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Finanzas

Las pistas que el BCRA le dio a Wall Street sobre la próxima etapa del dólar en Argentina

iProfesional accedió al resumen que elaboró JP Morgan sobre los próximos pasos del Banco Central, en un contexto de creciente tensión cambiaria

29/09/2026
Actualizado 11:30hs

El Banco Central (BCRA) dejó algunas pistas ante inversores de Wall Street sobre los ejes con los que piensa la próxima etapa del dólar: preservar flexibilidad para atender desequilibrios cambiarios, acumular reservas a medida que avance la estabilización y reforzar las reglas institucionales que sostienen la confianza en el peso.

Así surge del resumen que elaboró JP Morgan sobre la participación de Santiago Bausili, presidente del Central, en su Andean Opportunities Forum. La exposición dejó señales sobre la orientación del BCRA, aunque el documento no recoge específicamente un anuncio de un nuevo régimen cambiario ni un calendario para eliminar las restricciones que todavía persisten.

La presentación del presidente del Banco Central formó parte de los paneles en un encuentro que también reunió a funcionarios, economistas y especialistas en consumo y política. El intercambio fue moderado por Diego Pereira, economista jefe de JP Morgan para América Latina, excluido Brasil.

La referencia más directa al frente cambiario aparece entre las conclusiones que el banco estadounidense extrajo de la intervención de Bausili. Bajo el supuesto de continuidad política, la reseña destaca la importancia de conservar la capacidad de alternar entre mercados cambiarios para atender descalces de divisas.

La formulación pone a la flexibilidad entre las herramientas relevantes para la gestión del dólar, aunque el documento no precisa cómo funcionaría esa capacidad, qué operaciones involucraría ni qué reglas la acompañarían. Tampoco permite concluir que Bausili haya anticipado una flotación libre, la eliminación de las bandas o una unificación inmediata de los mercados.

El economista Federico Glustein, en charla con iProfesional, interpretó esa flexibilidad como la posibilidad de aprovechar los mercados de futuros, de bonos, del dólar financiero y el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para intervenir y procurar una estabilización cambiaria. El objetivo sería, según explicó, "evitar una corrida o un fuerte alza que ponga en jaque parte del programa económico".

En su lectura, el Gobierno ya utiliza herramientas de ese tipo mediante la renovación de emisiones, decisiones sobre qué parte de los vencimientos deja líquida y la emisión de instrumentos vinculados al dólar, tanto dollar linked como hard dollar.

Glustein sostuvo que esas alternativas permiten ganar margen de maniobra cuando disminuye la oferta de divisas por una caída estacional de las exportaciones o cuando deben afrontarse pagos de intereses y capital de la deuda. Su interpretación aporta una explicación sobre los instrumentos que podrían dar contenido a la flexibilidad mencionada por el gigante de Wall Street, aunque ese detalle operativo no figure en lo que fue la exposición de Bausili.

El alcance de la señal oficial está, por ahora, en las prioridades de gestión. Para conocer la mecánica de una eventual etapa posterior al cepo faltan definiciones que, a priori, ni el mismo equipo económico conoce aún.

Reservas del BCRA, sin compromiso de ritmo fijo

Las reservas ocupan un lugar central en ese planteo. Según recoge JP Morgan, Bausili presentó la acumulación de dólares como una consecuencia de una estabilización exitosa. El enfoque contempla que las reservas continúen aumentando mes a mes, "pero sin comprometer de antemano una velocidad determinada".

Eso quiere decir, en la práctica, que como antes se compraba el 5% del monto negociado en el MULC hoy se adquiere el 3% y mañana podría ser el 2% o el 4%, por ejemplo.

La distinción importa para el mercado porque separa la orientación del programa de una promesa de compras por un monto fijo. La exposición de Bausili vincula la acumulación con las condiciones que genere la estabilidad. De ese modo, el ritmo al que se incorporen divisas aparece asociado al desempeño del programa, sin una trayectoria predeterminada en el resumen.

Esa definición no supone que las reservas pierdan relevancia. Por el contrario, deja planteada una cuestión que los inversores deberán seguir: en qué medida la mejora de la confianza se traduce efectivamente en una mayor disponibilidad de dólares y en una menor vulnerabilidad financiera.

El otro componente es la política monetaria. Bausili describió una economía poco monetizada, en la que el peso conserva un uso principalmente transaccional. En ese contexto, el BCRA mantiene un enfoque centrado en la cantidad de dinero y prioriza la formación de expectativas y la reducción de la volatilidad por encima del estímulo a la actividad, de acuerdo con JP Morgan.

La lectura conjunta de esos elementos muestra una estrategia que busca sostener la estabilización mediante el control monetario y la credibilidad.

