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iProfesional | Finanzas

Riesgo país: cómo evolucionó durante el gobierno de Javier Milei y qué explica sus cambios

Tras una histórica baja del indicador financiero clave, las recientes tensiones en los mercados generan inquietud sobre el rumbo económico nacional

19/10/2026
Actualizado 14:24hs

El riesgo país argentino atravesó distintas etapas desde la asunción de Javier Milei, el 10 de diciembre de 2023. El indicador elaborado por JP Morgan comenzó la gestión cerca de los 1.923 puntos básicos, superó los 2.100 puntos en enero de 2024, bajó durante buena parte de ese año y perforó los 500 puntos en 2026. Sin embargo, volvió a subir durante los últimos meses y llegó a 675 puntos el lunes 19 de octubre.

La evolución estuvo vinculada con las expectativas sobre el programa económico, el resultado fiscal, la acumulación de reservas, la capacidad de afrontar los vencimientos de deuda y la incertidumbre política. También incidieron las condiciones financieras internacionales, en particular los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

El recorrido del indicador muestra cómo cambiaron las expectativas de los inversores sobre la deuda argentina durante los primeros casi tres años de la administración libertaria, con períodos de mejora financiera y otros de mayor incertidumbre.

Diciembre de 2023 y enero de 2024: la incertidumbre inicial y el máximo de la gestión

Cuando Milei asumió la Presidencia, el riesgo país se encontraba en torno a los 1.923 puntos básicos. El indicador había bajado después del balotaje, pero todavía reflejaba las dudas sobre la capacidad de pago de la deuda y la situación de las cuentas públicas.

En enero de 2024 llegó a 2.102 puntos, el máximo registrado durante la gestión. En ese momento, el Gobierno había anunciado un programa de ajuste fiscal, una devaluación del tipo de cambio oficial y medidas para reducir los desequilibrios macroeconómicos. La incertidumbre sobre el impacto de esas decisiones y su capacidad para estabilizar la economía se reflejaba en los precios de los bonos soberanos.

El riesgo país comenzó a descender en los meses siguientes, a medida que el mercado incorporó señales sobre la orientación de la política económica. La reducción del gasto público, la búsqueda del equilibrio fiscal y la expectativa de una mejora de las cuentas del Estado contribuyeron a sostener la recuperación de los títulos argentinos.

En abril de 2024, el indicador se ubicó cerca de los 1.200 puntos básicos. La baja coincidió con la consolidación del superávit fiscal y con expectativas de que el Gobierno mantuviera el ajuste como eje de su programa económico.

Segundo semestre de 2024: el ajuste fiscal y las reservas impulsaron la baja

Durante la primera mitad de 2024, el riesgo país había retrocedido, pero el recorrido no fue lineal. En julio volvió a superar los 1.600 puntos, en un contexto de dudas sobre la acumulación de reservas, las restricciones cambiarias y las posibilidades de avanzar hacia una normalización del mercado de cambios.

La incertidumbre sobre la capacidad del Banco Central para acumular divisas era relevante porque el cumplimiento de los vencimientos de deuda en moneda extranjera depende de la disponibilidad de dólares. A esto se sumaban las dudas sobre el ritmo de recuperación de la economía y la continuidad de las medidas oficiales.

La tendencia cambió nuevamente durante los meses siguientes. En octubre, el riesgo país perforó los 1.000 puntos por primera vez en más de cuatro años. La baja estuvo acompañada por una recuperación de los bonos soberanos y por una serie de señales financieras que el mercado interpretó favorablemente.

Entre los factores que acompañaron esa reducción se destacaron:

  • El superávit fiscal: el Gobierno registró resultados positivos en las cuentas públicas desde enero de 2024. Para los inversores, esa señal indicaba una mayor capacidad para sostener el programa económico y atender los compromisos financieros
  • La compra de reservas: las adquisiciones de divisas del Banco Central contribuyeron a mejorar las expectativas sobre la capacidad de pago, aunque la evolución de las reservas netas seguía siendo una cuestión relevante
  • El blanqueo de capitales: el ingreso de dólares al sistema financiero amplió los depósitos en moneda extranjera y contribuyó a mejorar las expectativas sobre la disponibilidad de divisas
  • Las negociaciones por la deuda: las conversaciones con bancos privados y organismos internacionales sobre el financiamiento de los vencimientos de 2025 redujeron parte de la incertidumbre sobre los pagos
  • La suba de los bonos: el aumento de sus cotizaciones redujo el rendimiento exigido por los inversores y, por esa vía, contribuyó a bajar el riesgo país

El descenso se produjo pese a que la economía atravesaba una recesión y el ajuste tenía efectos sobre los ingresos y la actividad. Esto muestra que el riesgo país no mide directamente el nivel de actividad, el empleo o el poder adquisitivo, sino las condiciones financieras asociadas con la deuda soberana.

