Cuánto se gana con Uber o Cabify y cuánto hay que invertir para entrar al negocio

Guía completa para calcular la rentabilidad real de trabajar con aplicaciones de transporte según el uso de nafta, equipo de GNC o motor eléctrico
Una mano agarrando un celular en cuya pantalla se visualiza una aplicación de movilidad y un conductor manejando el auto de fondo

Puntos importantes

Checkbox Checked El ingreso en apps exige restar gastos operativos como combustible, seguros y mantenimiento al total facturado. El ahorro depende del tipo de motor, siendo los modelos eléctricos o a GNC más rentables.
Checkbox Checked La inversión inicial varía según si se compra o alquila el vehículo. Comprar implica inmovilizar capital en un activo que se deprecia por el uso intensivo, mientras que alquilar reduce el riesgo.
Checkbox Checked La rentabilidad real se mide tras deducir todos los costos y considerar la depreciación del auto. El éxito depende de un balance estratégico entre inversión, eficiencia técnica y horas de trabajo.

Comprar un auto para trabajar con Uber o Cabify puede convertirse en una forma de generar ingresos, pero antes de poner el dinero hay que hacer una cuenta bastante más amplia que la de sumar lo que se cobra por cada viaje, pues el vehículo pasa a ser, al mismo tiempo, la herramienta de trabajo y el principal activo de la actividad. Por eso, combustible, seguro, patente, mantenimiento, neumáticos, reparaciones y depreciación terminan siendo tan importantes como la facturación.

La pregunta central, entonces, no es cuánto dinero puede generar un auto trabajando para una aplicación, sino cuánto queda realmente después de pagar todos los gastos y en cuánto tiempo se recupera el capital invertido. En tal sentido, los números disponibles para septiembre de 2026 muestran que el negocio puede tener una diferencia importante según el tipo de vehículo, las horas trabajadas y, especialmente, si el conductor utiliza nafta, GNC o un modelo eléctrico.

Cuánto puede ganar un conductor de Uber

Según los datos que surgen del propio mercado y de acuerdo a la experiencia de varios conductores, quien trabaja entre nueve y diez horas por día, puede obtener entre $90.000 y $150.000 diarios después de la comisión de la plataforma. Su referencia para considerar que una jornada vale la pena es de al menos $100.000.

Si se toma un promedio de $130.000 diarios y se supone una actividad de lunes a viernes, el ingreso llega a unos $650.000 semanales. En cuatro semanas, la facturación puede ubicarse alrededor de $2,6 millones.

Pero ese número todavía no representa la ganancia del dueño del auto, pues el propio conductor advierte que el combustible es uno de los primeros gastos que hay que descontar, ya que según su experiencia, con un vehículo naftero puede representar cerca del 30% de lo generado, mientras que con GNC baja a aproximadamente 15% y con un eléctrico ronda el 10%. A eso se suman seguro, mantenimiento, cambios de aceite, desgaste y depreciación.

La diferencia es importante porque un auto que factura $2,6 millones por mes no significa que su propietario tenga $2,6 millones disponibles para recuperar la inversión. Con el escenario de $2,6 millones mensuales, un auto naftero dejaría unos $1,82 millones después del combustible. Con GNC quedarían unos $2,21 millones y con un eléctrico unos $2,34 millones. Sin embargo, todavía habría que descontar todos los demás gastos del vehículo.

Cuáles son los costos mensuales de mantener un auto para trabajar

Dentro del listado de gastos, el seguro ocupa un lugar destacado pues es permanente, incluso durante los meses en los que el vehículo trabaja menos y lo mismo ocurre con la patente y buena parte del mantenimiento. El auto también necesita services más frecuentes cuando recorre muchos kilómetros y, en una actividad intensiva, el desgaste de neumáticos, frenos, suspensión y embrague puede acelerarse considerablemente.

Para tener una referencia, un Peugeot 208 0 km valuado en septiembre de 2026 entre $35 millones y $42 millones tiene un costo mensual de mantenimiento estimado en unos $735.500 en CABA bajo un escenario que contempla seguro, patente, combustible, cochera, peajes, service prorrateado y lavados.

