OPORTUNIDAD DE INVERSIÓN

Elaboran unas de las medialunas más ricas de Argentina y esto cuesta ser dueño de una franquicia

Atalaya suma locales, duplica su capacidad productiva y apuesta a franquicias con foco en la rentabilidad, la gestión y la eficiencia
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 02 de Enero, 2026

Atalaya, medialunas y franquicias vuelven a cruzarse en un contexto muy distinto al de años anteriores. Con el consumo más selectivo y la rentabilidad bajo la lupa, la histórica marca argentina avanza con un plan de expansión medido, apoyado en una nueva planta productiva, formatos de locales más eficientes y un perfil de franquiciado cada vez más profesional. El objetivo: crecer sin perder identidad y sostener negocios rentables en el largo plazo.

Durante el último año, la compañía sumó nuevos puntos de venta y hoy ya supera los 22 locales en operación (los 2 propios de la Ruta 2 en Chascomús y el resto franquiciados). A ese número se le agregarán cuatro aperturas confirmadas para los próximos meses, entre las que se destaca el desembarco en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, impulsado por el fuerte desempeño del local de Aeroparque. "El operador del aeropuerto nos pidió estar en Ezeiza. Es uno de los puntos de venta que más creció, con más del 150% de aumento en los últimos dos años", explica Juan Ignacio Castoldi, vicepresidente de la empresa.

El canal aeroportuario se consolidó así como un vector estratégico, apalancado por el crecimiento del turismo internacional. El nuevo local estará ubicado en la zona posterior a los controles de seguridad, un espacio de alto tránsito y permanencia, donde la marca busca replicar la experiencia Atalaya en un contexto completamente distinto al de la ruta.

Además de Ezeiza, la empresa abrirá nuevos locales en Ingeniero Maschwitz, La Plata y en la zona del Abasto, en la Ciudad de Buenos Aires.

El crecimiento comercial está respaldado por una nueva planta de elaboración en Chascomús, que entrará en funcionamiento en marzo. Con más de 1.000 metros cuadrados, permitirá duplicar la capacidad instalada, pasando de 20 a 40 millones de medialunas anuales, además de incorporar tecnología y procesos más eficientes.

"Esta planta nos da previsibilidad. Nos permite crecer sin comprometer la calidad y acompañar un plan de expansión mucho más ordenado", señala Castoldi. Según detalla, la nueva infraestructura permitiría abastecer hasta 40 franquicias adicionales.

Atalaya ya superó los 17 millones de medialunas producidas, a lo que se suman más de 1,5 millones de alfajores y el relanzamiento del pan dulce, que alcanzó unas 3.000 unidades. Si bien la innovación de productos está en agenda, hoy la prioridad es consolidar la inversión industrial. "No se puede invertir todo al mismo tiempo. Primero la fábrica, después vendrá el desarrollo de nuevos productos y nuevas propuestas", anticipa.

Durante 2025, la empresa inició un proceso de rebranding, con una actualización de imagen y comunicación que busca conectar con nuevas generaciones sin perder la esencia. "Las marcas con historia tienen que mantener sus valores y cambiar el interlocutor. El desafío es que los jóvenes construyan sus propios recuerdos con Atalaya", explica Castoldi.

Con una nueva planta en Chascomús, Atalaya duplicará su producción anual de medialunas

Ese equilibrio entre tradición y actualidad es parte del ADN de la empresa. Aunque hoy las franquicias permiten consumir las medialunas durante todo el año y en distintos puntos, la experiencia de la Ruta 2 sigue siendo central. "El producto es muy bueno, pero los productos se pueden copiar. Lo que no se copia es la experiencia, los recuerdos y la emotividad de 80 años en la ruta", resume.

Se necesitan unos u$s200.000 para abrir una franquicia Atalaya

El contexto económico obligó a ajustar el modelo de franquicias. Atalaya dejó atrás los locales de 300 metros cuadrados y hoy prioriza propiedades más pequeñas, sin ser mínimas. La inversión total para abrir una franquicia ronda los u$s 200.000, incluyendo, obra civil, equipamiento y el fee de ingreso, que ronda los u$s7.000 y puede negociarse según el proyecto.

Los nuevos locales se diseñan con superficies de entre 150 y 200 m², lo que permite reducir costos fijos y acelerar el recupero. "Con los valores actuales de alquiler y construcción, ya no recomendamos locales tan grandes. Apuntamos a que la inversión se recupere dentro de los tres años", explica Castoldi. En la práctica, muchas franquicias están logrando el retorno entre 24 y 30 meses.

Una franquicia considerada saludable factura más de $50 millones mensuales, con una rentabilidad promedio del 15%, aunque la dispersión es amplia. "El franquiciado más activo puede superar el 20% de rentabilidad. El menos activo se queda en 8 o 10. La diferencia no la hace solo la zona, sino la gestión diaria", afirma.

Atalaya ajustó su modelo y ahora prioriza locales más chicos para mejorar la rentabilidad

En un año complejo para la gastronomía, la compañía reforzó el acompañamiento a su red. Apoyo comercial, campañas puntuales y asistencia financiera forman parte de la estrategia para sostener los puntos de venta. "Ese consumo con esteroides que hubo durante el 2022/2023 no va a volver. Hoy hay que ser muy eficiente, controlar costos y leer bien los números. Por eso buscamos gente que comparta los valores de la marca y que esté dispuesta a invertir tiempo, no solo dinero", sostiene Castoldi.

Ese perfil se volvió central en el proceso de selección. Más que capital, la empresa prioriza compromiso, gestión y capacidad de adaptación a cada mercado local. "Hay franquiciados que, incluso en zonas no ideales, logran muy buenos resultados porque están activos, escuchan a sus clientes y generan propuestas", resume.

De cara a 2026, además de las aperturas ya confirmadas, Atalaya proyecta abrir al menos cinco franquicias más, con foco en ciudades del interior que crecieron en población y consumo, además de puntos estratégicos sobre rutas. Sin apurarse y sin perder el eje, la marca busca consolidar un modelo sustentable. "Preferimos ir dando pasos lentos, pero firmes porque queremos que los franquiciados se queden para siempre", reflexiona.

Así, Atalaya continúa ampliando el alcance de sus medialunas a través de franquicias pensadas para un mercado más exigente, donde la rentabilidad, la gestión y el compromiso con la marca son tan importantes como el producto que la hizo famosa.

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