Goldman Sachs prevé que Wall Street llegue a los 8.000 puntos y mira de cerca a la IA
El debate sobre si la Inteligencia Artificial está generando una burbuja en Wall Street suma un nuevo capítulo. En su último reporte de estrategia de renta variable para Estados Unidos, Goldman Sachs Research proyecta que el S&P 500 alcanzará los 8.000 puntos a fin de año.
El banco de inversión considera que el crecimiento de las ganancias corporativas puede sostener la tendencia alcista, aunque el mercado enfrenta dudas sobre el rendimiento que generarán las millonarias inversiones en esta tecnología.
La previsión del estratega Ben Snider contempla también un avance del índice hasta los 8.700 puntos durante 2027. Con el cierre del miércoles 21 de octubre, en 7.757,17 puntos, el S&P 500 necesita subir cerca de un 3,13% para alcanzar la meta de Goldman.
Las ganancias empresariales, la clave para que Wall Street siga subiendo
El argumento principal de Goldman Sachs es que la evolución de los beneficios corporativos tendrá más peso que una nueva expansión de las valuaciones bursátiles. En su análisis, Snider argumenta que los períodos de crecimiento económico positivo, aunque desacelerado, suelen asociarse con rendimientos también positivos, pero más moderados, para el S&P 500.
En esos escenarios, las ganancias empresariales tienden a explicar una mayor parte de la suba de las acciones. La entidad prevé que las ganancias del S&P 500 aumenten un 36% durante 2026 y que el ritmo se modere hasta el 11% en 2027.
La diferencia entre ambos años refleja una expectativa de crecimiento más moderado, aunque todavía positivo. Para que el escenario se concrete, las empresas deberán sostener sus resultados en un contexto en el que los inversores exigen cada vez más evidencia de rentabilidad.
De hecho, en el mes de septiembre, Goldman Sachs Research explicó que el impulso de las inversiones en inteligencia artificial ya tenía un peso importante en los resultados de las empresas estadounidenses.
Según ese informe, el beneficio por acción del S&P 500 creció un 51% interanual en el segundo trimestre de 2026 y un 26% en los cuatro trimestres anteriores. La entidad advirtió, al mismo tiempo, que el aporte de la inversión en IA perdería fuerza en los próximos años y que las ganancias de productividad serán cada vez más importantes.
También estimó que las mayores empresas tecnológicas con infraestructura de nube podrían destinar unos u$s800.000 millones a inversiones de capital durante 2026, un incremento del 94% respecto de 2025.
Esos desembolsos impulsan los ingresos de fabricantes de semiconductores, proveedores de equipos, empresas industriales y compañías de servicios públicos. Sin embargo, el desafío será que la demanda y la productividad generadas por la IA permitan mantener esos beneficios cuando el crecimiento del gasto disminuya.
La inteligencia artificial genera dudas sobre la rentabilidad de las inversiones
El escenario alcista convive con señales de cautela en el mercado tecnológico. Durante la semana del 12 al 16 de octubre, las acciones de empresas vinculadas con la IA y sus bonos sufrieron una fuerte presión vendedora.
Reuters informó que los fabricantes estadounidenses de semiconductores perdieron cerca de 2.000 millones de dólares de capitalización bursátil desde la semana anterior, en un contexto de mayores costos de financiamiento y cuestionamientos sobre la rentabilidad de los proyectos de infraestructura.
Es importante aclarar que la preocupación no solo se limita a la cotización de las acciones, sino que los inversores también analizan si el ritmo de construcción de centros de datos y la demanda futura de capacidad de cómputo justificarán los compromisos financieros asumidos por las empresas.
Un ejemplo es el de CoreWeave, proveedora de infraestructura de computación para inteligencia artificial respaldada por Nvidia. Sus acciones y bonos cayeron en medio de las dudas sobre su financiamiento.
Según Reuters, la empresa tiene alrededor de u$s50.000 millones de deuda y sus títulos con vencimiento en 2031 llegaron a ofrecer rendimientos cercanos al 16% durante la semana pasada.
JPMorgan consideró que la exposición de los bancos al caso estaba relativamente bien cubierta, pero señaló que el flujo de caja libre de CoreWeave podría seguir en terreno negativo hasta 2030.
Por lo tanto, la tensión para Wall Street está en determinar si las dificultades de algunas empresas reflejan problemas puntuales de financiamiento o anticipan una desaceleración más amplia de la inversión en IA.
Una disminución de los desembolsos podría afectar a los fabricantes de chips y a otros proveedores que se beneficiaron del auge tecnológico. De momento, las turbulencias no prueban que la demanda de inteligencia artificial se haya derrumbado, pero sí muestran que los inversores están prestando más atención al costo del capital y a la capacidad de generar retornos.