Brasil todavía no sienten la devaluación del real, pero el verano puede cambiar todo
En septiembre viajaron 124.000 argentinos, un 20,1% menos que un año atrás. La nueva relación cambiaria abre interrogantes para la temporada
La depreciación del real tras el triunfo electoral de Lula todavía no se refleja en el turismo argentino hacia Brasil. Pero el nuevo escenario cambiario amenaza con modificar las tendencias de los últimos meses y podría provocar una nueva oleada de argentinos hacia las playas brasileñas durante el próximo verano.
La diferencia cambiaria empieza a ser cada vez más tentadora. Esta mañana, el dólar cotiza en Brasil a R$5,45, contra R$4,97 de comienzos de octubre, después de la primera vuelta electoral. Es decir, el real perdió alrededor del 9% de su valor frente al dólar.
En la Argentina, en cambio, el dólar pasó de $1.545 a $1.560 durante el mismo período. Apenas un incremento del 1%.
La combinación de ambos movimientos implica que el real se abarató alrededor del 8% frente al peso argentino en apenas un mes. Una diferencia que podría resultar decisiva para quienes todavía están definiendo dónde pasar sus próximas vacaciones.
Brasil sigue primero, pero los viajes vienen en caída
Los últimos números del Indec muestran una realidad que, por ahora, parece contradictoria con las nuevas condiciones cambiarias.
Durante septiembre, unos 124.000 turistas argentinos viajaron a Brasil, mientras que 113.800 brasileños ingresaron a la Argentina.
El saldo fue negativo para Argentina en apenas 10.200 turistas. Una diferencia acotada si se la compara con los fuertes desequilibrios que caracterizaron al intercambio turístico durante buena parte de los últimos años.
Además, la cantidad de argentinos que viajaron a Brasil cayó 20,1% respecto de septiembre de 2025. En sentido contrario, el ingreso de turistas brasileños a la Argentina aumentó 22,3% interanual.
De todas formas, Brasil continúa siendo el principal destino internacional de los argentinos, con una participación del 20,2% sobre el total de las salidas turísticas. Y también es el principal mercado emisor de turistas hacia nuestro país: representa el 26,3% de los visitantes extranjeros.
La explicación de esta aparente contradicción tiene una cuestión temporal: las estadísticas corresponden a septiembre, antes del salto del dólar en Brasil que siguió a las elecciones presidenciales.
El verdadero impacto de la devaluación del real recién podrá empezar a observarse en los próximos relevamientos.
El verano, ¿bajo un nuevo escenario cambiario?
La gran incógnita pasa ahora por lo que sucederá durante diciembre, enero y febrero, cuando millones de argentinos decidan sus destinos turísticos.
La depreciación del real mejora la competitividad de Brasil frente a la Argentina y abarata, medidos en pesos, los gastos de alojamiento, gastronomía y consumo en el país vecino, siempre que los precios locales no compensen esa ventaja.
El fenómeno también tiene una contracara: para los brasileños, viajar a la Argentina se vuelve relativamente más caro.
El informe de la consultora Econviews advierte precisamente sobre esta cuestión: el déficit turístico bilateral podría ampliarse durante el próximo verano como consecuencia de la nueva relación entre las monedas.
Los datos del Indec permiten dimensionar lo que está en juego.
Durante el tercer trimestre de este año, solamente por Ezeiza y Aeroparque:
- Viajaron a Brasil 221.200 turistas argentinos, una caída interanual del 14,6%
- Esos viajeros gastaron unos u$s200,4 millones, un 14,3% menos que durante el mismo período del año pasado
- Llegaron por esas terminales 201.400 turistas brasileños, con un incremento interanual del 12,5%
Presión adicional sobre los dólares
La evolución del turismo también tiene consecuencias para el mercado cambiario argentino.
Aunque el déficit turístico total se viene reduciendo, todavía existe una diferencia importante entre los argentinos que salen del país y los extranjeros que llegan.
En septiembre viajaron al exterior 613.100 turistas argentinos, frente al ingreso de 432.200 extranjeros. El saldo negativo fue de 180.800 personas.
En los primeros nueve meses del año, esa diferencia acumulada alcanzó los 4,1 millones de turistas.
Una eventual recuperación de los viajes hacia Brasil podría volver a incrementar la demanda de divisas asociada al turismo, en un contexto en el que el Gobierno busca administrar cuidadosamente la disponibilidad de dólares.
Por ahora, las estadísticas muestran que el turismo emisivo perdió fuerza respecto del año pasado.