Cayó la bolsa porteña, los ADRs se hundieron hasta 6% y el riesgo país se acercó a los 470 puntos

En la previa a una licitación clave para el Tesoro, los activos argentinos operan con mayoría de bajas. Una de las pocas excepción fue Metrogas
Pantalla de la bolsa de buenos aires, con gráficos y números

Las acciones argentinas sufrieron un duro golpe este martes 11 de agosto, con caídas generalizadas tanto en Wall Street como en la Bolsa porteña. El foco de los inversores está puesto en la licitación del Tesoro de esta semana, que puede marcar el rumbo financiero de corto plazo.

El Merval cayó 3,2% hasta las 3.022.484,54 unidades, equivalentes a u$s1874,85 al ajustar por el dólar contado con liquidación (-4,8%). Retrocedieron Telecom (-3,5%), Banco Macro (-3,4%) y BBVA (-3,4%). Por su parte, Metrogas se disparó 11,7% tras el anuncio de la compra del 70% del capital accionario de la compañía por parte de Edenor.

La enorme suba de la distribuidora de gas natural tiene una explicación concreta. Edenor, la empresa de José Luis Manzano, adquirió la participación de YPF en Metrogas.

La operación alcanzó los u$s780 millones e incluyó también a Metroenergía, consolidando el control del sector de distribución de gas en manos privadas.

Por su parte, los ADR en Wall Street se ubicaron en territorio negativo, en sintonía con los principales índices de Nueva York. Lideró las caídas Telecom (-5,6%), seguido por BBVA (-4,9%), Banco Macro (-4,6%) y Edenor (-4,3%). A contramano, Mercado Libre trepó 6,3% y Globant subió 1,1%.

El contexto internacional tampoco ayudó. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, dio por finalizadas las conversaciones con Irán sobre el control de rutas marítimas estratégicas para el transporte de petróleo.

La tensión geopolítica disparó el precio del crudo más de 5%, llevándolo hasta los u$s88,25 por barril. Los mercados temen problemas de abastecimiento energético.

Riesgo país se acercó a los 470 puntos 

En ese contexto, el riesgo país volvió a subir y trepó hasta los 466 puntos básicos (+0,2%). Así, se mantiene en su valor más alto desde el pasado 10 de junio, cuando cerró en 503 puntos, antes de que S&P le subiera la nota soberana a la Argentina y le permitiera al índice comprimir a la baja. En lo que va de agosto, el indicador elaborado por JP Morgan se elevó 36 unidades (+8,4%).

Este comportamiento se pudo explicar a partir del rendimiento de los bonos soberanos: el AL41D bajó 0,4%, mientras que el AL29D subió 0,3%. Los Globales ascendieron hasta 0,5% (GD30D).

"Esto indica que los inversores están exigiendo un poco más de rendimiento para prestarle dinero a Argentina", explican desde la city porteña.

La rentabilidad de los bonos a 10 años bajó 0,2% hasta 4,688%, en una jornada de movimientos laterales que no logró despejar la incertidumbre del mercado.

Todos los ojos en la licitación del Tesoro de este miércoles

El Gobierno intentará conseguir $4,5 billones de los inversores para renovar parte de sus vencimientos de corto plazo. La operación será clave para medir el apetito del mercado.

"Esta vez ofrece instrumentos de corto plazo, por lo que será importante observar cuánto dinero logra captar y a qué tasas", explicó la economista Elena Alonso.

La última licitación del Tesoro tuvo un rollover elevado pero derivó en condiciones más restrictivas, algo que la licitación de esta semana probablemente atenuará marginalmente, permitiendo una estabilización a tasas más bajas.

Sin embargo, analistas de Max Capital advierten que esto no será suficiente para quitar presión sobre el peso. "Las ventas de instrumentos dollar-linked y las menores compras del BCRA permiten ganar tiempo", señalaron.

"Pero eventualmente será necesaria una combinación de tasas más altas en el tramo corto y una moneda más débil", ampliaron desde el mismo informe, anticipando un escenario complejo para las próximas semanas.

Es que en medio de las críticas por las altas tasas de interés, se generó una presión sobre el ministro de Economía, Luis Caputo, para que en la próxima licitación del Tesoro relaje su política de contracción monetaria y alivie la falta de liquidez.

Es así que hay una expectativa inusitada por saber cómo actuará el ministro ante una situación rutinaria: un vencimiento de bonos de deuda, por un monto de $4,8 billones, una cifra relativamente pequeña si se considera que el Tesoro ha enfrentado cancelaciones por montos cuatro veces más grandes.

Pero ocurre que las tasas de interés están en el medio de la polémica, como consecuencia de la crisis de morosidad que afecta al sistema financiero. Y no son pocos los analistas que sostienen que el motivo de esa crisis es el alto nivel de las tasas activas, y que una forma de incentivar a un abaratamiento en el costo financiero sería que Caputo "apague la aspiradora de pesos".

Es decir, que ante un vencimiento de deuda, se limite a renovar el monto, o incluso que emita bonos por menos pesos de los que vencen, para pagar una parte en efectivo y, de esa forma, transmitirle más liquidez a los bancos.

También están quienes opinan que la solución al problema es aflojar las exigencias de encajes que tienen los bancos, para permitirles que puedan usar un mayor porcentaje de los depósitos de plazo fijo y aplicarlos a préstamos.

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