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Molinos vende fábrica de pastas en Italia y enfoca sus negocios en el mercado doméstico

Molinos vende fábrica de pastas en Italia y enfoca sus negocios en el mercado doméstico
La alimenticia de la familia Perez Companc ya no tiene operaciones en el exterior. Busca crecer en el país, a pesar del contexto recesivo
Por Andrés Sanguinetti
09.04.2019 15.39hs Negocios

Con el objetivo de focalizar la totalidad de sus negocios en la Argentina, Molinos Río de la Plata acaba de desprenderse de la última fábrica de alimentos que operaba en el exterior.

Se trata de la venta del 100% del paquete accionario de la sociedad italiana Delverde Industrie Alimentari, a la que había ingresado en el 2008, cuando adquirió el 34% del capital de Faro, holding controlante de la fabricante de las famosas pastas italiana por alrededor de 5,5 millones de euros.

Casi 11 años después, la empresa alimenticia de la familia Perez Companc decidió abandonar la operación vendiéndole sus acciones a un grupo europeo denominado Newlat Foods por 9,25 millones de euros.

Es decir, casi 4 millones de euros de beneficio en poco más de una década durante la cual se hizo cargo de la alimineticia italiana gracias a la cual tuvo acceso al mercado europeo, lugar al cual hasta ese momento solamente exportaba pastas de su marca Matarazzo.

Al precio de venta de Delverde también habrá que sumarle la deuda financiera de la fabricante de pastas italiana. Como parte de la operación cerrada en esta jornada, Molinos mantendrá la comercialización de las pastas Delverde en el mercado argentino donde compite en el segmento de más alto nivel.

En este sentido, Newlat se hace cargoa de dos plantas en Italia, una de pastas secas y otra de pastas frescas que están ubicadas en la localidad de Fara San Martino. Posee una capacidad de producción de casi 50 millones de kilogramos de pasta seca y otros 7 millones de pasta fresca, además de elaborar aceites de oliva y salsas.

Ya el año pasado, Molinos había vendido la planta productora de aceite ubicada en Calfornia, Estados Unidos que opera bajo la denominación social de California Olive Ranch.

La empresa argentina recibió u$s20,3 millones por vender una empresa a la que había ingresado en el 2015, con el 20% del capital y que luego fue incrementando hasta tomar el control que en el 2018 cedió a las firmas norteamericanas Crefica, Duncanson y Calliopsis.

En ese momento, Molinos había ejecutado un trueque, porque para tomar parte de California Olive Ranch, una de las principales firmas productoras de aceite de oliva de Estados Unidos, entregó su firma de origen italiano, Lucini que también opera en el mismo segmento.

Lo cierto es que con la salida de Delverde completa un proceso de vuelta al mercado doméstico, a pesar de que la economía del país, la recesión y la retracción del consumo no le son favorables. Por el contrario, el contexto local hizo que el año pasado la empresa alimenticia insignia de los Perez Companc haya perdido $1.700 millones.

En la empresa explican que la estrategia de focalización de sus negocios en el país es independiente del contexto macro y tiene que ver con el objetivo de convertirse "en una de las protagonistas locales de la próxima década".

Por eso, selló esta venta con un grupo europeo que viene creciendo en el segmento de marcas de consumo masivo en diferentes mercados del Viejo Continente, Estados Unidos y Canadá.

De hecho, Newlat ingresa al mercado local ya que, como parte de la compra de Delverde, le cede a Molinos una licencia y autorización, para utilizar la marca en Argentina en el segmento de pastas premium.

De esta forma, la compañía ya casi no tiene negocios en el exterior. Solamente mantiene un pequeño joint venture en Chile con un grupo de ese país para la venta de aciete, al margen de estar presente en varios mercados internacionales con las exportaciones de sus vinos y sus marcas de aceite de oliva.

"Somos argentinos, conocemos bien a los consumidores locales y por eso basamos nuestra estrategia futura en profundizar esa penetración en el mercado doméstico, dejando de lado activos externos que no consideramos estratégicos para nuestro plan futuro", agregan desde la alimenticia de los Perez Companc.

De hecho, para reforzar ese proceso hace dos meses cerró la compra de la fabricante de tapas para empanadas La Salteña que era controlada por el grupo norteamericano General Mills.

Lo hizo a pesar de los malos resultados que vienen mostrando sus últimos balances, afectada por la devaluación, el freno del consumo y de las consecuencias negativas que este escenario viene provocando en las ventas de la propia empresa.

Mas allá de ese contexto, la operación también le permitió contar con una planta propia de producción de pastas frescas y secas y sumar la marca La Salteña a las que ya comercializa en este segmento como Luccheti, Don Vicente, Matarazzo, Delverde, Don Felipe y Terrabusi.

Se trara de un segmento en el cual Molinos viene apostando fuerte con millonarias inversiones c omo los $700 millones que en el 2018 destinó para ampliar la planta de Lucchetti, ubicada en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas.

En la actualidad, Molinos mantiene un fuerte peso sobre los alimentos de consumo masivo con marcas emblemáticas como Granja del Sol, Gallo, Chocoarroz, Favorita, Canale, Exquisita, Preferido, Vitina, Arlistán, Cocinero, Nobleza Gaucha, Lira, Minverva, Cruz de Malta y Blancaflor, entre otras.



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