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Aceites, lácteos y almacén llegan con subas de hasta 10%, en un contexto de dólar calmo pero presión creciente por costos y energía
06/04/2026 - 13:33hs
Abril arranca con aumentos en góndolas, mientras el dólar sigue dando algo de aire

Abril arranca con una mala noticia para el Gobierno: los aumentos que dejó marzo ya empezaron a llegar a las góndolas. Aceites, lácteos y productos de almacén llegan con ajustes de hasta 10%, en un contexto donde el dólar sigue estable, pero ya no alcanza para contener una presión inflacionaria que ahora viene sobre todo por costos y energía.

Los aumentos de marzo ya empezaron a llegar a las góndolas

Desde esta semana se esperan subas de entre 5% y 7% en aceites y lácteos, mientras que en algunos productos de almacén, como harinas, galletitas y tapas para empanadas y tartas, los ajustes llegan hasta 10%. El traslado ya empezó y responde a un efecto en cadena que se activó durante marzo.

El golpe principal vino por combustibles, que subieron 22% en marzo. Pero no fue el único costo que se movió. También hubo alzas de hasta 17% en polietileno, de hasta 15% en envases de cartón y de hasta 40% en urea, una combinación que empezó a pegar en toda la cadena productiva.

Ese cuadro se da, además, después de un mes en el que la nafta alcanzó un récord en dólares. Según un informe del CEPA, la súper llegó a u$s1,43 por litro en marzo, un 52% por encima de su promedio histórico, pese a la postergación de impuestos y al mayor uso de biocombustibles para amortiguar el impacto.

El dólar sigue quieto, pero no alcanza para frenar la presión de costos

En paralelo, el Gobierno sigue sosteniendo un dólar calmo y, por ahora, no se espera una devaluación en el corto plazo. Ese ancla ayuda a contener parte de la inflación, sobre todo en una economía donde el tipo de cambio sigue siendo una referencia central para expectativas y formación de precios.

Pero esa estabilidad no alcanza para frenar del todo una presión que ahora llega por otra vía. El problema no está hoy en un salto cambiario, sino en el efecto cascada que dejaron la energía, los combustibles y otros insumos claves sobre alimentos, envases, logística y producción.

Por eso abril arranca más exigido de lo que esperaba el oficialismo. Aunque el dólar siga quieto, el deterioro del bolsillo puede continuar si estos aumentos empiezan a generalizarse en las próximas semanas.

La calma cambiaria sigue siendo frágil por la demanda de dólares privados

Y hay otro dato que ayuda a entender por qué ese equilibrio sigue siendo delicado. Entre enero y febrero, los individuos compraron dólares por u$s5.698 millones en el mercado oficial. Ese monto absorbió toda la balanza comercial positiva de bienes del bimestre, que fue de u$s4.000 millones, y además consumió casi la mitad de los u$s3.800 millones que ingresaron por emisiones de deuda de empresas en el exterior.

Es decir, entran dólares por exportaciones y financiamiento, pero una parte importante vuelve a irse al ahorro privado. Ese comportamiento no define por sí solo la dinámica de abril, pero sí muestra por qué la calma cambiaria todavía descansa sobre un equilibrio sensible.

En síntesis, abril empieza con aumentos que ya se están trasladando a precios. El dólar sigue dando algo de aire, pero no alcanza para frenar una inflación que ahora viene empujada por costos y energía. La clave es si el Gobierno logra sostener la estabilidad cambiaria sin que se siga deteriorando el bolsillo.

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