El triunfo de Lula en Brasil pone a prueba el plan cambiario de Caputo
Puntos importantes
El triunfo de Lula en Brasil abrió un frente inesperado para Luis Caputo. La contundente reacción de los mercados brasileños, con una fuerte devaluación del real y un desplome de las acciones, amenaza con trasladar la turbulencia a la Argentina. Y plantea un interrogante que ya recorre la City porteña: ¿cuánto margen tiene el ministro para sostener la estabilidad cambiaria frente a un shock externo de semejante magnitud?
El dólar en Brasil saltó en la mañana del lunes desde R$4,98 hasta R$5,60 tras la sorpresiva derrota de Flávio Bolsonaro. Un movimiento que modifica de golpe la relación de competitividad entre las dos principales economías del Mercosur.
El impacto sobre la Argentina es directo. Brasil representa nada menos que el 27,7% del índice de tipo de cambio real multilateral, por su importancia como destino de las exportaciones industriales argentinas.
En un informe difundido este lunes, Portfolio Personal Inversiones (PPI) puso números concretos al problema.
Cuánto cayó el real y qué significa para la competitividad argentina
Según los cálculos elaborados por los técnicos de Portfolio Personal Inversiones (PPI), considerando una depreciación del real del 5,6% respecto del viernes 2 de octubre, "el tipo de cambio real multilateral argentino podría sufrir una caída del 2,89%, suponiendo que las monedas de los demás socios comerciales permanezcan estables".
Es decir, la Argentina perdería casi tres puntos de competitividad cambiaria sin que el peso se haya apreciado frente al dólar.
La estimación de PPI contiene otro dato todavía más sensible para el Gobierno.
Con ese deterioro, el tipo de cambio real multilateral caería a su menor nivel desde fines de mayo y quedaría apenas 0,4% por encima del promedio de noviembre de 2023, antes de la llegada de Javier Milei al poder. También se ubicaría solamente 1,5% por encima del nivel de abril de 2025, cuando se produjo el levantamiento parcial del cepo cambiario.
En otras palabras, el margen de competitividad acumulado por la economía argentina quedaría prácticamente agotado respecto de esos dos momentos de referencia.
El problema excede la discusión financiera. Un real más barato encarece los productos argentinos medidos en moneda brasileña y abarata las importaciones provenientes del principal socio comercial.
Para una economía que necesita recuperar actividad, impulsar exportaciones y acumular reservas, la combinación resulta especialmente incómoda.
Las dos opciones que tiene Caputo sobre la mesa
La cuestión central pasa ahora por la respuesta de Caputo y del Banco Central.
PPI plantea dos alternativas: permitir que la presión cambiaria se traduzca en una mayor cotización del dólar o volver a intervenir para contener el movimiento.
También existe una tercera posibilidad: combinar cierta depreciación del peso con intervenciones puntuales con el Tesoro o en los mercados de futuros.
Durante octubre, según PPI, no se detectaron ventas de instrumentos dollar-linked ni intervenciones en futuros para contener el tipo de cambio.
De hecho, la posición vendida del Banco Central en futuros se redujo desde u$s278 M en agosto hasta apenas u$s44 M al cierre de septiembre.
El dólar oficial abrió este lunes en $1.540, con una suba del 0,7% respecto del viernes.
La distancia respecto del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.946,70, muestra que existe espacio formal para una depreciación.
Pero una cosa es el margen que permite el esquema cambiario y otra muy distinta cuánto aumento del dólar está dispuesto a tolerar Caputo, en una economía donde la inflación y la recuperación del consumo siguen siendo preocupaciones centrales.
Ahora, la incógnita es si las autoridades volverán a utilizar esos mecanismos o aceptarán un dólar más alto para absorber parte del impacto brasileño.
Los bonos también sienten el golpe
La preocupación no termina en el mercado cambiario.
Los bonos argentinos en dólares comenzaron la jornada con retrocesos de entre 0,5% y 1% y el riesgo país llegaba a 748 puntos, contra 707 del último viernes.
El deterioro del real podría complicar las exportaciones argentinas, favorecer las importaciones brasileñas y reducir las posibilidades de acumulación de reservas.
Precisamente, una de las variables que los inversores consideran fundamentales para evaluar la capacidad de pago de la deuda.
El desafío para Caputo es evidente: el Gobierno necesita un dólar estable para sostener la desinflación, pero también un tipo de cambio competitivo para impulsar la actividad y fortalecer las reservas.