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El BCRA acumula reservas, pero un nuevo fenómeno puede presionar al dólar de cara a 2027

El BCRA aceleró la compra de reservas, pero apareció una señal de alerta. Qué puede pasar cuando crezca la demanda de dólares de los argentinos

19/10/2026
Actualizado 13:15hs

¿Se vienen jornadas decisivas en el mercado cambiario? Se trata de una cuestión que da vueltas en las mesas de "trading" de bancos de la City. También en Wall Street, en particular luego de la visita de hace algunas semanas de Luis Caputo.

Faltan tan sólo seis semanas para diciembre, cuando tradicionalmente aumenta la demanda de dólares de los argentinos. La temporada alta de la corriente dolarizadora, típica de cada fin de año.

Con la indisimulable particularidad de que, esta vez, dará pie al inicio del año electoral, en el que se elegirá quién guiará el país hasta 2031.

En este contexto, el equipo económico enfrenta un desafío que será determinante para mantener la estabilidad: conseguir suficientes divisas para abastecer al mercado y, simultáneamente, continuar acumulando reservas.

Una favor y una en contra para el dólar

En ese escenario, la consultora 1816, una de las más escuchadas por los bancos y los grandes inversores, acaba de identificar dos señales contrapuestas. Una muy favorable para el equipo económico de Luis Caputo. La otra, bastante menos alentadora.

Lo mejor es que el Banco Central aceleró sus compras de dólares durante las últimas semanas. Más precisamente, a partir de que la misión del FMI se fue de Buenos Aires dejando la "recomendaciòn" de que el BCRA incrementara la compra de reservas.

Lo peor es que comenzó a frenarse una fuente de financiamiento externo que venía aportando divisas al mercado.**

El contrapunto aparece en el último informe semanal a clientes de 1816 y adquiere especial relevancia cuando el Gobierno busca fortalecer las reservas antes de ingresar en 2027.

La buena noticia para Luis Caputo: aparecen los dólares

El BCRA consiguió comprar u$s1.073 millones durante la primera quincena de octubre, a razón de un promedio diario de u$s97,5 millones. Un monto significativo que confirma una aceleración respecto del ritmo que venía mostrando la autoridad monetaria.

El promedio diario había caído a u$s22 millones durante septiembre y había sido de u$s38 millones en agosto.

Ayer jueves, el BCRA adquirió u$s182 millones.

Es decir, el Central prácticamente quintuplicó su ritmo de intervención compradora.

Lo dicho más arriba: el cambio de velocidad se produce después de que el Fondo Monetario insistiera sobre la necesidad de fortalecer las reservas y cuando el Gobierno intenta convencer al mercado de que podrá afrontar sus compromisos financieros sin generar nuevas turbulencias cambiarias.

No hay que olvidar que el Gobierno no tiene acceso al mercado en dólares ni en Wall Street ni a nivel local.

De dónde provienen las divisas

Según 1816, parte de las compras recientes podría explicarse por la liquidación de dólares provenientes de obligaciones negociables de empresas y también de colocaciones de deuda provinciales. La última fue la provincia de San Juan, por u$s600 millones.

Y allí aparece una de las principales apuestas de Caputo para los próximos meses.

Según una presentación realizada por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, las empresas y los gobiernos provinciales todavía tienen pendientes de liquidación unos u$s4.400 millones correspondientes a emisiones realizadas durante los últimos 12 meses.

Una canilla empieza a cerrarse y alerta a la City

El problema es que, mientras aparecen esos dólares pendientes, comenzó a observarse una señal preocupante.

Durante la primera mitad de octubre se frenaron las emisiones de deuda en dólares, tanto en el mercado local como en el exterior.

La interrupción se produjo en medio de un contexto internacional adverso para los títulos de renta fija.

¿Por qué importa tanto?

El financiamiento externo de las empresas se convirtió en una de las fuentes de oferta de divisas que ayudan a compensar la demanda privada y permiten que el Central compre dólares sin presionar sobre el tipo de cambio.

Si las compañías dejan de conseguir financiamiento, o deciden postergar sus colocaciones, esa oferta adicional puede perder intensidad.

Y esto ocurre justamente cuando el Gobierno necesita lo contrario: más dólares para acumular reservas y llegar mejor preparado al próximo año.

Diciembre y el regreso de los compradores

La preocupación adquiere otra dimensión cuando se observa el comportamiento de los argentinos.

Según las estadísticas del Banco Central, en diciembre de 2025 las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por u$s2.793 millones.

La estacionalidad de fin de año, los gastos vinculados con las vacaciones y las decisiones de ahorro suelen modificar el comportamiento de la demanda de divisas.

La demanda privada de dólares ya viene mostrando niveles elevados durante 2026.

En julio, las personas humanas compraron un monto neto de u$s4.124 millones, según el BCRA. En agosto, la cifra fue de u$s3.366 millones.

Aunque hubo una disminución entre esos dos meses, los números reflejan una demanda importante, incluso antes de ingresar en el último tramo del año.

Por eso, el desafío no pasa solamente por mantener tranquilo al dólar durante octubre y noviembre, sino por asegurar que exista suficiente oferta cuando aumenten las necesidades de divisas del sector privado.

La otra cara de diciembre: más demanda de pesos

Sin embargo, el informe de 1816 incorpora un dato que puede jugar a favor de Caputo.

Históricamente, diciembre es también el mes de mayor demanda estacional de efectivo en pesos.

De acuerdo con el relevamiento de la consultora, durante los últimos veinte años la cantidad de billetes en poder del público aumentó, en promedio, un 11% en términos reales durante el último mes del año.

Trasladado a la situación actual, ese comportamiento implicaría una expansión nominal de la base monetaria cercana a los $4 billones, sin considerar modificaciones en los encajes bancarios.

El verdadero examen para el dólar

En definitiva, la estabilidad cambiaria de los próximos meses dependerá de un equilibrio delicado.

Que las empresas continúen aportando dólares, que el Central pueda seguir comprándolos y que el aumento estacional de la demanda privada no termine absorbiendo buena parte de esa oferta.

La buena noticia es que Caputo consiguió acelerar la acumulación de divisas. La mala es que todavía no está garantizado que esa velocidad pueda sostenerse cuando llegue diciembre.

Y ese será, probablemente, uno de los exámenes más importantes para el dólar antes de ingresar en el año electoral.