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El Gobierno quiere que su programa económico deje de depender de quién gane la próxima elección. Después de presentar cómo piensa cubrir los vencimientos en dólares hasta 2027, ahora busca reducir el riesgo de que un cambio político vuelva a presionar sobre el dólar, la inflación y el financiamiento.
La estrategia combina tres frentes. Una reforma para limitar por ley el funcionamiento del Banco Central, una mayor acumulación de reservas y la posibilidad de anticipar parte de los pagos previstos para 2028. El objetivo es transmitir que la estabilidad no depende únicamente de la continuidad del actual equipo económico.
Qué cambia para el dólar con la reforma del Banco Central
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central apunta a establecer como única misión del organismo la preservación del valor de la moneda. También busca prohibir de manera definitiva el financiamiento directo o indirecto al Tesoro.
El proyecto incluye mayor autonomía para las autoridades de la entidad, restricciones para distribuir utilidades contables y la eliminación de las Letras Intransferibles utilizadas para obtener reservas a cambio de títulos públicos.
La intención oficial es impedir que un futuro gobierno vuelva a financiar gasto mediante emisión monetaria. Pero para que ese cambio sea permanente, Milei deberá conseguir que la reforma avance en el Congreso, donde todavía no están asegurados los apoyos necesarios.
Cuántos dólares necesita comprar el BCRA hasta fin de año
Una nueva ley, por sí sola, no garantiza estabilidad cambiaria. El Banco Central también necesita dólares que respalden el programa y permitan afrontar pagos sin generar presión sobre el mercado.
La entidad ya compró más de u$s11.700 millones durante 2026 y alcanzó el objetivo mínimo de acumulación previsto para el año. Sin embargo, para llegar a la meta máxima de u$s17.000 millones debería sumar otros u$s5.300 millones hasta diciembre, un promedio cercano a u$s900 millones mensuales.
El agro y la energía serán decisivos para sostener ese ritmo. La producción de Vaca Muerta alcanzó niveles récord y las exportaciones energéticas pueden aportar una parte importante de las divisas. El campo, mientras tanto, todavía conserva un volumen significativo de granos por liquidar.
La expectativa de una inflación de junio inferior al 2% ayuda a reforzar la credibilidad del programa, pero no elimina la necesidad de acumular reservas. Sin dólares suficientes, cualquier episodio político o externo puede volver a tensionar el tipo de cambio.
Por qué el mercado ya mira los vencimientos de deuda de 2028
La preocupación del mercado comenzó a desplazarse más allá del próximo año electoral. Guillermo Mondino, uno de los economistas argentinos más escuchados por los inversores internacionales, propone que el Gobierno empiece a anticipar parte de los vencimientos de 2028.
Su estrategia consiste en separar los pagos correspondientes a ese año dentro de los bonos que amortizan en distintos períodos y recomprarlos de manera selectiva. La idea es aprovechar los precios actuales para reducir desde ahora el monto que deberá afrontar la próxima administración.
Anticipar esos pagos podría disminuir el riesgo de una futura reestructuración, bajar el riesgo país y evitar que la incertidumbre electoral vuelva a trasladarse al dólar. También reduciría la dependencia de quién gane las elecciones y de las decisiones que tome el gobierno siguiente.
El desafío del Gobierno ya no es solo cubrir los próximos vencimientos. Debe demostrar que la reforma del Banco Central, la acumulación de reservas y una estrategia anticipada de deuda pueden convertirse en una señal creíble de continuidad.
Si esa combinación funciona, la estabilidad podría dejar de depender del calendario político. Si falla alguno de esos pilares, las dudas sobre el dólar y el financiamiento volverán a aparecer antes de que termine el actual mandato.