueba es otra: usar ese aire para empujar inversiones antes de que la economía real siga perdiendo ritmo. Porque el riesgo país puede caer, los bonos pueden subir y la macro puede verse mejor, pero si la industria y la construcción no reaccionan, la recuperación va a seguir siendo parcial.

Te puede interesar

Secciones