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Presión fiscal: los impuestos se llevan 35 minutos por cada hora de trabajo de los argentinos

Presión fiscal: los impuestos se llevan 35 minutos por cada hora de trabajo de los argentinos
El economista Fausto Spotorno calculó que los impuestos se llevan más de la mitad de los ingresos de los contribuyentes. Cuál es el impacto
Por iProfesional
09.06.2021 06.50hs Impuestos

El economista Fausto Spotorno calculó que los impuestos se llevan más de la mitad de los ingresos de los contribuyentes. Por cada hora de trabajo, entre 29 y 35 minutos se destinan a pagar los impuestos.

A mayor salario, más tributos intervienen y una porción mayor del ingreso hay que destinarla al pago de impuestos.

Los impuestos se llevan 35 minutos por cada hora de trabajo

"En Argentina, la mitad del año se trabaja para el Estado", señala Spotorno. "Entre 29 y 35 minutos por cada hora que una persona trabaja -dependiendo de su nivel de ingresos- se lo lleva el Estado", puntualiza el economista.

Respecto al "día de la liberación de impuestos", que es la cantidad de días que a lo largo del año una persona trabaja para pagarle al fisco, Spotorno señala que esa fecha llega al 20 de junio para los sectores más pobres, al 28 de este mes para las familias que tienen ingresos promedios y recién a mediados de agosto para los que más ganan.

A esto se agrega la complejidad del esquema tributario argentino. Según Spotorno, si un trabajador tuviera que realizar por sí mismo su liquidación de impuestos debería destinar cuatro horas semanales para cumplir con la burocracia administrativa.

En Argentina hay 170 impuestos vigentes, sumando los nacionales, los provinciales y los municipales. "El Estado genera una mochila muy pesada para las empresas que hace muy difícil que se logre el crecimiento económico", señala Spotorno.

Más presión fiscal para las empresas

A contramano de lo que sostiene el Gobierno, tributaristas advirtieron que con la reciente modificación del impuesto a las Ganancias aprobada por el Congreso, se aumentará la carga fiscal sobre las empresas.

En cambio, la posición oficial es que se mejorará la progresividad de ese impuesto, y se aliviará la carga fiscal sobre el sector privado.

El tributarista César Litvin advirtió que serán "muy pocas las empresas que van a pagar menos de lo que venían pagando, y por el contrario, muchas deberán abonar más".

También señaló que la reforma significa una "mayor recaudación para el Estado, cuyo objetivo es financiar la baja de Ganancias a los asalariados y, en definitiva, representa mayor carga fiscal para las empresas".

El CEO de Lisicki, Litvin & Asociados se quejó de que el Estado, "sin asumir riesgos ni invertir en capital, gana más que el empresario".

"Esta ley va por el camino equivocado a la necesidad imperiosa de la Argentina, que es generar empleo, y recordemos que el trabajo nace de la inversión privada", sostuvo.

Reformas del nuevo sistema

La posición oficial es que se mejorará la progresividad de ese impuesto

El nuevo sistema establece alícuotas escalonadas en función de las utilidades de las empresas, que van del 25% para las ganancias de hasta $5 millones anuales; 30% para montos de entre $5 millones a $50 millones; y 35% para aquellas que obtuvieron más de $50 millones.

Cuando se sobrepasan esos valores en las tres categorías, la alícuota aumenta 7%, con lo que pasa a ser del 30,25%, 34,9% y del 39,55%, respectivamente.

El tributarista Santiago Sáenz Valiente advirtió a NA que el cambio es una "trampa para las empresas, porque les hacen creer que reducen la tasa del impuesto a las Ganancias para incentivarlas, pero es mentira".

"No existen pymes que tengan una ganancia de $5 millones anuales, es muy poco", dijo el especialista en impuestos.

Sáenz Valiente explicó que "si no permiten corregir tus resultados por inflación respecto de tu patrimonio anterior, se va distorsionando mes a mes, sobre todo teniendo en cuenta que tenemos una inflación del 50%".

"Pagás por una ganancia ficticia, por lo que la tasa del 30% se puede transformar en un 35%, 38%, hasta un 40%, y además esta tabla de valores se va actualizar recién en 2023 y la inflación va a hacer lo suyo: dentro de un año y medio, la gran mayoría de las empresas entrará en la escala más alta", advirtió.

Por su parte, Félix Rolando, socio del estudio Andersen Argentina, estimó que la tasa efectiva del impuesto para estas empresas arroja una alícuota superior al 35%, produciéndose así una "clara discriminación contra las rentas obtenidas a través de estas sociedades".

Rolando agregó que, con la reforma, la alícuota efectiva de imposición en la Argentina "pasa a ser la más alta de Latinoamérica, restando aún más competitividad a las empresas".

El voto del Senado

Este martes se aprobó la reforma del Impuesto a las Ganancias para empresas en el Senado

El oficialismo aprobó este martes en el Senado y convirtió en ley la reforma del Impuesto a las Ganancias para empresas, que establece una nueva estructura de alícuotas escalonadas en función del nivel de utilidades netas acumuladas.

La Cámara alta aprobó la nueva norma con 36 votos a favor y 26 en contra, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, se acercó al recinto para presenciar la votación tras los discursos de cierre.

La bancada opositora de Juntos por el Cambio votó en contra del proyecto, tras advertir que se trata de "un aumento de la presión tributaria sobre el aparato productivo", como indicó el porteño Martín Lousteau durante su discurso de cierre.

"En Argentina parece que está mal ser una gran empresa y lo que está mal es no controlar cuándo tienen abuso de posición dominante, lo que está mal es no controlar fusiones o adquisiciones, como pasó en el kirchnerismo, o no aplicar nunca una Ley de Defensa de la Competencia y destrozarla", agregó.

En tanto, el Frente de Todos defendió el proyecto, al que calificó como "un paso muy importante hacia la sostenibilidad de la economía y la justicia tributaria".

La mendocina Anabel Fernández Sagasti afirmó que la nueva ley implica un "alivio en la carga tributaria de la inmensa mayoría de las empresas argentinas y una mayor carga tributaria a una inmensa minoría, el 1% de las empresas que producen en la Argentina".