DATOS DEL BCRA

Los bancos argentinos dieron de baja 143 mil préstamos por $4,4 billones que consideran imposibles de recuperar

La reciente ola de morosidad evidencia el impacto de la recesión y el endurecimiento en las condiciones para acceder a nuevos créditos
Por iProfesional
FINANZAS - 01 de Septiembre, 2026

Los bancos del sistema financiero argentino dieron de baja de sus balances 143.143 préstamos considerados incobrables, por un monto total de $4,4 billones, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) procesados por la consultora EcoGo.

Se trata de créditos en pesos y en dólares que fueron pasados a pérdida por las entidades financieras debido a sus bajas perspectivas de recupero. La medida implica que esos préstamos dejaron de formar parte del activo de los bancos, aunque la deuda no desaparece y puede continuar siendo reclamada por otras vías.

Del total registrado hasta mayo, último dato consolidado relevado por EcoGo, $2,9 billones corresponden a préstamos en pesos y $1,5 billones a créditos denominados en dólares. En conjunto, el monto equivale al 3,1% del total de préstamos del sistema financiero.

La evolución de estos créditos muestra un incremento durante los últimos meses, en paralelo con el aumento de los niveles de morosidad. A comienzos de año había alrededor de 132.000 préstamos pasados a pérdida, mientras que a fines de 2024 la cantidad era de 74.250, equivalente en ese momento al 2% del total.

Cómo clasifica el BCRA a los deudores morosos

El estado crediticio de una persona o empresa se determina a partir de diferentes categorías utilizadas por el sistema financiero. Las situaciones 1 y 2 corresponden, en términos generales, a deudores que mantienen sus obligaciones dentro de los parámetros normales o presentan atrasos menores.

A partir de la situación 3 comienza a registrarse algún grado de morosidad:

  • Situación 3: comprende atrasos de entre tres y seis meses
  • Situación 4: contempla demoras de entre seis meses y un año
  • Situación 5: corresponde a obligaciones con más de un año de atraso

Los créditos ubicados en situación 5 son considerados irrecuperables dentro de la clasificación utilizada por las entidades. Cuando el banco determina que no existen perspectivas razonables de recuperar esos fondos mediante el funcionamiento habitual del crédito, puede proceder a su pase a pérdida de acuerdo con las normas vigentes.

Esto no significa que el deudor quede liberado automáticamente de la obligación. El crédito puede continuar existiendo y ser objeto de acciones destinadas a recuperar total o parcialmente el dinero adeudado.

Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, explicó que se trata de préstamos que, por normativa, deben salir del activo de las entidades financieras, aunque pueden permanecer sujetos a mecanismos posteriores de recupero.

"Son préstamos que por normativa los bancos tuvieron que sacar de su activo, pero que siguen existiendo esperando algún recupero, ya sea por vía judicial o venta", señaló Menescaldi.

Qué pasa con los préstamos que los bancos dan de baja

El pase a pérdida constituye un tratamiento contable de aquellos créditos respecto de los cuales el banco considera que existen pocas posibilidades de recuperar el dinero mediante los mecanismos habituales.

Una vez realizada esa operación, la entidad deja de contabilizar el crédito de la misma manera dentro de su activo. Sin embargo, la obligación del deudor no se extingue automáticamente.

Una alternativa utilizada por las entidades financieras consiste en transferir esos derechos de cobro a terceros, entre ellos estudios jurídicos especializados, por un valor inferior al monto original de la deuda. De esa manera, el banco obtiene un recupero parcial y deja de administrar directamente una cartera de créditos con bajas perspectivas de cobro.

También pueden continuar las acciones judiciales para intentar recuperar el capital adeudado. El procedimiento dependerá de las características de cada crédito, del tipo de deudor y de la documentación disponible.

En el caso de los préstamos en dólares, Menescaldi señaló que parte de esos saldos puede corresponder a empresas cuyos pasivos fueron judicializados o que ingresaron en procesos de quiebra. Por ese motivo, la composición de la cartera pasada a pérdida no necesariamente se limita a préstamos de consumo de personas físicas.

La deuda morosa todavía concentra una parte importante en situación 4

Los datos de la Central de Deudores del BCRA también permiten observar cómo se distribuyen las obligaciones según el tiempo transcurrido desde el incumplimiento.

De acuerdo con el relevamiento realizado por EcoGo, el 54% de la deuda morosa se encontraba en situación 4, correspondiente a atrasos de entre seis meses y un año.

La diferencia entre las categorías es relevante porque un crédito que se encuentra en situación 4 todavía no alcanzó el período de más de un año de atraso que caracteriza a la situación 5.

Según las reglas utilizadas para clasificar la irregularidad crediticia, un deudor que regulariza sus pagos debe atravesar distintos períodos antes de abandonar completamente la condición de morosidad. En el esquema mencionado por EcoGo, una deuda ubicada en situación 4 necesita aproximadamente cinco meses de comportamiento normal para salir de ese estado: tres meses para avanzar a la categoría 3 y otros dos meses para dejar de figurar como morosa en los registros correspondientes.