Ese cálculo está pensado para un uso particular de unos 1.350 kilómetros mensuales, pero un auto utilizado para Uber o Cabify puede recorrer bastante más, por lo que no resulta correcto trasladar directamente ese gasto al trabajo con aplicaciones. El dato sirve, en cambio, para mostrar que mantener un auto implica bastante más que pagar combustible. Cuando el vehículo se transforma en una herramienta de trabajo, el kilometraje mensual puede multiplicarse y eso hace que el costo real de cada kilómetro tenga que incorporarse a la cuenta.

Por eso, la fórmula debería ser relativamente sencilla: ingresos de la aplicación menos combustible, seguro, patente, mantenimiento, reparaciones, neumáticos, peajes, impuestos y depreciación. Recién después de esa cuenta aparece la verdadera ganancia.

Cuánto cuesta comprar un auto usado o un 0km

El capital inicial depende del vehículo elegido, pues un modelo usado puede reducir considerablemente la inversión, mientras que un 0 km ofrece menor riesgo de reparaciones importantes en los primeros años, aunque exige poner mucho más dinero al comienzo.

Haciendo un simple ejemplo, puede tomarse el caso de un Chevrolet Onix 2015 que podría conseguirse en alrededor de $15 millones y que un auto estándar apto para Uber o Cabify poía alquilarse desde unos $300.000 semanales. Ese valor equivale entonces a aproximadamente $1,18 millones mensuales de alquiler bruto.

La comparación permite entender una de las alternativas que tiene quien quiere entrar al negocio: comprar un auto y manejarlo personalmente, comprarlo y alquilarlo a otro conductor, o directamente alquilar una unidad y quedarse con la diferencia entre lo generado y el costo del alquiler.

En el caso de quien compra para manejar personalmente, el capital queda inmovilizado en un activo que puede conservar parte de su valor de reventa. Esa es una diferencia importante frente al alquiler, porque al finalizar el período de trabajo el propietario todavía tiene un vehículo que puede vender. Pero también existe una contrapartida: cuanto más se utiliza el auto, mayor es su desgaste y, por lo tanto, menor puede ser su valor de reventa.

En cuántos meses se recupera la inversión de un auto

Suponiendo que una persona compra un auto por $35 millones y comienza a trabajar con la aplicación, si consigue una facturación promedio de $2,6 millones mensuales, el resultado dependerá fundamentalmente de cuánto le cueste operar el vehículo. En un escenario relativamente favorable, después del combustible y del resto de los gastos podría quedar una ganancia de alrededor de $1 millón mensual. En ese caso, recuperar los $35 millones iniciales llevaría aproximadamente 35 meses. Si la ganancia neta subiera a $1,3 millones por mes, el plazo teórico bajaría a unos 27 meses y con una ganancia de $1,5 millones, se reduciría a unos 23 meses.

Estos cálculos son simples y sirven para dimensionar el negocio, pero no deben interpretarse como una promesa de recuperación, pues no contemplan meses con menos trabajo, períodos en los que el auto quede parado, reparaciones extraordinarias ni el costo financiero de comprarlo con un préstamo.

Tampoco descuentan la pérdida de valor del vehículo. Después de tres años de uso intensivo el auto seguramente valdrá bastante menos de lo que costó originalmente y esa diferencia también forma parte del costo económico de la inversión. Por eso, el recupero real no debería medirse únicamente por la cantidad de meses necesarios para juntar nuevamente los $35 millones, pues hay que considerar cuánto vale el vehículo cuando llega el momento de venderlo.

Conviene comprar un auto para trabajar o para alquilarlo a un tercero

Existe otra posibilidad que cambia completamente la ecuación. En lugar de manejar, el propietario puede comprar el vehículo y alquilarlo a un conductor que trabaja para Uber, Cabify o DiDi.

Según datos del mercado el alquiler de autos estándar para aplicaciones parte de los $300.000 semanales, por lo que con cuatro semanas de alquiler, el ingreso bruto rondaría $1,2 millones mensuales, pero el problema es que ese ingreso tampoco equivale a la rentabilidad final, pues el propietario debe afrontar, según las condiciones acordadas, seguro, patente, mantenimiento y eventualmente períodos en los que el auto permanece parado.

