Un inversor bursátil compra la casa más cara de los Estados Unidos
El multimillonario gestor de fondos Ken Griffin, fundador y consejero delegado de Citadel, acaba de concretar la mayor operación inmobiliaria para una vivienda en la historia de los Estados Unidos.
El empresario pagó u$s238 millones por una propiedad en Nueva York con vista al Central Park y ubicada en uno de los principales edificios de esa zona. Más precisamente en uno de los rascacielos más imponentes y elitistas de la Gran Manzana.
El magnate cerró la transacción apenas tres días después de haber comprado una vivienda de 2.000 metros cuadrados al lado del Buckingham Palace en Londres por u$s150 millones.
Griffin había sellado la compra en septiembre del 2015 pero recién ahora firmó el precontrato para hacerse cargo de la vivienda, según The Wall Street Journal. Además, el diario norteamericano asegura que se trata de la compra de vivienda más cara registrada nunca en el país.
Lo que adquirió el multimillonario fue un tríplex, es decir que se reservó hasta tres plantas del rascacielos para él mismo. La superficie total de la propiedad es de 1.800 metros cuadrados, un espacio que da para acoger una residencia entera más unidades separadas reservadas para invitados o personal de servicio.
Según admitieron fuentes cercanas al multimillonario comprador, el fondo Citadel está expandiendo su presencia en Nueva York con su nueva oficina en el 425 de Park Avenue y, debido a esa expansión, el propio Griffin estaba buscando un lugar donde vivir durante el tiempo que pase en la ciudad.
El rascacielos es obra del arquitecto Robert Stern y desde que se anunció el proyecto y empezaron las obras ha despertado el interés de muchos inversores multimillonarios. Otros inquilinos que ocupan otras estancias del rascacielos son Daniel Och, un billonario que también se dedica a los fondos de inversión, Andrew Zaro, un ejecutivo financiero, el inversor inmobiliario Ofer Yardeni y el cantante Sting.
Citadel es una de las mayores gestoras de hedge funds del mundo. Sus apuestas bursátiles siempre son bajistas, es decir aquellas en las que un fondo toma prestado un paquete de acciones de una empresa, los venden al mercado apostando a su caída, y cuando esta se produce, devuelven las acciones a su propietario original, embolsándose la diferencia. Es decir, ganan dinero cuando una empresa cae en Bolsa.
Una de las últimas operaciones fue la apuesta a las acciones de Día. De hecho, en España ha sido el inversor que más ha apostado por la caída en Bolsa de la cadena de supermercados al tener comprometido en posiciones bajistas el 3,13% del capital de la firma.
Sin embargo, el fondo de Griffin ha ganado muchísimo más con el hundimiento bursátil de la compañía, pues empezó a apostar contra ella en 2017. Desde entonces, las acciones se han hundido más de un 90%.