Cuáles fueron los 5 productos de la canasta familiar que más aumentaron en un año

Frente a una inflación anual que superó el 33%, existen algunos productos de la canasta familiar que muestran incrementos cercanos al 260%
Cuáles fueron los 5 productos de la canasta familiar que más aumentaron en un año

La inflación sigue mostrando dos velocidades en la economía argentina, ya que mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento interanual del 33,4% en septiembre, los servicios subieron 41,9%, muy por encima del 29,2% que registraron los bienes. La diferencia refleja el peso creciente de las tarifas, los alquileres y otros gastos que los hogares deben afrontar todos los meses.

El informe del INDEC, publicado el 13 de octubre, con una inflación para octubre del 1,9%, también mostró que Alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló un incremento del 35,1% en doce meses, por encima del nivel general.

Sin embargo, detrás de ese promedio aparecen diferencias muy pronunciadas, ya que algunos productos aumentaron varias veces más que la inflación, mientras que otros prácticamente no variaron e incluso bajaron de precio. En este contexto, la cebolla, el zapallo anco y la papa aparecen entre los productos con mayores incrementos del relevamiento, mientras que los cortes de carne vacuna registraron subas anuales cercanas al 50%. En el otro extremo, los huevos mostraron una variación negativa y el limón tuvo un aumento de apenas 1,6%.

Los cinco productos que más aumentaron en un año

Las verduras y los tubérculos protagonizaron las mayores subas de la lista de productos seleccionados. La cebolla registró un incremento interanual del 257,9%, seguida por el zapallo anco, con 205,4%, y la papa, con 167,4%. Por su parte, la batata también mostró un aumento elevado, del 71,2%, mientras que la manzana deliciosa completó los primeros cinco puestos, con una suba del 56,2%.

El comportamiento de estos productos contrasta con la evolución del índice general. La explicación está vinculada, en buena medida, con la volatilidad de los precios de las verduras, que pueden registrar fuertes variaciones por factores estacionales, condiciones de producción y oferta disponible.

Los productos que menos aumentaron y los que bajaron

En el extremo opuesto, algunos productos mostraron incrementos muy inferiores a la inflación general. Los huevos fueron el único artículo de la lista que registró una variación negativa, pues bajaron 1,2% entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026, en tanto que el limón aumentó apenas 1,6%, mientras que el pan de mesa envasado subió 3,6% y el vino común, 4,4%. El arroz blanco simple acumuló un incremento del 9,2%.

La comparación permite observar que no todos los alimentos se movieron al mismo ritmo, ya que mientras las verduras seleccionadas registraron aumentos extraordinarios, algunos productos básicos tuvieron variaciones de un dígito e incluso retrocedieron en términos nominales. Esto no significa necesariamente que el gasto total de un hogar haya aumentado poco.

La incidencia de cada producto depende de cuánto se consume y de qué peso tiene dentro del presupuesto familiar, pues una baja en los huevos o una suba moderada del arroz puede quedar compensada por los aumentos de la carne, las frutas y las verduras.

Carne vacuna: varios cortes subieron cerca del 50%

La carne también mostró aumentos importantes durante el último año. Entre los productos relevados, las hamburguesas congeladas en envase de cuatro unidades registraron una suba del 54,2%, mientras que la carne picada común aumentó 51,5%. Por su parte, el asado acumuló un incremento del 50,5%, la nalga subió 50,1% y el cuadril, 49,5%, mientras que la paleta registró un avance del 48,4%.  De esta manera, se corrobora que varios cortes vacunos superaron en más de 15 puntos porcentuales la inflación general del 33,4%, pero en cambio, el pollo entero aumentó 28,6%, por debajo del IPC y también por debajo de la variación anual de Alimentos y bebidas no alcohólicas.

La diferencia importa para el presupuesto de los hogares, porque la carne ocupa un lugar relevante en el gasto alimentario y cuando los cortes vacunos aumentan por encima del promedio, las familias pueden modificar las cantidades, alternar productos o recurrir a otras proteínas para sostener el consumo sin incrementar tanto el gasto.