Además, existe un riesgo adicional: el vehículo está siendo utilizado muchas horas por día y acumula rápidamente kilómetros y es por eso que una renta mensual elevada puede estar acompañada por un desgaste también elevado. Si bien el atractivo de este modelo es que el dueño no necesita conducir, el inconveniente es que transforma al auto en un activo que requiere administración permanente.

Cuáles son los mejores autos para Uber y Cabify

El vehículo elegido tiene una importancia decisiva, pues Uber establece requisitos mínimos que incluyen cuatro o cinco puertas, espacio para equipaje, aire acondicionado y buenas condiciones mecánicas y físicas, aunque los requisitos pueden variar según la ciudad y el servicio. Cabify, por su parte, exige en Buenos Aires un sedán de cuatro o cinco puertas en buenas condiciones, aire acondicionado y la documentación correspondiente. La plataforma también requiere que el conductor sea mayor de 21 años y esté inscripto como monotributista.

En la práctica, la elección no debería hacerse solamente por el precio de compra, pues un auto barato que consume mucho combustible o tiene repuestos caros puede terminar siendo más costoso que otro que cuesta más al momento de comprarlo. Por eso, para este tipo de actividad adquieren importancia el consumo, la disponibilidad y precio de los repuestos, la frecuencia de los services, el valor de los neumáticos y la facilidad para vender el vehículo usado.

También importa la posibilidad de utilizar GNC. Si el ahorro de combustible es significativo y el costo de instalación del equipo puede amortizarse con el kilometraje recorrido, el resultado mensual puede cambiar de manera considerable.

Qué tan rentable alquilar un auto para trabajar con aplicaciones

El alquiler permite ingresar al negocio con mucho menos capital. Uber ofrece alternativas para conductores que no tienen auto propio y Cabify también trabaja con vehículos particulares y distintas modalidades de acceso. Pero el costo aparece directamente sobre la ganancia mensual. Si un conductor genera $2,6 millones y paga $280.000 por semana de alquiler, destinaría alrededor de $1,12 millones mensuales al vehículo. Antes de combustible, le quedarían unos $1,48 millones.

Esto significa que el alquiler reduce el riesgo de inmovilizar $30 o $40 millones, pero aumenta el costo operativo mensual. La compra hace exactamente lo contrario: exige una inversión inicial mucho mayor, pero permite que parte de lo generado se transforme en patrimonio.

La cuenta que hay que hacer antes de comprar

Para quien está pensando en comprar un auto exclusivamente para trabajar con una aplicación, la cuenta debería comenzar por el capital disponible y no por la facturación esperada. Si el vehículo cuesta $35 millones, hay que preguntarse cuánto dinero puede generar mensualmente y cuánto queda después de todos los gastos. Si la respuesta es que quedan $1 millón mensuales, la recuperación simple del capital será de casi tres años. Si quedan $1,5 millones, el período baja a poco menos de dos años.

Pero la verdadera recuperación será diferente porque durante ese tiempo el auto se desgasta y pierde valor. Por eso, una forma más realista de calcularla es sumar las ganancias acumuladas y el valor de reventa estimado del vehículo, y compararlos con el capital invertido y todos los gastos extraordinarios.

En definitiva, comprar un auto para Uber o Cabify puede convertirse en una actividad rentable, pero no funciona como una inversión de renta fija. El ingreso depende de las horas trabajadas y de la demanda, mientras que una parte importante de los costos crece precisamente cuando aumenta la cantidad de kilómetros recorridos.

La principal ventaja de comprar es que, además del ingreso mensual, queda un activo que puede venderse, pero la principal desventaja es que el capital inicial es elevado y el vehículo se transforma en una herramienta sometida a un uso intensivo.

Por eso, antes de elegir el modelo, conviene hacer una cuenta que incluya todo: precio de compra, combustible, seguro, patente, mantenimiento, neumáticos, reparaciones, impuestos, depreciación y valor de reventa. El número que queda después de esa cuenta es el que permite saber si realmente se está comprando un auto para ganar dinero o simplemente convirtiendo un vehículo caro en una herramienta de trabajo.

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