DESPIDOS

Adiós a Farmacias Dr. Ahorro: la Justicia decretó su quiebra

La cadena de origen mexicano se va de la Argentina tras 24 años de trayectoria. Más de 330 perdieron sus puestos de trabajo y esperan su indemnización
Por P.L.
LEGALES - 27 de Mayo, 2026

El escenario comercial en la Argentina sumó un nuevo y drástico capítulo que impacta de lleno en el consumo popular y el mercado laboral. Tras más de dos décadas de permanencia en el país, la emblemática cadena Farmacias Dr. Ahorro concretó su salida definitiva del mercado local de la peor manera posible. La Justicia comercial avanzó con celeridad extrema y decretó formalmente la quiebra de la firma, luego de que la propia administración de la compañía admitiera el colapso financiero de su operación en el territorio nacional.

La resolución, dictada por el Juzgado Comercial número 23, se conoció apenas horas después de que los representantes legales de Energía y Vida de Argentina S.R.L. -la razón social detrás de la marca- se presentaran ante los tribunales para solicitar la quiebra voluntaria. De esta manera, el proceso de concurso preventivo que se venía tramitando quedó descartado por completo, dado que la dirección de la empresa argumentó que ya no representaba una herramienta viable ni sustentable para hacer frente a la severa crisis que arrastraban.

Este abrupto desenlace pone fin a una trayectoria que comenzó en el año 2002, cuando la cadena desembarcó en el país con un modelo de negocios disruptivo y sumamente competitivo. Especializada en la comercialización de medicamentos genéricos de bajo costo, la propuesta apuntó directamente a los sectores de menores recursos, transformándose en una opción clave para la base de la pirámide social en momentos de bolsillos ajustados. Sin embargo, tras llegar a operar un pico de 47 sucursales repartidas estratégicamente en la Ciudad de Buenos Aires y provincias como Salta, Tucumán, Catamarca, Córdoba y Mendoza, las persianas bajaron definitivamente.

El detonante de la crisis y las razones del cierre definitivo

Para justificar el pedido judicial de su propia quiebra, los apoderados del grupo empresario propiedad del farmacéutico y exdiputado mexicano Xavier González Zirión explicaron que la firma se encontraba en una imposibilidad material e irreversible de continuar con su giro ordinario. En la documentación presentada ante la Justicia, responsabilizaron de la situación a una combinación de factores económicos complejos: por un lado, las modificaciones normativas aplicadas a fines de 2023 y, por el otro, el profundo e irreversible proceso de recesión económica que atraviesa el consumo local.

De acuerdo con lo expuesto por la propia firma, en el último tiempo intentaron sin éxito renegociar los costos de los contratos de alquiler de las sucursales, conseguir mayores plazos de financiamiento y aplicar un Proceso Preventivo de Crisis. Al no lograr estas metas, el desabastecimiento se volvió crítico. Debido a deudas millonarias acumuladas, los principales proveedores de la industria farmacéutica suspendieron los despachos de mercadería, dejando los locales prácticamente vacíos y sin el stock de medicamentos básicos indispensable para mantener la atención al público.

Denuncias de vaciamiento y más de 330 despidos sin indemnización

El proceso de achique de la cadena se había iniciado formalmente en diciembre de 2025, cuando la empresa bajó la persiana de sus primeras 11 bocas de expendio, desvinculando a un centenar de personas. El golpe final ocurrió a principios de mayo, cuando las restantes 33 sucursales amanecieron con los candados cambiados y los trabajadores recibieron las notificaciones de despido minutos antes del horario de apertura. En total, la caída de Dr. Ahorro deja un saldo de 330 puestos de trabajo destruidos en el sector.

Los empleados afectados, que en el último tramo solo percibieron una fracción menor del sueldo de abril, denunciaron públicamente la existencia de un vaciamiento empresarial. Según relataron, la patronal los instaba a tener paciencia bajo la promesa de una supuesta venta o relocalización de las habilitaciones comerciales.

Sin embargo, las negociaciones con potenciales compradores locales fracasaron de forma consecutiva debido a que la firma mexicana se negó sistemáticamente a presentar las tasaciones oficiales requeridas por las autoridades. Con la quiebra decretada, los activos remanentes de la sociedad pasarán ahora a una liquidación patrimonial ordenada en el ámbito judicial, orientada a intentar saldar las cuantiosas deudas salariales e indemnizatorias vigentes.

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