Mapa de la deuda: estas son las provincias y las edades más y menos endeudadas en el país

Lejos de disminuir, la deuda de las familias se mantiene en niveles que no solo afestan la situación actual sino que tienen proyección a futuro
Un hombre preocupado se toma la cabeza mientras mira su celular y tiene la computadora en su escritorio

Puntos importantes

Checkbox Checked La morosidad es desigual. Santa Cruz y el AMBA lideran las tasas.
Checkbox Checked Los jóvenes, menores de 25, muestran el mayor incumplimiento.
Checkbox Checked El crédito no bancario (fintech) concentra la irregularidad.

La morosidad de la deuda de las familias se mantiene en niveles muy elevados, en especial en Santa Cruz, La Rioja y San Luis, que encabezan el ranking provincial, mientras que en algunos municipios del conurbano más de uno de cada tres deudores está en mora. Los jóvenes son el grupo más comprometido y las financieras y fintech concentran los mayores niveles de incumplimiento.

La deuda de las familias argentinas tiene un nuevo mapa y revela una realidad mucho más desigual de lo que muestra el promedio nacional. La última actualización disponible del Mapa de la Deuda, elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) junto con la Fundación Friedrich Ebert, muestra que en agosto de 2026 la tasa de mora llegó al 19,5% del monto total adeudado.

El dato surge de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) y considera como morosa a la deuda que acumula más de 90 días de atraso, es decir, las situaciones 3, 4 y 5 de la clasificación oficial. La Central de Deudores reúne información de entidades financieras y de otros proveedores de crédito y se actualiza mensualmente.

La fotografía es especialmente preocupante porque detrás del promedio nacional aparecen diferencias enormes. Y más teniendo en cuenta el crecimiento del 60% en un año de deudores irrecuperables . Hay provincias donde la mora se ubica por encima del 20% y municipios del conurbano donde supera el 35%, pero además existe otro dato que cambia la lectura del fenómeno: los jóvenes son quienes presentan los mayores niveles de incumplimiento, mientras que las deudas con proveedores no financieros de crédito muestran una irregularidad muy superior a la registrada en los bancos.

Ranking de morosidad por provincia: las zonas con más deuda en mora

Santa Cruz aparece al frente del ranking nacional, con una tasa de mora de 26,8%. Es decir, prácticamente más de una cuarta parte del monto de deuda registrado en la provincia se encuentra en situaciones de atraso superiores a 90 días, le siguen La Rioja, con 25,4% y San Luis, con 25,1%; Catamarca, con 23,7%, y Buenos Aires, 22,9%. 

En el otro extremo aparece la Ciudad de Buenos Aires, con 12,9%; La Pampa, con 13%; Entre Ríos, con 13,30%; Santa Fe, con 14,29%; y Córdoba, con 15,06%. 

Otro aspecto importante de la deuda en mora es lo que se refiere a que tipo de entidad es la otorgante de la deuda, ya que no es lo mismo deberle a un banco que a una financiera, y este es uno de los datos más importantes para entender la situación es el tipo de entidad a la que las familias recurren para financiarse. En tal sentido, el BCRA viene mostrando una expansión significativa de los proveedores no financieros de crédito, entre ellos fintech, emisoras de tarjetas, comercios y otras compañías que ofrecen préstamos.

En agosto de 2026, la irregularidad de la cartera de las cadenas comerciales superaba el 56%, seguida de cerca por las financieras de cuotas y préstamos personales, que llegaba al 52,5%. Por su parte, las tarjetas de crédito no bancarias presentaban una mora del 41,6%.

Si se comparan estos porcentajes con los de las entidades bancarias, la diferencia es significativa, pues el ratio de irregularidad de los créditos al sector privado otorgados por los bancos privados era del 20,3% y de los públicos se reducía al 11,5%. En este contexto, las financieras de automotrices apenas mostraban una mora del 3,95 por ciento.

Esto no significa que todos los clientes de una fintech o una financiera sean morosos, ya que el dato indica que, dentro de las carteras de estos proveedores, el porcentaje de financiamiento en situación irregular es considerablemente mayor. La explicación tiene además un componente de acceso al crédito, pues las personas con menores ingresos o con antecedentes crediticios deteriorados suelen tener más dificultades para obtener un préstamo bancario tradicional y recurren a canales alternativos.

Qué edades tienen mayor nivel de mora y problemas para pagar deudas

La edad es otra de las grandes diferencias que aparecen en el mapa, ya que entre los menores de 25 años, la tasa de mora llega al 36,84%, es decir más del doble del promedio nacional, en tanto que el indicador baja progresivamente con la edad: alcanza 26% entre los 26 y 35 años; 17,86% entre 36 y 45; 15,37% entre 46 y 55; 13,25% entre 56 y 65; 11,69% entre 66 y 75, y apenas 9,06% entre los mayores de 75 años.

El resultado muestra una relación muy clara entre edad y dificultades para afrontar las obligaciones financieras, pues los menores de 35 años no solamente tienen una tasa de mora elevada: también presentan una mayor utilización de canales alternativos al sistema bancario tradicional.

La explicación está relacionada con el acceso, pues para una persona joven sin historial crediticio suficiente, sin ingresos formales elevados o con ingresos variables, una billetera virtual, una tarjeta no bancaria o una fintech puede resultar mucho más accesible que un préstamo bancario.

