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El imperio Roggio, afectado por las coimas: cómo su estrategia para quedarse con negocios clave

El imperio Roggio, afectado por las coimas: cómo su estrategia para quedarse con negocios clave
El holding maneja ferrocarriles y administra el subte. Además, tiene obras hidráulicas, construye rutas y opera sistemas informáticos
Por Patricio Eleisegui
23.08.2018 11.01hs Negocios

El escenario venía mejorando para el grupo familiar.

Pudo "sobrevivir" al pago a cuentagotas implementado por el Estado desde 2013, que afectó a todos los proveedores de la obra pública.

Tuvo que acomodarse a la suba de costos y a la falta de crédito externo, a raíz del enfrentamiento entre la Argentina y los fondos buitre.

En este marco, el holding entró en una suerte de primavera luego de que Mauricio Macri irrumpiera al frente del Ejecutivo.

Los acuerdos rubricados con los acreedores externos y la liberalización del mercado de capitales permitieron que el conglomerado de empresas tuviera un renovado acceso al financiamiento en el exterior, a lo que se sumó la firme decisión del Ejecutivo de motorizar la obra pública.

Todo esto sirvió para aceitar el funcionamiento económico de un grupo que sostiene algo más del 35% de su facturación en el desarrollo de proyectos de infraestructura.

Más allá de algunos problemas circunstanciales, el horizonte venía siendo por demás auspicioso para Roggio. Al menos, hasta hace unos días.

Sucede que el escándalo derivado de los cuadernos dejó en stand by la expansión de un entramado de compañías que ahora trabaja contrarreloj en una estrategia que le permita sortear un eventual quite de obras y de licitaciones otorgadas.

Un primer paso de este plan ya fue dado: luego de ser aceptado como "arrepentido" en la causa en la que se investiga el pago de coimas a funcionarios del kirchnerismo, Aldo Roggio, titular del holding, renunció a la presidencia tanto de Benito Roggio e Hijos como de CLISA (Compañía Latinoamericana de Infraestructura & Servicios).

El empresario se vio obligado a ceder el lugar a su hermana Graciela y a un hombre cercano, Alberto Verra, vicepresidente de la mencionada CLISA.

El segundo movimiento, aunque más solapado, tendrá lugar con el correr de las semanas y está pensado para garantizar los negocios a futuro que le interesan al conglomerado.

¿En qué consiste? En separar y desligar los sobornos admitidos por Aldo Roggio -y su accionar como empresario- del funcionamiento comercial y de todos los procesos licitatorios que involucran al holding.

"No hay por qué mezclar una decisión personal con la operatoria de un grupo que lleva décadas haciendo negocios en Argentina, esté quien esté en el Gobierno", señala a iProfesional una fuente que conoce el día a día del grupo.

"Por algo Aldo Roggio ha tomado la decisión de dar un paso al costado. Entiende a la perfección que no debe entorpecer un desempeño que va más allá de lo ocurrido en el kirchnerismo", añade.

La otra pata de la estrategia de la compañía consiste en profundizar el rol "colaborativo" de Roggio con el juez federal Claudio Bonadio.

Es, en ese marco, que ya hizo varios aportes a la causa: reconoció que pagó coimas al Ministerio de Transporte para mantener la concesión del subte de la Ciudad de Buenos Aires.

Además, detalló la entrega al ex secretario, Ricardo Jaime, de hasta el 5% de lo que recibía por susidios.

Semejante desembolso, estimado en u$s40 millones, también le garantizó el control de la línea de ferrocarriles Urquiza.

"Para no perder lo que ya asignado y competir por lo que viene, dará más detalles en su rol de ‘arrepentido’", adelantó un analista con llegada al grupo.

"Si la Justicia considera que hay responsabilidad de todo el grupo, el holding podría perder la obra pública que le fuera concedida. Hasta ahora, no hay indicios de que eso pueda ocurrir", indicó.

Negocios en juego

Paralelamente al proceso judicial por el pago de coimas, el Gobierno porteño habilitó la competencia por el manejo del subte de la Ciudad.

Roggio se encuentra entre quienes apuntan a quedarse con la concesión por 15 años.

"La recepción de propuestas está abierta para todos, por lo que no hay ningún impedimento para que el Grupo Roggio participe de la licitación", aseguraba días atrás a iProfesional un vocero de SBASE (Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado).

"Lo que proponga, al igual que el resto de los interesados, será sometido al análisis de un comité especializado. De ahí se pasará a otra etapa", completaba la fuente.

Por lo pronto, el holding hubiese quedado fuera de competencia si Roggio era procesado por la Justicia cuando todavía cumplía funciones al frente del conglomerado.

Es por eso que su renuncia "liberó" al grupo, que continuará en competencia más allá de lo que se resuelva en la causa que encabeza Bonadio.

