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Alertan que este simple factor puede disparar el riesgo de sufrir cáncer en más de un 80%

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Alertan que este simple factor puede disparar el riesgo de sufrir cáncer en más de un 80%
Científicos de la Universidad de Texas realizaron un estudio durante cuatro años entre más de 8.000 personas y dieron con un hallazgo
20.06.2020 19.53hs Health & Tech

Científicos de la Universidad de Texas descubrieron que la vida sedentaria se asocia a un mayor riesgo de morir de cáncer. Este es el primer estudio que muestra definitivamente una fuerte relación entre la falta de movimiento y la mortalidad por esta dolencia.

Para medir el nivel de sedentarismo, 8.002 individuos que previamente no habían sido diagnosticados con cáncer llevaron un acelerómetro en su cadera durante 7 días consecutivos entre 2009 y 2013. Pasados unos cinco años 268 de los participantes fallecieron de cáncer. El riesgo fue un 82% más alto en las personas que se movían menos.

"Este es el primer estudio que definitivamente asocia la falta de movimiento con la mortalidad por tumor", señaló la autora principal del estudio, Susan Gilchrist, profesora asociada del departamento de Prevención Clínica del Cáncer del Centro MD Anderson (Texas).

Además, los investigadores descubrieron que realizar cualquier tipo de actividad física de intensidad moderada, como el ciclismo, durante al menos 30 minutos puede disminuir en un 31% el riesgo de morir de cáncer. Mientras tanto, el mismo riesgo era en un 8% menor en los participantes que realizaron una actividad de intensidad baja, como caminar.

Científicos encontraron una correlación entre el sedentarismo y el riesgo de sufrir cáncer

"Las conversaciones con mis pacientes siempre comienzan con la pregunta de por qué no tienen tiempo para hacer ejercicio. Les pido que barajen permanecer de pie durante cinco minutos cada hora o suban las escaleras en vez de usar un elevador. Puede que no parezca mucho, pero este estudio nos dice que incluso realizar una actividad a intensidad baja tiene beneficios para sobrevivir al cáncer", destacó Susan Gilchrist, según la agencia de noticias Sputnik News. 

Aun así, este estudio tiene sus limitaciones. Entre ellas, la escasez de datos específicos sobre el tipo de tumor que sufrieron los participantes y el tratamiento que recibieron tras haber sido diagnosticados con la enfermedad. El próximo paso de los científicos estadounidenses, señala Gilchrist, será investigar cómo la vida sedentaria medida objetivamente influye sobre la incidencia de cánceres en lugares específicos y si el género y la raza desempeñan algún papel.

Cáncer: obesidad, otro factor de riesgo

La obesidad es una patología en sí misma, pero está relacionada con la aparición de muchos otros trastornos, precisamente por los efectos adversos que provoca en el organismo. La diabetes, la hipertensión, los problemas cardíacos y circulatorios, entre otras, son algunas de las afecciones que pueden desencadenarse como consecuencia de la obesidad o el sobrepeso. Por su parte, la relación entre obesidad y algunos tipos de cáncer ya ha sido estudiada por los especialistas.

Actualmente, ya no quedan dudas de que este trastorno se constituye como un factor de riesgo claro para la aparición de algunos tipos de patología oncológica. Pero una investigación reciente hizo una relación todavía más específica. Publicada en la reconocida revista científica The Lancet, estudió las asociaciones entre el índice de masa corporal (IMC) medido a los 17 años y la incidencia de cáncer. A su vez, analizó la relación entre un peso más elevado y la mortalidad entre los que desarrollaron cáncer.

La obesidad es uno de los factores que incrementa el riesgo de sufrir cáncer, según científicos

El análisis se hizo en Israel, en base a un grupo de población a nivel nacional. Los datos de la altura y el peso se midieron en el examen médico obligatorio previo al reclutamiento durante 1967-2010. El IMC se clasificó de acuerdo con los percentiles del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

En primer lugar, se analizaron todos los diagnósticos de cáncer entre el 1° de enero de 1967 y el 31 de diciembre de 2012, según lo registrado en el Registro Nacional de Cáncer de Israel. En segundo lugar, se analizó también la mortalidad por todas las causas entre los participantes que tenían cáncer, entre el 1 de enero de 1967 y el 31 de diciembre de 2017.

De los más de dos millones de participantes examinados entre el 1 de enero de 1967 y el 31 de diciembre de 2010, 928.110 eran mujeres y 1.370.020 hombres. En ese grupo de personas, la incidencia de cáncer aumentó gradualmente en los percentiles de IMC más altos. Así, en ambos sexos, el IMC alto se asoció con un mayor riesgo de cáncer después de 10 años. Asimismo, el IMC se asoció positivamente con un mayor riesgo de mortalidad por patología oncológica.

En conclusión, los especialistas aseguran que la creciente prevalencia de la obesidad adolescente y la posible asociación entre el IMC adolescente y la incidencia de cáncer podrían aumentar la carga futura de los cánceres relacionados con la obesidad. De este modo, los científicos aseguran que controlar el IMC de los adolescentes y jóvenes podría constituir un objetivo de intervención importante para la prevención del cáncer.

Según el Instituto Nacional del Cáncer, Argentina tiene una tasa media-alta de incidencia de patología oncológica.

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