SITUACIÓN CRITICA

Refinanciar la deuda con el banco: qué tasas se aplican y cuáles son los plazos

Conozca las tasas del 45% al 130% y los plazos de hasta 84 meses para refinanciar deudas con tarjetas o créditos personales en bancos
Por Rubén Ramallo
FINANZAS - 20 de Agosto, 2026

Ante el incremento del costo de vida y una morosidad en las familias que presionó al sistema financiero, la banca pública y privada reabrió las líneas de consolidación de pasivos. Un desglose técnico de las herramientas disponibles, tasas de interés, plazos, impacto en las cuotas y el riesgo de la letra chica.

El nuevo mapa del crédito familiar

El sobreendeudamiento de las familias volvió a ubicarse en el centro del debate económico. Con tasas de morosidad que alcanzaron niveles críticos en el crédito al consumo —impulsadas por el saldo refinanciado en tarjetas y el arrastre de préstamos personales—, las entidades financieras desplegaron una batería de instrumentos de "alivio financiero" para quienes no pueden pagar su deuda

A diferencia de las moratorias compulsivas del pasado, el menú actual abarca desde alternativas de autogestión en Home Banking hasta programas estatales con tasas subsidiadas.

Las 4 opciones del mercado: tasas, plazos y cuotas

Las condiciones financieras varían sensiblemente según la herramienta, el perfil de riesgo del deudor y la entidad otorgante:

1. Refinanciación de tarjetas (Plan V/Reordenamiento): es la opción de autogestión para saldar el resumen de la tarjeta de crédito o el saldo remanente tras abonar el pago mínimo. La tasa nominal anual promedia entre 70% y 110%, según la entidad. En tanto que el CFTEA (Costo Financiero Total Efectivo Anual) supera con frecuencia el 140% - 190% por el impacto de impuestos y comisiones. En cuanto a los plazos, estos van de los 12 a los 60 meses. 

En lo que hace al impacto en la cuota, para una deuda de $1.000.000 a 24 meses, la cuota promedio ronda entre los $75.000 y $95.000 mensuales (sistema de amortización francés, donde al inicio se abona mayor proporción de interés que de capital).

2. Préstamos personales para unificación de deudas: están destinados a consolidar múltiples pasivos (tarjetas, adelantos y préstamos previos) en un solo crédito. La tasa regulada/de mercado para clientes bancarizados oscila entre 60% y 85%, pero en el caso de no clientes o deudores de mayor riesgo, la TNA escala al 110% - 130%, con plazos de 24 a 72 meses.

En lo que hace al impacto en la cuota, por cada $1.000.000 refinanciado a 36 meses, la cuota inicial oscila entre $55.000 y $80.000, logrando reducir hasta un 40% el desembolso mensual respecto a pagar múltiples cuotas por separado.

3. Programas de desendeudamiento de la banca pública: líneas de alivio lanzadas por bancos oficiales (Banco Nación, Banco Provincia, Banco Ciudad) articuladas con organismos públicos para sectores vulnerables o deudores en mora temprana (< 90 días). La tasa preferencial subsidiada oscila entre 45% y 65%, es decir por debajo del promedio de mercado. En esta línea, los plazos son amplios, pues van de 36 a 84 meses. En cuanto al impacto en la cuota, permiten fijar cuotas accesibles que no superen el 25% al 30% del ingreso neto acreditado del solicitante.

4. Acuerdos de cobranza para mora avanzada (> 90 días): aplica cuando la cartera ya pasó al área de recupero o fideicomisos de mora. El mecanismo financiero se basa en negociar una quita del capital acumulado por punitorios (que puede ser del 20% al 50%) a cambio de un pago al contado, o un plan corto de 3 a 12 cuotas fijas con una TNA pactada.

En opinión de Guillermo Barbero, socio de First Capital Group y especialista en crédito al consumo, "el principal error del usuario sobreendeudado es mirar únicamente el valor del pago mínimo o de la primera cuota".

"Cuando se cuotifica una deuda a 36 o 48 meses, el Costo Financiero Total termina absorbiendo una porción sustancial de la capacidad de pago futura. La refinanciación debe ser una herramienta de salida definitiva, no un mecanismo para seguir consumiendo con crédito", concluye.

Por su parte, el analista Agustín Cramo advierte que "refinanciar limpia el flujo de caja del mes, pero deja una huella en el historial del deudor". A lo anterior se suma el hecho que, en su opinión, "las entidades suelen recortar automáticamente los márgenes de compra de los plásticos hasta en un 80% y esa restricción no se levanta hasta no haber cancelado una parte sustancial del plan".

En igual sentido, existe consenso que "si el cliente no reestructura sus gastos corrientes, al cabo de seis meses vuelve a caer en la misma trampa".

Balance: ventajas vs. desventajas

Flujo de caja: la principal ventaja es la previsibilidad de la cuota, lo cual otorga aire al fijar un valor mensual acorde a la capacidad de pago. La desventaja puede estar dada por el costo financiero total (CFT), ya que estirar los plazos reduce la cuota pero multiplica los intereses que se deben pagar hasta el final del plan. 

Simplificación operativa: concentra vencimientos dispersos en una sola fecha y en una única entidad, pero juega en contra la inmovilización del crédito, debido a la inhabilitación o reducción drástica de los límites de compra en tarjetas.

Situación crediticia: se pone un freno a la mora pasiva, pues evita acciones judiciales o el pase a categorías irrecoverables en la Central de Deudores. La contracara es el impacto en el Score, ya la refinanciación registra marcas en el historial del BCRA que restringen nuevos créditos por meses.

Otros factores que juegan a favor son la sustitución de tasa punitoria, pues cambiar el interés rotativo de una tarjeta, que suele ser el más caro del sistema, por un préstamo a tasa fija permite proyectar el presupuesto sin sorpresas, a lo que se suma la reducción de afectación de ingresos, ya que estos planes de reestructuración buscan restituir la cuota a niveles sostenibles (idealmente menos del 30% de los ingresos del hogar).

En sentido inverso, estos planes implican un recorte drástico de margen crediticio, pues al cuotificar saldos de tarjeta de crédito, las entidades congelan o reducen hasta un 80% el límite de compra disponible, liberándolo de manera proporcional a medida que se saldan las cuotas.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta el efecto de extensión de deuda, ya que dilatar una deuda a 48 o 60 meses para lograr una cuota baja puede implicar devolver entre 2,5 y 4 veces el monto prestado originalmente en términos nominales. Finalmente, deben considerarse los cargos ocultos en el costo financiero total, ya que al interés nominal hay que adicionarle el IVA sobre intereses (21%), seguros de vida sobre saldo deudor y sellados provinciales, factores que encarecen la cuota final.

Checklist antes de firmar la refinanciación

1. Mirar el CFTEA, no la TNA: la TNA es orientativa; el Costo Financiero Total Efectivo Anual determina lo que realmente saldrá de la cuenta mes a mes.

2. Validar el sistema de amortización: la mayoría utiliza el sistema francés (cuotas iguales, pero con mayor carga de interés en las primeras fases), lo que impide hacer cancelaciones anticipadas convenientes al principio del plazo.

3. Congelar el gasto con tarjeta: refinanciar saldos mientras se continúa consumiendo con plástico genera un "efecto bola de nieve" que suele terminar en cesación de pagos definitiva.

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