El recrudecimiento de la guerra entre EE.UU. e Irán amenaza con aniquilar la calma del dólar en Argentina
Las dinámicas de los acontecimientos internacionales están afectando a nuestro mercado. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha tomado una dinámica perversa y poco alentadora para el proceso de toma de decisiones. Primero estuvo el conflicto bélico, luego el ultimátum para acordar un cese del fuego, después un acuerdo que no traza una ruta clara de entendimiento y, finalmente, los incumplimientos, con lo cual se cae el cese del fuego y vuelve el conflicto armado.
En esta dinámica, que se repite n veces, pasamos del petróleo en u$s70 a u$s120, bajó a u$s70 y ahora se ubica en u$s100 el barril. Casi una montaña rusa que cambia el patrón de comportamiento de la economía en el mercado.
El daño colateral que genera esta suba en el precio del petróleo es un aumento en los combustibles que incide en los precios de los productos finales. Quien puede trasladar este costo no tiene problemas; quien no los puede trasladar porque el mercado no convalida mayores precios, lo paga con menos rentabilidad.
En este contexto, el mundo va a un escenario de menor crecimiento con un aumento de precios en la economía. Esto impacta en la tasa de interés que, sumada a la menor rentabilidad de las empresas, retroalimenta un escenario de menor actividad económica. La menor actividad económica genera menos ingresos fiscales y, como el gasto en el mundo es muchas veces inflexible a la baja (salvo en Argentina), los países tienen más déficit fiscal. Cuando salen a buscar este financiamiento están obligados a pagar tasas más altas, lo que complica el escenario para los Estados y los particulares.
Por otro lado, el mundo vive una transformación tecnológica con el avance de la Inteligencia Artificial. Necesitan inversión y, como las empresas tecnológicas no logran flujos de fondos libres de caja, la inversión la deben realizar emitiendo acciones o bien solicitando nuevo financiamiento, lo que demanda más dólares en el mercado y precipita una mayor suba de la tasa de interés. Todo esto contribuye a un escenario de incertidumbre.
¿Cómo se resuelve todo este conflicto? Tratando de terminar con la guerra, habilitando todos los pasos del mundo que están bloqueados o amenazados por ataques y permitiendo que la logística fluya para que oferta y demanda se encuentren rápidamente y los precios tomen rumbo a la baja. No queremos aburrirlos con la geopolítica, pero el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y muchos pasos en el mundo están trabados por conflictos bélicos que terminan afectando el precio de productos primarios, lo que genera un impacto negativo sobre la economía global.
Cómo la guerra sacude a la economía argentina y qué esperar del dólar
¿Cómo impacta sobre Argentina? La suba del petróleo nos beneficia como país exportador de ese producto y por la suba que genera en las materias primas agropecuarias. Sin embargo, la suba del petróleo nos impone un mayor costo de combustibles en el mercado interno, que se paga con menos actividad económica. Por otro lado, si sube la tasa en el mundo, Argentina se aleja de la posibilidad de financiarse en los mercados de deuda voluntaria. Lo mejor que nos podría pasar es que el petróleo vuelva a bajar a niveles de u$s70 y que en los próximos 90 días el combustible comience a bajar dando un respiro a los precios, permitiendo que el asalariado mejore su poder de compra.
En los últimos días, una sucesión de buenas noticias impactó en el mundo financiero: Argentina fue calificada "B" por tres calificadoras, y esto impactó, a priori, en el mercado de capitales con una baja del riesgo país; luego, las turbulencias internacionales empalidecieron estos anuncios. En materia de acciones, Metrogas fue la estrella con la distribución de un importante dividendo en efectivo, mientras que en agosto se conocerá quién adquiere la empresa en un proceso que lleva adelante el Banco Citi. Las empresas petroleras volvieron a brillar porque subió el petróleo, y se volverán a apagar si baja, formando parte de la montaña rusa de los mercados globales.
El dólar en Argentina tuvo una baja motivada por grandes compras que realizó el Banco Central, pero el escenario de mayor riesgo asociado a la suba del petróleo y una actividad económica menguante podría ubicarlo por encima de $1.500 en breve. El dólar tendría que subir para copiar la evolución de la inflación. A fin de año estaba en $1.457, el combustible mostró una gran suba y los exportadores de granos pagan por debajo de la capacidad de pago a la soja; esto demora liquidaciones y cae la recaudación de derechos de exportación.
Este es un problema que se resuelve con:
- Baja de retenciones
- Baja del combustible
- Un tipo de cambio más alto
Parecería que las dos primeras opciones no están disponibles en este contexto, por lo que la suba del dólar es una opción.
La Ley de Inocencia Fiscal podría traer u$s50.000 millones al sistema
El aspecto más positivo de la semana es que llega al Congreso la reforma al proyecto de Ley de Inocencia Fiscal. Esto podría generar una lluvia de dólares: se habla de que podrían adherir contribuyentes que aporten u$s50.000 millones al sistema financiero. Si esta proyección se cumple en un 40%, me doy por satisfecho: subirían reservas y se abre, no una puerta, sino un portón para mayor financiamiento al sector productivo.
Si hay un cese del fuego entre Estados Unidos e Irán y se libera el estrecho de Ormuz, habrá más oferta de petróleo y todo puede cambiar para bien. Si el conflicto sigue escalando, estamos ante un problema serio. Lo mejor para Argentina es que el conflicto termine rápido; si eso no ocurre, habrá que repensar estrategias para morigerar el impacto de la guerra en el mercado interno. Para los inversores, lo mejor pasa por bonos en dólares (cortos, medianos o largos). Las acciones seguirán muy volátiles, recomendables solo para expertos o inversores bien asesorados.