Enero de 2025: un mínimo que tuvo un componente técnico

El riesgo país comenzó 2025 en torno a los 635 puntos y perforó los 600 durante los primeros días de enero. El 6 de enero llegó a cerrar en 569 puntos, su nivel más bajo en más de seis años según los registros de ese momento.

La baja estuvo acompañada por expectativas favorables sobre el cumplimiento de los vencimientos de deuda. El Gobierno debía afrontar pagos a los bonistas y había anunciado negociaciones para obtener financiamiento de bancos privados, mientras el Banco Central acordó un préstamo REPO por unos u$s1.000 M con entidades internacionales para reforzar las reservas.

Sin embargo, el movimiento de enero también tuvo un componente técnico importante. La proximidad del pago de cupones y amortizaciones de los bonos modificó el cálculo de los rendimientos y generó una caída extraordinaria del indicador. JP Morgan informó que existía un problema técnico en el diferencial que mostraban sus páginas en tiempo real. Por eso, el mínimo intradiario de ese episodio no debe interpretarse exclusivamente como una mejora de los fundamentos económicos.

Este episodio permite distinguir entre los cambios del riesgo país asociados con las expectativas económicas y financieras y aquellos que responden a cuestiones técnicas de los títulos utilizados para calcularlo.

Septiembre de 2025: la incertidumbre electoral revirtió la tendencia

Durante buena parte de 2025, el riesgo país se mantuvo en niveles inferiores a los registrados durante 2024. Sin embargo, la situación cambió después de las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, realizadas el 7 de septiembre.

La derrota de La Libertad Avanza frente a Fuerza Patria modificó las expectativas sobre el escenario político y la capacidad del Gobierno para sostener su programa económico. En las ruedas posteriores, los bonos argentinos en dólares registraron fuertes caídas y el riesgo país pasó de unos 900 puntos antes de los comicios a un máximo de 1.422 puntos.

El movimiento reflejó la preocupación de los inversores por la continuidad de las reformas, la gobernabilidad y las perspectivas electorales de cara a los comicios legislativos nacionales de octubre. La reacción también estuvo vinculada con las dudas sobre la estabilidad cambiaria y la disponibilidad de reservas para afrontar los compromisos financieros.

La suba mostró que el resultado fiscal, aunque relevante, no era el único factor considerado por el mercado. La incertidumbre política podía modificar las expectativas sobre la continuidad de las políticas económicas y, por lo tanto, sobre el valor de los bonos soberanos.

Octubre de 2025: el resultado electoral impulsó una nueva baja

Después de alcanzar el máximo de septiembre, el riesgo país inició una tendencia descendente tras las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, en las que La Libertad Avanza obtuvo una victoria a nivel nacional.

El resultado fue interpretado por el mercado como una señal de respaldo político al Gobierno y a la continuidad de su programa económico. Los bonos soberanos en dólares recuperaron valor y el indicador bajó desde los niveles superiores a los 1.400 puntos hasta ubicarse nuevamente en la franja de los 500 a 600 puntos.

La asistencia financiera de Estados Unidos también formó parte del contexto de esos meses. El acuerdo de estabilización cambiaria por u$s20.000 M y el respaldo del Tesoro estadounidense contribuyeron a reducir las dudas inmediatas sobre la estabilidad financiera, aunque las calificadoras advirtieron que el apoyo externo no reemplazaba la necesidad de acumular reservas propias.

El riesgo país cerró 2025 en 571 puntos básicos, por debajo de los niveles de comienzos de año y muy lejos del máximo de septiembre.

2026: el indicador perforó los 500 puntos y después volvió a subir

Durante los primeros meses de 2026, el riesgo país volvió a bajar. En mayo llegó a 498 puntos básicos, en un contexto de mejora de las cotizaciones de los bonos y de una revisión favorable de la calificación crediticia argentina por parte de Fitch Ratings, que elevó la nota de CCC a B-, con perspectiva estable.

