Reforma previsional: los cambios clave en edad, moratoria y pensión que se vienen con el nuevo sistema
El debate sobre el futuro del sistema jubilatorio ocupa un lugar central en la agenda económica y política del gobierno de Javier Milei. En un escenario atravesado por el ajuste fiscal, la pérdida del poder adquisitivo de los haberes y la urgencia por ordenar las cuentas públicas, distintos centros de estudio comenzaron a impulsar propuestas para avanzar en una reforma previsional de fondo, en un esquema que arrastra desequilibrios estructurales desde hace décadas.
En ese contexto, un informe técnico elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) puso bajo la lupa la sostenibilidad del sistema vigente.
El diagnóstico del organismo fue contundente: el esquema jubilatorio resulta oneroso para el Estado, presenta marcadas desigualdades entre los beneficiarios y enfrenta crecientes dificultades para sostenerse en el tiempo. De acuerdo con el análisis, estas tensiones se profundizan ante el envejecimiento de la población, los elevados niveles de informalidad laboral y las persistentes restricciones fiscales, que limitan cualquier mejora de los haberes sin una reforma estructural.
Sistema previsional: por qué se buscan los cambios
El sistema previsional en Argentina es el principal destinatario de los recursos públicos. Según el informe de CIPPEC, "explica gastos por valores cercanos al 10% del PIB, equivalentes a un 25% del gasto público consolidado, que incluye el realizado por el gobierno nacional y las jurisdicciones subnacionales". Este nivel de gasto ubica a Argentina, junto con Brasil y Uruguay, entre los tres países de América Latina con mayor nivel de gasto, comparable con el de países desarrollados ya envejecidos.
"Un 65% de este gasto corresponde al régimen general del SIPA y los regímenes diferenciales y especiales administrados por ANSES, un 7% a otros regímenes contributivos de orden nacional, otro 9% a los esquemas no contributivos y el 19% restante a esquemas provinciales", aclara el informe.
La ineficiencia del sistema se debe fundamentalmente a tres elementos:
- La proliferación de excepciones, que permite que aproximadamente 2,8 millones de personas perciban beneficios antes de la edad mínima reglamentaria (60 para mujeres, 65 para varones).
- Las reglas anacrónicas del esquema de pensiones por fallecimiento, que resultan en la duplicación de beneficios para más de un millón de personas.
- La generosidad extrema de algunos esquemas de excepción en cuanto a la edad de retiro y/o el cálculo de haberes, lo que impacta en el costo agregado.
Reforma previsional: fin de moratorias y regímenes especiales, incluyendo cajas profesionales
La propuesta de CIPPEC, que está sobre la mesa del ministro de Economía, Luis Caputo, propone una serie de reformas integrales para la jubilación por vejez, las pensiones por viudez, la edad de retiro y los regímenes de excepción y cajas profesionales.
En este contexto, uno de los puntos más sensibles de la propuesta es la eliminación de las moratorias previsionales como herramienta permanente.
La existencia de cerca de 200 regímenes de excepción, sumada a la regla que exige 30 años de aportes para acceder a una prestación contributiva, hacen que el sistema sea muy injusto. En definitiva, personas con trayectorias laborales muy similares pueden recibir beneficios muy diferentes, dependiendo de factores como la provincia en la que vivieron mientras trabajaban o después de jubilarse, si trabajaron en el ámbito público o privado, si se desempeñaron en alguna actividad u ocupación que, más allá del trabajo concreto que realizaban, era calificada como "diferencial" o "especial", su sexo, el momento en que alcanzaron la edad requerida para jubilarse o si lograron acumular 30 años de aportes en lugar de unos pocos meses menos.
Un sistema injusto genera fuertes incentivos a buscar excepciones, legales o no, lo que implica mayores inequidades y costos para la sociedad.
Para el centro de estudios, las moratorias resolvieron problemas de corto plazo, pero terminaron consolidando un sistema inequitativo, donde personas con trayectorias laborales muy distintas acceden a beneficios similares.
En paralelo, se propone revisar y eliminar la mayoría de los regímenes especiales y cajas profesionales, integrándolos al sistema general. La idea es unificar reglas y limitar los tratamientos diferenciales solo a casos debidamente justificados, como tareas insalubres o de alto riesgo.
Pensión por viudez: cuál es el recorte de la reforma previsional
Para las pensiones por fallecimiento, la reforma previsional plantea la limitación temporal de pensiones para cónyuges jóvenes y la revisión del haber para pensionados y jubilados.
Los cambios se enfocan en la elegibilidad, duración y cálculo de haberes jubilatorios:
- Elegibilidad universal: se reemplaza el esquema que exige regularidad en los aportes para trabajadores activos por un esquema universal.
- Duración limitada: la duración del beneficio para cónyuges jóvenes dejaría de ser vitalicio. Tendría un límite temporal vinculado a la edad del sobreviviente (por ejemplo, 2 años para menores de 30 años).
- Haberes para jubilados y pensionados: si el cónyuge pensionado es además beneficiario de una jubilación, la regla propuesta es que solo la Prestación Proporcional del fallecido genere pensión, manteniéndose el cobro de una sola Prestación Básica.
Cuál será la nueva edad de retiro para los jubilados
La propuesta incluye dos cambios graduales respecto a la edad mínima de retiro:
El sistema actual ofrece un beneficio a quienes cumplen dos requisitos y está estructurado en base a tres prestaciones. Los requisitos son de edad (60 años para las mujeres y 65 años para los varones) y años con aportes (30 años).
La propuesta de reforma incluye dos cambios relevantes respecto de la edad de retiro. En primer lugar, se plantea un aumento gradual de la edad mínima de retiro de las mujeres, desde los actuales 60 años, hasta el requisito vigente para los varones, de 65 años. Esta equiparación se implementaría en forma progresiva, elevando en 6 meses por año la edad mínima, a lo largo de un período de 10 años.
En segundo lugar, la propuesta de reforma consiste en eliminar el requisito mínimo de 30 años, definiendo el valor de la Prestación Básica como el valor actual de la PUAM y estableciendo una nueva prestación proporcional, que se calcula en base a la historia completa de aportes realizados (sean estos como trabajadores en relación de dependencia, monotributistas, autónomos o participen en algún tipo de esquema de aportes tarifados) y en base a un cálculo actuarial. Al eliminar el requisito de 30 años de aportes, el acceso al sistema pasaría a ser universal, así como también se eliminaría el haber mínimo, ya que la nueva Prestación Básica actuaría como valor mínimo.
Finalmente, al establecerse una regla de cálculo actuarial para la prestación proporcional, el haber incrementa si las personas optan por postergar su retiro, ya que el monto se calcula en función de la expectativa de vida restante al momento de jubilarse. Como resultado, esto introduce un incentivo directo para prolongar la vida laboral en aquellos casos en que sea posible y deseado, sin afectar el derecho a acceder al beneficio una vez alcanzada la edad mínima establecida.