Nueva fiscalización de ARCA: menos papel con un control digital más cercano y extensivo

La simplificación de ARCA que elimina papel se completa con un mayor control de los contribuyentes a través de los datos de sus sistemas
Composición de una lupa sobre billetes pesos y un cartel de ARCA

Puntos importantes

Checkbox Checked ARCA cambia control fiscal de papeles a datos estatales propios.
Checkbox Checked La infraestructura de datos permite la detección temprana de inconsistencias.
Checkbox Checked Empresas deben asegurar coherencia en toda su información para ARCA.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) impulsa un proceso de simplificación de procesos, pero detrás de esto aparece un fenómeno más profundo: el control fiscal está dejando de descansar en los papeles que guarda el contribuyente para apoyarse cada vez más en la información que ya posee el Estado y que le permite una mayor actividad de fiscalización.

"Durante décadas, una de las imágenes más representativas de una inspección fiscal fue la de cajas repletas de documentación. Facturas, despachos, carpetas, legajos y comprobantes constituían la materia prima sobre la cual el organismo recaudador reconstruía las operaciones del contribuyente", recuerda el consultor tributario Héctor Tristan.

"El ejemplo más reciente de la simplificación sobre esta materia que impulsa ARCA es la Resolución General 5900/2026 de ARCA, publicada el 24 de septiembre, aplicable a la documentación correspondiente a destinaciones y operaciones aduaneras", indica.

"A primera vista estamos frente a una norma de desregulación administrativa de la Aduana. Y efectivamente lo es. Pero probablemente su aspecto más interesante sea otro: muestra cómo está cambiando la lógica del control fiscal argentino", afirma.

Qué muestra la última modificación sobre papeles aduaneros

"Hasta ahora, la conservación y posterior destrucción de documentación aduanera estaba rodeada de requisitos, procedimientos y costos que la propia ARCA reconoce en los considerandos de la RG 5900 como una carga operativa y económica", explica Tristan.

"Ahora el declarante, como depositario fiel, podrá conservar y digitalizar directamente la documentación mediante el sistema de autoarchivo o utilizar los servicios de un Prestador de Servicios de Archivo y Digitalización (PSAD)", señala.

"Pero quizás la modificación más significativa se encuentre en el plazo de conservación. La documentación deberá mantenerse solamente hasta el momento en que opere la prescripción de la acción del Fisco. Cumplido ese plazo, el depositario podrá disponer libremente de ella e incluso destruirla, sin necesidad de pedir autorización a ARCA, efectuar una notificación previa o contar con la presencia de veedores", precisa.

ARCA va del documento al dato sistémico

"Ante las medidas de desregulación, la pregunta interesante es por qué la Administración puede comenzar a desprenderse de mecanismos de conservación documental que durante décadas consideró indispensables", a analiza Tristan.

"Una posible respuesta surge de observar cómo evolucionó el sistema tributario argentino. Facturación electrónica, registración digital, declaraciones juradas informativas, comprobantes electrónicos, sistemas aduaneros, movimientos bancarios, información de terceros y regímenes sectoriales han construido progresivamente una enorme infraestructura de datos", destaca.

"En determinados sectores este proceso es todavía más visible. En el agro, el SISA concentra información sobre productores, establecimientos, contratos, capacidad productiva y producción declarada. Las Cartas de Porte Electrónicas permiten seguir movimientos físicos. Los certificados y liquidaciones electrónicas documentan operaciones comerciales y los registros sistémicos permiten relacionar sujetos, mercadería y transacciones", detalla.

"El documento no desaparece; lo que cambia es quién dispone primero de la información. Históricamente el contribuyente conservaba la documentación y el fisco debía solicitarla para reconstruir una operación. En el nuevo paradigma, buena parte de esa información ya se encuentra dentro de los sistemas del organismo antes de que comience una fiscalización", sostiene el experto.

Menos burocracia no significa menos fiscalización

"La simplificación introducida por la RG 5900 debe ser bienvenida desde el punto de vista operativo: elimina procedimientos cuya utilidad debía compararse con el costo que generaban. Pero sería equivocado interpretar esa reducción de obligaciones formales como una disminución equivalente de la capacidad fiscalizadora", asegura Tristan.

"Puede ocurrir exactamente lo contrario. La fiscalización tradicional era fundamentalmente retrospectiva. Ante una inspección, el organismo requería documentación, la analizaba y reconstruía las operaciones realizadas años atrás", considera.

"La fiscalización basada en datos permite otra dinámica. Los sistemas pueden detectar inconsistencias prácticamente desde el momento en que la información ingresa: diferencias entre compras y ventas, movimientos físicos incompatibles con stocks declarados, capacidades económicas insuficientes, operaciones entre sujetos relacionados o comportamientos que se apartan de determinados parámetros", detalla.

"El control deja de depender exclusivamente de una carpeta y comienza a apoyarse en la trazabilidad", subraya.

Cómo cambia el desafío para las empresas con el nuevo control de ARCA

"Esta transformación obliga a revisar el concepto tradicional de cumplimiento fiscal", advierte Tristan.

"Durante años, cumplir significó fundamentalmente presentar declaraciones juradas, pagar impuestos y conservar documentación respaldatoria. Eso continúa siendo necesario, pero ya no parece suficiente", enfatiza.

"En un sistema basado en información interconectada, adquiere creciente importancia la consistencia entre los distintos datos que el propio contribuyente genera", alerta.

"Una operación puede estar correctamente contabilizada y disponer de documentación respaldatoria, pero igualmente generar una contingencia si no resulta consistente con la información transmitida a otros registros o sistemas oficiales", expresa.

"Ya no alcanza con revisar declaraciones juradas en forma aislada. Las empresas deberán comenzar a auditar también la trazabilidad de la información que producen y preguntarse algo muy sencillo: ¿qué imagen de nuestra actividad económica está construyendo ARCA a partir de todos los datos que recibe?", concluye Tristan.

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