La calificadora consideró que las cuentas fiscales y las perspectivas de estabilidad económica respaldaban la mejora de la nota, aunque la evaluación todavía reflejaba riesgos de financiamiento. La continuidad del superávit fiscal y las expectativas de inversión también acompañaron la recuperación de los títulos argentinos.

En julio, el riesgo país llegó a 402-403 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018. La caída respondió principalmente a la suba de los bonos soberanos, que redujo la tasa de rendimiento exigida por los inversores. El descenso acercó al país a un escenario de menor costo relativo de financiamiento, aunque el Gobierno seguía considerando que necesitaba una reducción adicional para regresar de manera sostenida al mercado internacional de deuda.

La tendencia volvió a cambiar durante el segundo semestre. En octubre, el riesgo país superó los 600 puntos y el lunes 19 llegó a 675 unidades, el nivel más alto de 2026. En esa jornada, los bonos Globales argentinos caían alrededor de 0,5% en Wall Street.

Esta nueva suba respondió a una combinación de factores:

  • El contexto internacional: el aumento del petróleo y la aceleración de la inflación en Estados Unidos elevaron las expectativas de tasas de interés más altas durante más tiempo. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantuvieron elevados, lo que encarece el financiamiento para los países emergentes
  • Las necesidades de financiamiento: el mercado comenzó a prestar mayor atención a los vencimientos de deuda de 2027 y a la capacidad del Gobierno para conseguir los dólares necesarios para afrontarlos
  • La evolución de los bonos argentinos: las caídas de las cotizaciones de los títulos soberanos elevaron sus rendimientos y presionaron sobre el indicador
  • Las dudas sobre la acumulación de reservas: los inversores siguen observando la capacidad del Banco Central para fortalecer las reservas internacionales y reducir la dependencia de nuevas fuentes de financiamiento

La suba de octubre también mostró que el riesgo país puede aumentar por factores externos, incluso cuando no se produce un cambio equivalente en la situación fiscal local. En este caso, la evolución de las tasas internacionales y las necesidades de financiamiento de los próximos años se combinaron con las bajas de los bonos argentinos.

Qué significa el riesgo país y cómo se calcula

El riesgo país mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos de plazo comparable. Se expresa en puntos básicos: 100 puntos equivalen a un punto porcentual de sobretasa.

Cuando el indicador marca 675 puntos, por ejemplo, representa una diferencia de 6,75 puntos porcentuales respecto de los bonos estadounidenses de referencia. No significa que el Estado argentino pague automáticamente esa tasa adicional en todos sus préstamos: es una referencia de mercado construida a partir de los títulos de deuda.

La relación entre los bonos y el riesgo país es inversa. Cuando los precios de los títulos argentinos suben, sus rendimientos tienden a bajar y el indicador retrocede. Cuando los bonos pierden valor, sus rendimientos aumentan y el riesgo país suele subir.

También hay que tener en cuenta que la serie difundida en Argentina cambió de referencia técnica en octubre de 2025: JP Morgan dejó de utilizar el EMBI para el país y pasó al EMBI Global Diversified. La comparación histórica debe considerar esa modificación metodológica, aunque ambos indicadores registraron el mismo valor en la fecha del cambio.

El balance de la evolución durante el gobierno de Milei

Desde los 1.923 puntos básicos de diciembre de 2023 hasta los 675 puntos del 19 de octubre de 2026, el riesgo país registró una reducción de alrededor de 65%. Sin embargo, ese descenso no fue lineal: el indicador llegó a 2.102 puntos en enero de 2024, bajó durante buena parte de ese año, volvió a superar los 1.400 puntos en septiembre de 2025 y alcanzó un mínimo de 402-403 puntos en julio de 2026.

Los movimientos reflejan la interacción entre la política fiscal, las reservas, las perspectivas de pago de la deuda, los resultados electorales y las condiciones financieras internacionales. El superávit fiscal y la recuperación de los bonos acompañaron los períodos de baja, mientras que la incertidumbre política, las dificultades de financiamiento y las subas de las tasas internacionales incidieron en los tramos de aumento.

La evolución del indicador permite seguir los cambios en la percepción de los inversores sobre la deuda argentina, pero no alcanza por sí sola para evaluar el conjunto de la economía. Para analizar el desempeño del programa económico también es necesario observar la actividad, la inflación, el empleo, las reservas y la capacidad efectiva de generar divisas para afrontar los compromisos externos.