Cabe agregar que los productos elaborados también mostraron comportamientos diferentes, pues mientras que el salame aumentó 32,8%, el jamón cocido avanzó un 30,5%, es decir por debajo de las subas registradas en varios cortes frescos de carne vacuna.

Limpieza y tocador: aumentos desiguales

Los artículos de limpieza y cuidado personal también presentaron una evolución heterogénea, ya que dentro de los productos relevados, el jabón en polvo para ropa de 800 gramos acumuló un aumento del 37,6%, por encima del IPC general. Por su parte, el jabón de tocador de 125 gramos subió 36,3%, mientras que el desodorante de 150 centímetros cúbicos aumentó 33,3% y el champú de 400 centímetros cúbicos, 31,5%.

En otros artículos, las subas fueron más moderadas. El jabón en pan de 200 gramos registró un incremento del 27,6%, el detergente líquido de 750 centímetros cúbicos aumentó 26,3% y la lavandina de un litro, 12,8%. El contraste entre los productos muestra que no existe una única trayectoria para los artículos de limpieza y tocador, pues algunos superaron la inflación general, otros se movieron cerca del promedio y varios quedaron claramente por debajo.

Servicios frente a bienes: la brecha que marca el costo de vida

La diferencia entre servicios y bienes es uno de los datos centrales del informe de septiembre, pues en los últimos doce meses, los primeros aumentaron 41,9%, frente al 29,2% de los bienes, por lo que la brecha fue de 12,7 puntos porcentuales. La distancia también se observa en la evolución acumulada durante 2026: hasta septiembre, los servicios subieron 30,2%, mientras que los bienes aumentaron 20,4%. El nivel general acumuló 23,6% en ese período.

Entre las divisiones del IPC, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró un incremento interanual del 49,1%, muy por encima del promedio, en tanto que Educación acumuló 39,9% y Comunicación, 37,3%. En cambio, Prendas de vestir y calzado subió 10,3% en doce meses. Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un aumento anual del 35,1%, se ubicó por encima de la inflación general, aunque por debajo de la variación de los servicios. Su relevancia no depende solamente de cuánto aumentó, sino también de su peso en el consumo cotidiano y de la frecuencia con que los hogares deben reponer esos productos.

El resultado confirma que la inflación no afecta de la misma manera a todos los gastos. Una familia que destina una proporción importante de sus ingresos a tarifas, alquileres, educación o salud puede experimentar una presión mayor que la sugerida por el promedio del IPC.

Qué espera el mercado para octubre

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central y publicado el 6 de octubre, había estimado una inflación del 1,9% para septiembre, por lo que el dato informado por el INDEC coincidió con esa previsión.

Para octubre, el último REM proyectó una inflación mensual del 1,7%, en tanto que los analistas anticiparon una variación del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre, en un escenario de desaceleración moderada y con cierta presión estacional hacia fin de año. La previsión para octubre implica una baja de 0,2 puntos porcentuales respecto del registro de septiembre, que fue del 1,9%. Sin embargo, el pronóstico no supone que todos los precios vayan a desacelerarse al mismo ritmo: las tarifas, los alimentos y los productos estacionales pueden mantener comportamientos diferentes.

Cabe recordar que el REM no constituye una proyección propia del Banco Central, sino una recopilación de las estimaciones de consultoras, centros de investigación y entidades financieras. Por eso, sus resultados deben leerse como expectativas del mercado y no como un dato asegurado.

En definitiva, la fotografía de septiembre deja una conclusión para el bolsillo: la inflación general sigue siendo elevada, pero la experiencia concreta de cada hogar depende cada vez más de qué productos compra y de cuánto destina a los servicios. Mientras la cebolla, el zapallo y la papa registraron subas extraordinarias y varios cortes vacunos aumentaron alrededor del 50%, otros alimentos tuvieron variaciones moderadas. En paralelo, los servicios avanzaron mucho más que los bienes y se consolidaron como uno de los principales factores de presión sobre el costo de vida.

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