MERCADO LABORAL

Así funciona el negocio del alquiler de cuentas de delivery que no deja de crecer

El alquiler de cuentas de delivery crece entre repartidores bloqueados y genera dudas sobre la identidad de quienes entregan pedidos
Por IM
MANAGEMENT - 29 de Julio, 2026

Cada vez es más común que los usuarios de aplicaciones de delivery reciben un pedido de una persona distinta a la que figura registrada en la plataforma. Esta diferencia de identidad responde al uso compartido y alquiler informal de cuentas de repartidores. Se trata de un fenómeno que empezó a ganar visibilidad en los últimos años.

La modalidad fue señalada por agrupaciones del sector, que advierten que algunos trabajadores recurren a perfiles registrados a nombre de terceros para continuar operativos cuando sus propias cuentas quedan suspendidas o bloqueadas por las plataformas.

El mecanismo funciona por fuera de los canales oficiales de las aplicaciones y suele organizarse a través de redes sociales o grupos de mensajería. En algunos casos, se trata de repartidores que prestan temporalmente su cuenta a un conocido. En otros casos son perfiles creados directamente para ser comercializados.

Según explicaron desde ASiMM, existen publicaciones donde se ofrecen cuentas junto con otros elementos necesarios para trabajar, como motos, e incluso se destacan características del perfil dentro de la plataforma, como el nivel o ranking alcanzado.

Cómo funciona el mercado de alquiler de cuentas de delivery

El esquema suele comenzar cuando un repartidor pierde el acceso a su cuenta por una suspensión o bloqueo. Según denuncian agrupaciones del sector, algunos trabajadores pierden temporalmente la posibilidad de aceptar pedidos por decisiones automáticas de las plataformas o por problemas derivados de los sistemas de validación de identidad.

Los bloqueos suelen comunicarse mediante mensajes automáticos que hacen referencia a supuestos incumplimientos de las condiciones de uso, aunque en algunos casos los repartidores aseguran que se originan por problemas técnicos o situaciones ajenas a su responsabilidad.

Entre los inconvenientes más mencionados aparecen los controles automatizados de identidad. Los sistemas de reconocimiento facial utilizados por algunas aplicaciones pueden generar dificultades cuando un repartidor cambia de teléfono, reemplaza un dispositivo dañado o enfrenta problemas para validar su identidad, lo que puede derivar en una suspensión temporal mientras se revisa el caso.

Otro de los problemas señalados por los repartidores son los denominados "pedidos fantasma". Se trata de situaciones en las que una entrega asignada desaparece de la aplicación, se cancela inesperadamente o no puede completarse por inconvenientes durante el recorrido.

En esos casos, algunos trabajadores sostienen que las consecuencias recaen sobre su cuenta, incluso cuando el motivo no depende exclusivamente de ellos. También existen reclamos vinculados con fallas operativas, problemas con vehículos o dificultades para completar una entrega dentro de los parámetros exigidos por la plataforma.

Para las organizaciones del sector, la falta de canales de respuesta rápida agrava la situación porque una suspensión puede significar varios días sin ingresos.

Frente a la imposibilidad de trabajar con su perfil habitual, algunos trabajadores buscan una alternativa para mantener sus ingresos y recurren a cuentas registradas a nombre de otra persona.

En paralelo, aparecen usuarios que ofrecen sus perfiles en alquiler. Son cuentas que pueden pertenecer a personas que ya no trabajan como repartidores o que nunca utilizaron la aplicación de manera habitual, pero que mantienen habilitado el acceso para obtener un ingreso adicional.

En las publicaciones informales, la oferta puede incluir distintos formatos. Algunas propuestas contemplan únicamente el acceso a la cuenta, mientras que otras suman una moto u otro vehículo para realizar las entregas.

La lógica del negocio se basa en que una persona con una cuenta activa puede permitir que otra utilice ese perfil para conectarse a la aplicación y aceptar pedidos, aunque la identidad real de quien realiza el reparto no coincida con la registrada por la plataforma.

El contexto económico también aparece como un factor que, según representantes del sector, contribuyó a ampliar la cantidad de personas que buscan ingresos mediante aplicaciones de reparto.

La mayor disponibilidad de trabajadores dentro de estas plataformas incrementó la competencia por los pedidos y generó preocupación entre repartidores por la evolución de sus ingresos.

Desde las organizaciones gremiales sostienen que la combinación entre una mayor oferta de mano de obra y la falta de mecanismos tradicionales de protección laboral dejó a muchos trabajadores en una situación de mayor vulnerabilidad frente a las decisiones de las aplicaciones.

Qué dicen las plataformas sobre compartir o alquilar cuentas

Aunque el alquiler de perfiles se convirtió en una práctica visible dentro de algunos grupos y redes sociales, las principales aplicaciones establecen que las cuentas de repartidores son personales y no pueden ser utilizadas por terceros.

Los términos y condiciones de las plataformas contemplan controles destinados a verificar que la persona registrada sea la misma que realiza las entregas. Por ese motivo, el uso de una cuenta ajena puede derivar en la suspensión o desactivación definitiva del perfil.

Los mecanismos de validación de identidad buscan, entre otros objetivos, reforzar la seguridad dentro del ecosistema de reparto y garantizar que la información del repartidor coincida con la persona que interactúa con los usuarios durante una entrega.

De esta manera, cuando una cuenta es utilizada por alguien distinto a su titular, se genera una diferencia entre los datos que maneja la plataforma y la identidad real de quien realiza el servicio.

Qué riesgos tiene trabajar con una cuenta alquilada

Para los repartidores, utilizar un perfil registrado a nombre de otra persona implica varios riesgos. La cuenta puede ser suspendida si la plataforma detecta inconsistencias entre la identidad del titular y quien realiza las entregas, lo que puede dejar al trabajador nuevamente sin acceso a la fuente de ingresos.

Además, al operar con un usuario que no está a su nombre, el repartidor queda en una posición más limitada para realizar reclamos ante inconvenientes vinculados con pagos, bloqueos o sanciones. Asimismo, deben afrontar el pago del alquiler de la cuenta, por lo que sus ingresos serán aún menores.

Para los usuarios, la principal consecuencia es que la persona que aparece en la aplicación puede no coincidir con quien finalmente realiza la entrega. Esto puede afectar la trazabilidad del servicio y generar dudas ante situaciones como reclamos, incidentes o problemas durante el pedido.

Por ese motivo, aunque el alquiler de cuentas aparece como una alternativa informal para algunos repartidores, también representa un desafío para las plataformas, que buscan mantener mecanismos de identificación y seguridad dentro de sus sistemas.

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