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ALERTA

Los dólares pueden salir del colchón, pero que no se les ocurra viajar

El Gobierno viene desplegando una batería de medidas para que los argentinos saquen los dólares del colchón, los gasten, los inviertan y los reincorporen
Por H.G.
22/07/2026 - 12:24hs
Los dólares pueden salir del colchón, pero que no se les ocurra viajar

El Gobierno viene desplegando una batería de medidas para que los argentinos saquen los dólares del colchón, los gasten, los inviertan y los reincorporen al circuito económico.

La consigna oficial parece clara: los ahorros son de la gente y la gente debería poder utilizarlos sin que cada consumo sea tratado como una confesión fiscal espontánea.

Sin embargo, en algún cajón del sistema tributario todavía sobrevive una norma que parece no haberse enterado del cambio de rumbo: la percepción del *5% sobre la compra de viajes y pasajes al exterior cuando se pagan en efectivo*.

La pregunta es bastante sencilla: si el objetivo es que los argentinos gasten sus dólares guardados, ¿cuál es la lógica de castigar precisamente el momento en que esos dólares salen del colchón y se utilizan en una operación formal, identificada y facturada?

Una percepción de otra época

El régimen fue creado para anticipar Ganancias o Bienes Personales sobre determinados servicios turísticos y pasajes internacionales pagados en efectivo.

Su justificación original estaba vinculada con la trazabilidad del dinero.

Traducido al castellano tributario: si alguien aparecía con efectivo para pagar un viaje, el Estado entendía que correspondía seguirle el rastro y cobrarle anticipadamente un impuesto.

Podrá discutirse si esa lógica tenía sentido en el contexto en que fue creada. Lo que resulta mucho más difícil es explicar por qué debería mantenerse hoy, cuando el propio Gobierno busca que las personas utilicen sus ahorros sin que el origen de cada billete sea objeto de sospecha automática.

El mensaje actual es: "saque los dólares del colchón".

El mensaje tributario continúa siendo: "pero si los usa para viajar, deje el 5% en la ventanilla".

No es solamente un problema financiero

Seguramente alguien dirá que no se trata de un impuesto definitivo, sino de un pago a cuenta.

Es cierto.

También es cierto que el contribuyente debe adelantar dinero, financiar al Estado y esperar hasta poder computarlo contra Ganancias o Bienes Personales.

Y si no tributa esos impuestos, deberá iniciar el conocido camino de la devolución: solicitudes, controles, cruces sistémicos y la esperanza —siempre renovada— de recuperar algún día lo que nunca debió adelantar.

La percepción genera, además, un incentivo difícil de justificar.

Quien compra el viaje a través de una agencia argentina formaliza la operación, obtiene una factura, identifica al proveedor y deja registrado el pago.

Precisamente por hacer todo correctamente, soporta una percepción adicional.

El sistema termina penalizando al canal formal y premiando la creatividad financiera del que busca contratar o pagar por afuera.

Un verdadero homenaje a la simplificación tributaria.

La solución está a una resolución de distancia

La buena noticia es que no hace falta reformar una ley, convocar al Congreso ni crear una comisión de expertos.

La percepción fue establecida por una resolución general y puede ser eliminada por otra resolución general.

ARCA podría derogarla de manera inmediata o, como mínimo, excluir las operaciones pagadas con dólares propios cuando la agencia no deba acceder al mercado cambiario.

No se eliminaría Ganancias ni Bienes Personales. Tampoco se concedería una exención.

Simplemente se suprimiría un mecanismo de recaudación anticipada que quedó desalineado con la política económica actual.

Alinear el discurso con la normativa

Gobernar también implica revisar las normas pequeñas.

Esas disposiciones que sobreviven por inercia, aunque respondan a políticas económicas abandonadas, pueden terminar neutralizando los grandes anuncios.

Si se quiere que los dólares salgan del colchón, no tiene sentido cobrarles peaje cuando llegan a una agencia de turismo.

La percepción del 5% es recaudatoriamente menor, pero simbólicamente enorme: representa la persistencia de un Estado que invita al contribuyente a gastar sus ahorros y, al mismo tiempo, le cobra por atreverse a hacerlo.

Los dólares pueden salir del colchón.

Lo que todavía no pueden hacer es sacar pasaporte sin pagarle primero una propina al fisco.

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