El AMBA muestra una realidad todavía más dura

El promedio nacional esconde una de las situaciones más preocupantes: la del Área Metropolitana de Buenos Aires, pues un estudio de estudio realizado por Eunomia  sobre la base de información del BCRA, INDEC, Secretaría de Trabajo y el Mapa de la Deuda identificó 5,4 millones de deudores únicos en los 40 partidos del AMBA. De ese universo, el 27,2% se encontraba en mora. Es decir, más de uno de cada cuatro deudores de la región tenía obligaciones con atrasos superiores a 90 días.

Pero nuevamente el promedio oculta diferencias muy fuertes, pues el municipio con mayor incidencia es Presidente Perón, donde la mora llega al 37,04% y le  siguen Florencio Varela, con 36,06%; José C. Paz, con 35,42%; San Vicente, con 34,31%; Malvinas Argentinas, con 33,07%; Moreno, con 33,06%; Ezeiza, con 32,46%; Marcos Paz, con 31,96%; Merlo, con 31,78%, y Ensenada, con 31,11%. En estos distritos, por lo tanto, más de tres de cada diez personas endeudadas aparecen en situación de mora.

La contracara se encuentra en los municipios del corredor norte y algunos distritos de mayores ingresos, como por ejemplo Vicente López registra una tasa de mora de 13,02%; San Isidro, 15,46%, y Morón, 17,80%. Entonces, la diferencia es contundente: entre Presidente Perón y Vicente López existe una brecha de aproximadamente 24 puntos porcentuales.

Los diez municipios del AMBA con mayor mora

  • Presidente Perón: 37,04%
  • Florencio Varela: 36,06%
  • José C. Paz: 35,42%
  • San Vicente: 34,31%
  • Malvinas Argentinas: 33,07%
  • Moreno: 33,06%
  • Ezeiza: 32,46%
  • Marcos Paz: 31,96%
  • Merlo: 31,78%
  • Ensenada: 31,11%

El contraste con los municipios de menor mora resulta todavía más significativo cuando se observa que todos forman parte de una misma área metropolitana y están sujetos a un mismo sistema financiero.

Otra cuestión a tener en cuenta es la que surge del cruce entre territorio y edad, ya que permite detectar situaciones todavía más complejas. Así por ejemplo, en José C. Paz, uno de los municipios con mayor nivel de mora, el porcentaje de incumplimiento entre los menores de 25 años llega al 46,17%, mientras que entre quienes tienen entre 26 y 35 años, la tasa alcanza 42,40%. En cambio, entre las personas mayores de 75 años baja hasta alrededor del 12,8%. La diferencia permite ver que el problema no es solamente territorial. Dentro de un mismo municipio, los jóvenes presentan un nivel de mora muy superior al promedio general.

El nuevo problema: tener varias deudas al mismo tiempo

Los datos del BCRA muestran que una proporción importante de los clientes de los proveedores no financieros también mantiene obligaciones con bancos. De hecho, alrededor de 6,9 millones de personas tenían financiamiento simultáneamente con proveedores no financieros y entidades financieras. Es decir, el problema no necesariamente consiste en tener una única deuda que no se puede pagar. Al respecto, cada vez adquiere mayor importancia la combinación de préstamo personal, tarjeta de crédito, financiación de una fintech y crédito de una financiera.

La mora, entonces, puede convertirse en un círculo difícil de cortar: un crédito permite pagar otro, pero aumenta el stock total de deuda y, finalmente, también el monto de intereses y cuotas que debe afrontar el hogar.

Las tres conclusiones que revela el Mapa de la Deuda

La fotografía disponible en agosto de 2026 deja tres conclusiones:

La primera es que la morosidad no está distribuida de manera uniforme.Santa Cruz duplica a La Pampa y Buenos Aires supera el promedio nacional.

La segunda es que los jóvenes constituyen el grupo de mayor riesgo de incumplimiento. Entre los menores de 25 años, la mora supera el 36%, mientras que entre los mayores de 75 años cae por debajo del 10%.

La tercera, y quizás más importante para el futuro del sistema financiero, es que el problema se desplaza hacia los canales de crédito no bancario. Las fintech y otros proveedores permitieron ampliar el acceso al financiamiento, pero también muestran niveles de irregularidad considerablemente superiores. Y el AMBA concentra la expresión territorial más fuerte de este fenómeno. Mientras algunos municipios presentan tasas cercanas al 13%-15%, en otros más de uno de cada tres deudores no está pudiendo cumplir con sus obligaciones.

Por eso, el dato más importante del Mapa de la Deuda no es solamente que la mora nacional haya llegado al 19.5%. La verdadera señal de alerta está en lo que ocurre debajo de ese promedio: jóvenes con tasas de mora superiores al 35%, municipios del conurbano donde supera el 30% y una creciente participación de financieras y proveedores no bancarios en el endeudamiento de los hogares.

La deuda dejó así de ser un fenómeno exclusivamente financiero. Se convirtió en un indicador que permite observar, territorio por territorio y generación por generación, hasta qué punto los ingresos de las familias alcanzan —o no— para sostener sus gastos y compromisos.

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