La evolución depende, de todos modos, del cumplimiento de las obligaciones y de las condiciones establecidas para cada caso.

Los préstamos refinanciados alcanzaron $2,6 billones

El aumento de los créditos pasados a pérdida convive con otro fenómeno dentro del sistema financiero: el crecimiento de las deudas refinanciadas.

La misma base de datos oficial del BCRA permite identificar los préstamos que fueron renegociados entre bancos y clientes. La consultora 1816 había estimado que el saldo de operaciones refinanciadas de manera exitosa alcanzaba aproximadamente $2,6 billones, equivalente a cerca del 3,7% del total de préstamos.

Según las estimaciones de EcoGo, cuatro entidades concentran alrededor del 70% de los saldos refinanciados.

El Banco Galicia representa el 32,1% del total, seguido por el Banco Provincia con 14,7%, Santander con 14,2% y Banco Nación con 9,7%.

La distribución refleja la participación de cada entidad dentro del conjunto de préstamos que fueron renegociados con sus clientes.

Mientras algunas entidades difundieron programas generales de refinanciación, especialmente los bancos públicos, las entidades privadas suelen evaluar las alternativas de manera individual según el perfil y la situación de cada cliente.

Cuántas deudas refinanció el Banco Nación

El Banco Nación informó que desde comienzos de año había refinanciado 102.505 operaciones por un total de $476.300 millones, correspondientes a 89.608 clientes.

El monto promedio de las operaciones alcanzó aproximadamente los $4,6 millones.

Dentro de ese conjunto, las operaciones se distribuyeron de la siguiente manera:

  • 64.249 operaciones correspondieron a clientes que ya se encontraban en mora, por un monto de $322.600 millones
  • 36.424 refinanciaciones de tarjetas de crédito en situación de premora, por $129.600 millones
  • 1.832 operaciones correspondieron a diferentes casos de premora, por un total de $24.100 millones

La entidad dispone de distintas alternativas para quienes necesitan consolidar o refinanciar obligaciones. Las opciones incluyen deudas contraídas con el propio banco y determinados casos correspondientes a obligaciones con otras entidades financieras.

Entre las alternativas informadas se encuentra la consolidación de obligaciones de hasta $100 millones y hasta 120 meses bajo modalidad UVA, además de mecanismos para unificar deudas y opciones específicas destinadas a clientes con créditos en situación irregular.

Qué opciones existen para refinanciar las tarjetas

El Banco Nación también cuenta con alternativas específicas para los saldos impagos de tarjetas de crédito.

Para clientes que registran hasta 90 días de atraso, la entidad permite financiar hasta $10 millones, con un plazo de hasta 60 meses y una tasa nominal anual del 35%.

El procedimiento puede realizarse de manera digital y mediante autogestión, sin necesidad de concurrir personalmente a una sucursal.

La refinanciación permite transformar un saldo vencido o próximo a entrar en mora en un nuevo esquema de pagos, sujeto a las condiciones establecidas por la entidad y al perfil crediticio del cliente.

Estas alternativas forman parte de las estrategias que utilizan los bancos para evitar que determinados créditos avancen hacia categorías de mayor irregularidad y, eventualmente, terminen siendo considerados incobrables.

Qué revelan los datos sobre la morosidad bancaria en Argentina

La evolución de los créditos pasados a pérdida y de las operaciones refinanciadas permite observar dos movimientos dentro del sistema financiero.

Por un lado, aumentó la cantidad de préstamos que las entidades dejaron de contabilizar como parte de sus activos debido a sus bajas perspectivas de recupero. Los 143.143 créditos registrados hasta mayo representan un incremento significativo frente a los 74.250 contabilizados a fines de 2024.

Por otro lado, una parte de los deudores logró renegociar sus obligaciones con las entidades. Los $2,6 billones de saldos refinanciados estimados por 1816 muestran el volumen de créditos que fueron sometidos a nuevos esquemas de pago.

Ambos fenómenos forman parte de la evolución de la calidad de las carteras crediticias. Mientras la refinanciación permite modificar las condiciones de una deuda para facilitar su cumplimiento, el pase a pérdida se aplica cuando el banco determina que las posibilidades de recupero son reducidas.

En este último caso, la baja contable del crédito no implica que la deuda desaparezca. Los saldos pueden continuar sujetos a procesos de recupero, ya sea mediante la venta de la cartera a terceros o a través de procedimientos judiciales.

Los datos oficiales procesados por EcoGo muestran, así, el volumen de créditos que atravesaron las distintas etapas de deterioro de su situación hasta llegar a la categoría considerada incobrable y posteriormente ser retirados de los balances de las entidades financieras.

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