Reforma de la Carta Orgánica para fortalecer la independencia

Para respaldar ese enfoque, la exposición también incluyó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Los objetivos, dijo el hombre fuerte de Luis Caputo en el BCRA, son terminar con el financiamiento al Tesoro, concentrar el mandato en preservar el valor del peso y fortalecer la independencia y el gobierno de la institución.

La dimensión institucional apunta a la duración del programa. Las reglas que limitan el financiamiento monetario y ordenan las responsabilidades del BCRA buscan dar mayor previsibilidad a las decisiones futuras. En la lógica expuesta, la confianza debería apoyarse tanto en la gestión cotidiana como en un marco que haga más consistente esa política en el tiempo.

Bausili acompañó esas definiciones con una evaluación favorable de la posición externa argentina. Según marca JP Morgan, sostuvo que las reformas del programa de estabilización dejaron al país menos expuesto a shocks internacionales que en ciclos anteriores. También señaló una mejora de los términos de intercambio, favorecida por el petróleo.

Glustein introdujo una distinción entre el frente comercial y el financiero. A su entender, el Gobierno considera que el primero estará relativamente cubierto, pero todavía necesita asegurar la calma financiera, especialmente en un momento preelectoral. El economista ubicó ese desafío en un escenario internacional que describió como marcado por la suba de tasas, las guerras en Medio Oriente y la inestabilidad política.

El dilema de las restricciones que todavía pesan sobre las divisas

Las restricciones que todavía pesan sobre la salida de divisas agregan otra dificultad. Glustein señaló que las limitaciones actuales penalizan el giro de dividendos al exterior y se mostró poco optimista sobre la posibilidad de levantarlas en las condiciones que describió.

En caso de que se avanzara con esa liberalización, advirtió que una salida elevada de dólares podría acelerar el tipo de cambio y generar episodios frecuentes de inestabilidad. En su visión, esa tensión ayuda a explicar por qué la restricción se mantiene pese al deseo del Gobierno de eliminarla: "Liberar la demanda de divisas exige contar con condiciones que permitan absorberla sin comprometer la estabilidad cambiaria", dijo.

La advertencia del economista incorpora un riesgo a la discusión sobre la próxima etapa. La capacidad de intervenir en distintos mercados puede aportar herramientas para administrar presiones, pero la eliminación de las restricciones restantes también dependerá, bajo su análisis, de la magnitud de los flujos que pueda afrontar la economía.

Bausili, por su parte, identificó una restricción interna: la distancia entre las expectativas y la realidad. La estabilización enfrenta el desafío de trasladar sus resultados a las decisiones de empresas y hogares, en una economía en la que la incertidumbre mantiene costos concretos.

En ese sentido, JP Morgan recoge la advertencia de Bausili sobre las coberturas financieras y de la economía real que provocó la volatilidad previa a las elecciones legislativas. De acuerdo con el documento, esas decisiones de protección afectaron la actividad, los márgenes y la dinámica inflacionaria.

El diagnóstico permite entender por qué la reducción de la volatilidad ocupa un lugar importante en su exposición. Cuando empresas y familias destinan recursos a protegerse de movimientos económicos abruptos, esa incertidumbre también condiciona sus decisiones de producción, gasto e inversión.

Los matices de otros paneles del foro

Los otros paneles del foro aportaron matices a la visión oficial. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, presentó los pilares del programa económico:

  • El superávit fiscal permanente
  • La desregulación
  • Los derechos de propiedad

También defendió una estrategia de largo plazo, orientada a la productividad y las exportaciones, con prioridad en la consistencia de las políticas.

La exposición de Nielsen sobre la Argentina mostró las dificultades que todavía atraviesa el consumo. Según consigna el informe, la recuperación de las compras masivas era marginal, mientras el estancamiento del ingreso disponible, el endeudamiento de los hogares y el peso de los gastos fijos limitaban una mejora más amplia. La desaceleración de la inflación, bajo ese diagnóstico, todavía no se había convertido en un impulso suficiente al gasto.

A su vez, el panel de Poliarquía introdujo la incertidumbre política hacia las presidenciales de 2027. Su análisis destacó la necesidad del Gobierno de sostener coaliciones y acuerdos, en un escenario de competencia fragmentada. Ese punto es relevante porque la continuidad política figura entre los supuestos que acompañan la referencia cambiaria de la exposición de Bausili.

La próxima etapa deberá, por lo tanto, conectar las definiciones monetarias e institucionales con resultados que fortalezcan la confianza. La acumulación efectiva de reservas, la reducción de la volatilidad y la capacidad de sostener las reglas serán las señales que permitan evaluar ese recorrido.

A esos factores, Glustein sumó la necesidad de administrar la demanda financiera de dólares y el riesgo de una mayor salida de divisas si se levantan las restricciones. El informe de JP Morgan ofrece una primera aproximación a las prioridades del BCRA; el funcionamiento concreto de un régimen sin las limitaciones restantes todavía requiere precisiones.