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Impuestos

El Estado se queda con el 58,2% de la renta agrícola, según un índice de FADA

La medición de septiembre mostró una baja frente a junio, impulsada por mejores precios de los granos y una fuerte caída en el valor de la urea

22/09/2026
Actualizado 12:03hs

La renta agrícola quedó en septiembre bajo una fuerte presión impositiva: el Estado se quedó con el 58,2%, según el índice de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). La participación estatal bajó frente al 61,9% registrado en junio, aunque los impuestos todavía representan más de la mitad de la renta.

El indicador contempla la renta una vez descontados los costos de producción. Así, sobre cada $100 generados por una hectárea, $58,2 corresponden a impuestos nacionales, provinciales y municipales. Del monto restante, el costo de la tierra representa el 27,3% y el resultado agrícola, el 14,5%.

La reducción del porcentaje estatal no se produjo por una modificación de la estructura impositiva. El movimiento estuvo relacionado principalmente con la evolución de los precios agrícolas y de determinados insumos.

"La leve caída de índice no se dio por cambios en los impuestos argentinos en sí, fue por factores en el contexto internacional", explicó Fiorella Savarino, economista de FADA.

Granos con mejores precios y una fuerte baja de la urea

Dos movimientos del mercado internacional favorecieron el resultado económico de la producción: la recuperación de algunas cotizaciones agrícolas y el descenso del precio de la urea.

En el caso de los granos, las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania y las dificultades logísticas asociadas al conflicto ayudaron a sostener los valores internacionales. El trigo recuperó precio y quedó por encima del nivel de un año atrás. La soja, por su parte, recibió el impacto de cambios en las proyecciones de producción de Estados Unidos y de una mayor demanda de China.

El comportamiento de la urea fue todavía más marcado. El valor promedio de una tonelada bajó de u$s730 en junio a u$s570 en septiembre. Ese descenso modificó la cantidad de producción necesaria para adquirir el fertilizante.

En septiembre, una tonelada de urea equivalía a 2,9 toneladas de maíz o 2,4 toneladas de trigo. Tres meses antes, la relación era de 4 toneladas de maíz y 3,4 toneladas de trigo.

"La relación insumo-producto muestra cuánto esfuerzo necesita hacer el productor para comprar un insumo. Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea", explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.

Antonella Semadeni, economista de la entidad, también vinculó la mejora del margen con estos dos factores. "La mejora de los precios de los granos, junto con la baja de la urea, permitió que el resultado económico o la ganancia del productor mejore. Pero el Estado todavía se queda con una porción mayoritaria de esa renta", señaló.

El resultado cambia según el cultivo

El porcentaje que representa el Estado no es igual para todos los productos analizados por FADA. La medición de septiembre arrojó una participación de:

  • 60,7% en soja
  • 53,8% en maíz
  • 55,5% en trigo
  • 56,8% en girasol

El trigo fue uno de los cultivos donde la combinación de variables tuvo un efecto más visible. La recuperación de su cotización y el menor costo de la urea llevaron su resultado antes de impuestos a terreno positivo, luego de registros anteriores en los que el margen había sido apenas favorable o negativo.

La mejora, sin embargo, convive con un escenario de precios todavía débil para algunos cultivos. FADA señaló que trigo y maíz continúan por debajo de sus promedios de los últimos cinco años.

"Esta combinación explica la baja del Índice, pero no cambia el dato de fondo: aún con mejores precios y menores costos para algunos insumos, los impuestos representan más de la mitad de la renta agrícola", sostuvo Semadeni.

El flete resta rentabilidad en las zonas más alejadas

La evolución de los costos no fue uniforme. Mientras la urea se abarató, el transporte aumentó frente a junio y también registra una suba mayor si se lo compara con un año atrás.

El impacto del flete depende en buena medida de la ubicación de cada establecimiento. La distancia que debe recorrer la producción hasta los puertos y otros centros de comercialización puede modificar de manera significativa el resultado final.

"En una hectárea de maíz, por ejemplo, en Córdoba, San Luis y La Pampa alrededor de 2 de cada 10 camiones de lo que se produce, se destina a pagar el flete", señaló Semadeni.

La incidencia del transporte se suma así a otros componentes que determinan la renta de una explotación. "Por eso, el precio del grano no es el único elemento que define la renta agrícola. También importan los costos de producción, la distancia a los mercados, los rindes y la estructura impositiva de cada territorio. Son muchos los factores que entran en juego", agregó Pisani Claro.

Impuestos nacionales, provinciales y municipales

La carga tributaria que mide FADA está concentrada principalmente en los impuestos nacionales.

  • Los nacionales no coparticipables explican el 55,6% del total
  • Los nacionales coparticipables representan otro 35,7%.
  • Los tributos provinciales aportan el 7,8% y los municipales, el 0,9%.

Las retenciones continúan formando parte de los principales componentes de la carga. Desde diciembre de 2023, sus alícuotas fueron reducidas para los principales cultivos, por lo que disminuyó su participación relativa dentro del conjunto de impuestos. Al mismo tiempo, aumentó el peso de tributos asociados al resultado económico, como el Impuesto a las Ganancias.

La participación estatal por provincia

El promedio nacional del 58,2% tampoco se replica de manera uniforme en las principales provincias agrícolas. FADA registró los siguientes porcentajes:

  • Córdoba: 56,9%
  • Buenos Aires: 56,1%
  • Santa Fe: 53,9%
  • La Pampa: 54,7%
  • Entre Ríos: 58,4%
  • San Luis: 55%

Estos valores no representan necesariamente diferencias en el monto nominal de impuestos abonados por los productores de cada jurisdicción. Según la explicación de FADA, el índice surge de combinar rindes, precios, costos, fletes y tributos provinciales y municipales.

De este modo, la baja del indicador en septiembre refleja principalmente el efecto conjunto de los precios agrícolas y de los costos productivos, mientras la presión tributaria continúa representando más de la mitad de la renta medida por la entidad.