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La industria cayó a niveles que no se veían desde la crisis de 2002: en febrero usó menos del 55% de su capacidad

Con una baja utilización de la capacidad instalada y reducción del empleo, el impacto de la apertura comercial golpea fuerte a las plantas locales
17/04/2026 - 20:00hs
La industria cayó a niveles que no se veían desde la crisis de 2002: en febrero usó menos del 55% de su capacidad

La capacidad instalada de la industria argentina se desplomó a su nivel más bajo en 22 años. Durante el primer bimestre del año, las fábricas del país funcionaron apenas al 54,1% de su potencial máximo. Es el peor registro desde la crisis de 2002, cuando la economía colapsó tras el fin de la convertibilidad.

El dato surge del último informe del INDEC publicado este viernes. Según el organismo, en febrero la industria utilizó solo el 54,6% de su capacidad. La cifra quedó cuatro puntos por debajo del mismo mes de 2025.

Los analistas suelen recomendar observar los datos del primer bimestre en conjunto, ya que las fábricas suelen hacer paradas de planta por vacaciones en enero o febrero. Siguiendo este criterio, el promedio de utilización de capacidad instalada en el bimestre fue de 54,1%, 2,7 puntos porcentuales menos que en igual período de 2025.

Para encontrar un valor más bajo hay que remontarse al primer bimestre de 2002. En aquel momento crítico, tras el estallido de la convertibilidad, la utilización de capacidad instalada había caído a 49,6%.

La comparación resulta elocuente. La industria argentina atraviesa su peor momento en más de dos décadas. Las plantas operan a medio gas y los números siguen en rojo.

Qué sectores se hundieron más y cuáles aguantan el golpe

El informe del INDEC reveló que la metalmecánica fue el sector más golpeado. Su nivel de utilización de capacidad instalada se derrumbó a 33,9%, muy por debajo del 44% que había registrado un año atrás. La caída responde fundamentalmente a la retracción en la producción de maquinaria agrícola y electrodomésticos.

La industria automotriz tampoco esquivó el impacto. El sector usó apenas el 38,9% de su capacidad en febrero, lo que representa un derrumbe interanual de casi 16 puntos porcentuales. Las terminales siguen frenando líneas de producción ante la falta de demanda.

Las industrias metálicas básicas también se contrajeron con fuerza. La producción de acero cayó 14% en comparación anual, lo que empujó la utilización de capacidad instalada del sector hacia abajo.

En el otro extremo del espectro, algunos rubros lograron sostenerse mejor. La refinación de petróleo lideró con un 88,9% de uso de capacidad. Le siguieron papel y cartón (65,9%), sustancias y productos químicos (64,4%), y productos alimenticios y bebidas (58,6%).

Los sectores que quedaron debajo del nivel general de 54,6% fueron edición e impresión (54,4%), productos del tabaco (49,5%), productos minerales no metálicos (49%), productos textiles (39,9%), productos de caucho y plástico (38,7%), además de la automotriz y la metalmecánica.

La radiografía sectorial muestra un mapa industrial fragmentado. Mientras algunos rubros ligados a commodities o insumos básicos mantienen niveles aceptables, los que dependen del consumo interno se hunden sin red de contención.

Por qué la industria cayó tanto: demanda débil e importaciones baratas

La última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC arroja luz sobre las causas del derrumbe. El 51,9% de los empresarios industriales señala que la demanda interna insuficiente es el factor que más limita el incremento de la producción.

Pero hay un dato que resalta con fuerza: la competencia de productos importados escaló posiciones entre las preocupaciones del sector. El 11,8% de los encuestados la marcó como el principal factor a atender. Este porcentaje creció significativamente en relación a tres meses atrás.

La apertura comercial y el tipo de cambio apreciado están generando un combo letal para la manufactura local. Las fábricas argentinas no solo enfrentan una caída brutal del consumo, sino que además deben competir con productos importados que llegan cada vez más baratos.

Los números del primer bimestre confirman que la industria argentina atraviesa una tormenta perfecta. La pregunta que ronda el sector es cuánto más puede aguantar sin una recuperación de la demanda o sin medidas que equilibren la cancha frente a las importaciones.

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