El riesgo país sube por octava rueda al hilo, mientras caen bonos y acciones
Los bonos argentinos en dólares profundizan este miércoles la tendencia negativa en Wall Street, en una jornada marcada nuevamente por la presión sobre la deuda soberana. El deterioro de los títulos se refleja en el riesgo país, que avanza hasta los 556 puntos básicos y se mantiene por encima de la barrera de los 550 puntos.
Entre los bonos Globales, las pérdidas son generalizadas y el GD29 encabeza las bajas, con un retroceso del 1,5%. Los Bonares, emitidos bajo legislación argentina, tampoco escapan al clima negativo y registran caídas de hasta 0,9%.
El movimiento de los títulos soberanos vuelve a poner el foco sobre la percepción de los inversores respecto del programa económico y la capacidad de la Argentina para recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones favorables.
Riesgo país: por qué vuelve a subir
El avance del riesgo país se produce en un contexto en el que el mercado mantiene dudas sobre distintos aspectos de la economía argentina. Entre los factores que pesan aparecen los datos de la economía real, particularmente en sectores relevantes para la generación de empleo, y una menor velocidad en la acumulación de reservas por parte del Banco Central.
A esto se suma el escenario político. La evolución de la imagen del Gobierno en las encuestas comenzó a ser seguida con mayor atención por los inversores, en un momento en que el mercado también empieza a incorporar las necesidades financieras de los próximos años.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo esta semana reuniones con inversores en Nueva York, incluido un encuentro organizado por J.P. Morgan. Durante esos contactos, el funcionario buscó transmitir confianza respecto de la continuidad del programa económico y sostuvo que el Gobierno no tiene previsto salir a colocar deuda en los mercados internacionales mientras las tasas resulten demasiado elevadas.
Sin embargo, la reacción posterior de los activos argentinos no acompañó ese mensaje: los bonos volvieron a registrar fuertes bajas y el riesgo país continuó escalando.
Tasas de Estados Unidos y presión sobre los mercados emergentes
El escenario internacional también representa un factor de presión adicional. Luego de la reciente decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años permanece en niveles elevados, cercanos al 5%.
Cuando aumenta el rendimiento de los activos considerados de menor riesgo, los inversores suelen exigir una mayor compensación para mantener posiciones en deuda de economías emergentes con un perfil crediticio más elevado. Ese mecanismo incrementa la presión sobre países como la Argentina, que necesitan ofrecer retornos mayores para resultar atractivos.
"Las tasas largas de Estados Unidos siguen altas y eso hace menos atractivos a los activos emergentes, especialmente a los que tienen mayor riesgo crediticio", explicó a Ámbito Leo Anzalone, de Cepec.
El analista también señaló que existe un componente doméstico. Según su lectura, el mercado comienza a demandar una prima mayor frente a la incertidumbre política y las necesidades de financiamiento asociadas a los vencimientos de deuda previstos para 2027.
Acciones argentinas: el rojo también llega a Wall Street
La presión no se limita a la renta fija. Las acciones argentinas también atraviesan una jornada predominantemente negativa.
En Buenos Aires, el S&P Merval retrocede 0,4% hasta las 2.986.637 unidades. Cuando se mide en dólares, el índice pierde 0,1% y alcanza un nuevo mínimo para septiembre.
En Wall Street, los ADRs argentinos muestran bajas prácticamente generalizadas. Entre las excepciones aparecen YPF, Cresud y Pampa Energía, que logran mantenerse en terreno positivo.
Del lado negativo, las mayores caídas corresponden a BBVA, con un retroceso del 1,9%; Central Puerto, que pierde 1,8%; e IRSA, con una baja del 1,6%.
De esta manera, la rueda vuelve a mostrar un comportamiento adverso para los activos argentinos, con los inversores atentos tanto a las señales provenientes de la economía local como a las condiciones financieras internacionales.