"Si se verificaban hechos ilícitos, la situación de Roggio estando en la presidencia hubiese arrastrado a todo su grupo y hasta iba a complicar el servicio de subtes", indica un ex diputado porteño.

"En el peor de los escenarios, iba a tener que responder con el patrimonio de alguna de sus empresas, y eso colocaba a Metrovías en zona de riesgo. Esto cambió al quedar bajo la figura del arrepentido", completa.

Además de descomprimir la tensión en torno a la compulsa por el subte, la salida de Aldo Roggio también le garantizó al holding la continuidad en el desarrollo de una de las obras más importantes anunciada en la gestión Macri: la mejora hidráulica de la cuenca del río Salado.

A fines de julio, Benito Roggio e Hijos presentó la oferta más atractiva -$6.046 millones- para dragar y ampliar la capacidad de traslado hídrico del curso en cuestión.

Una vez concluida, la obra evitará inundaciones en territorio bonaerense como las del año pasado. El proyecto beneficiará a 200.000 habitantes en forma directa y a 1,4 millones en toda la cuenca.

Al mismo tiempo, emprendimientos en marcha como el derivador de Cruz Bajada (sobre el Salado pero en Santiago del Estero) también podrían haberse perdido por la presencia de Aldo Roggio en el directorio.

Se trata de un desarrollo por $1.130 millones cofinanciado entre Nación (70%) y el Ejecutivo santiagueño (30%) a concluir en 2 años y medio. El derivador asegurará el abastecimiento de agua para los habitantes de la zona de Copo y Alberdi.

En Córdoba, la retirada del empresario derivó en un aspecto clave: la confirmación de que el holding podrá continuar con sus contratos vigentes en esa provincia.

En esa zona, Roggio controla desde la prestación de servicios vía Aguas Cordobesas hasta la explotación de tragamonedas a través de la firma Concesionaria de Entretenimiento y Turismo (CET) en los casinos provinciales.

Por otro lado, el grupo tiene a su cargo el desarrollo de tres tramos del anillo de circunvalación que desde hace años se viene completando en torno a la ciudad de Córdoba.

En algunos de estos proyectos, Roggio opera en sociedad con Chediak, compañía cuyo titular, Juan Carlos Chediak, también adhirió a la figura del "arrepentido" para blanquear el pago de coimas durante el kirchnerismo.

Asimismo, mediante la firma tecnológica Prominente, el holding opera los sistemas informáticos de la Secretaría de Transporte provincial y de la también estatal Administración Provincial del Seguro de Salud (APROSS).

En la Ciudad de Buenos Aires, tiene a su cargo el desarrollo de un túnel aliviador para el arroyo Vega, otra obra clave para neutralizar cualquier eventual inundación en los barrios de Belgrano, Colegiales, Agronomía, Villa Ortúzar y Parque Chas.

Una vez terminado, el emprendimiento habrá demandado un desembolso cercano a los $2.000 millones. Se estima que los trabajos traerán un beneficio directo para los más de 315.000 vecinos que habitan el área.

Un gigante diversificado

Fundado en Córdoba por Benito Roggio hace más de un siglo, el holding es un verdadero gigante del sector de la construcción.

Además, talla fuerte en la recolección y el tratamiento de residuos, la provisión de agua potable y en el rubro transporte.

Además de CLISA y la homónima Benito Roggio e Hijos, el grupo también tiene como controladas a Cliba y Tecsan, firmas encargadas del manejo de la basura en Buenos Aires, Neuquén y Santa Fe.

En simultáneo, los Roggio también son propietarios de Metrovías, que desde 1994 administra el subte de Buenos Aires, con un promedio anual de pasajeros transportados cercano a los 325 millones.

La misma compañía también tiene a su cargo el manejo del Premetro y la línea ferroviaria Urquiza.

Entre los principales activos del grupo también figura Aguas Cordobesas, concesionaria de la prestación de agua potable para toda la ciudad de Córdoba.

Desde 1997, "opera el servicio de captación, potabilización, conservación, transporte, distribución y comercialización de agua para consumo domiciliario, comercial e industrial", detalla Roggio.

También en Córdoba, el holding es titular de Taym, una firma dedicada al tratamiento de residuos peligrosos –agrotóxicos, derivados del petróleo, metales y químicos, entre otros elementos– y que hoy aparece investigada por presunta contaminación del canal Los Molinos, que abastece de agua al 30% de la población de la capital provincial.

Más allá de la relevancia de estos negocios, la obra pública se constituye en el principal campo de acción para el grueso de las empresas del conglomerado. Grupo Roggio ostenta un portafolio de emprendimientos en marcha por hasta u$s600 millones.

De ese total, la mitad se vincula a proyectos viales con distintos grados de avance distribuidos en numerosas provincias.

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